7 de octubre de 2013

Recorriendo la historia de Ancona.

El tiempo estaba feo, de a ratos llovía, pero no podía ser posible que luego de tantos días en la ciudad, no había visitado Ancona. Así que salí igual a recorrer los restos romanos que logre averiguar, existían en la ciudad.
Caminando por el puerto, al llegar a la sede del Banco de Italia, se encuentra una estatua de bronce, de un emperador Romano, es Trajano, quien gobernó desde el año 98 hasta su muerte en 117 d.c.. No es casualidad que sea la suya y no otro, ya que es a él, a quien se le atribuye la construcción del puerto de Ancona, en aquella época, el más importante del Adriático.
Aún hoy, siguen manteniendo en pie, parte de los muros del puerto construidos en el siglo XIV. A pocos metros de los ferrys que viajan diariamente a Croacia, Albania, Montenegro y Grecia, se encuentran exhibidos antiguos cañones y esculturas.




Avanzando hasta donde comienza el muelle, entre las modernas estructuras, y calles asfaltadas, se encuentra el "Arco de Trajano", un monumento de mármol (y originalmente con adornos de bronce) construido en 115 D.C. en honor al emperador. El mismo, de 18 metros de altura, fue erigido en aquel lugar para que pueda ser visto desde el mar, y sea una referencia para los marineros. Para ello, en su parte superior contaba con las esculturas de Trajano, su esposa y su hermana. El arco, es considerado uno de los monumentos romanos mas importantes de la región.




Subiendo las escaleras del arco, se puede caminar por la muralla portuaria del siglo XIV, hasta llegar al arco Clementino, el cual puedo deducir que fue construido en la década de 1770, ya que su autor original, Luigi Vanvitelli, falleció durante la construcción del mismo, en 1773. En plaza del plebiscito, se encuentra una estatua del Papa Clemente XII, la cual originalmente había sido pensada para colocar en el ático del arco.



Saliendo del puerto, guardo la cámara, con intenciones de caminar más liviano hasta la parte alta de la ciudad. Pero para mi sorpresa, en el camino me encuentro con las excavaciones del antiguo puerto Romano, donde hay restos de construcciones del periodo "Augusto", "Traiano" y "Antiguo tardío", osea, aproximadamente desde el siglo I A.C. al VI D.C..


Luego de esta visita inesperada, sigo caminando hasta encontrarme con otra sorpresa: Finalmente llegue al anfiteatro Romano de Ancona, pero, seguramente por no ser “temporada turística” (Vale la aclaración, que el turismo no abunda en esta ciudad), se encontraba CERRADO. Me conforme con mirar de afuera, y sacar unas fotos desde los alrededores. El mismo, como una parte del puerto, es de fines del siglo I A.C.. del periodo "Augusto", y se calcula que su capacidad era para 10.000 personas. Lamentablemente, su estado actual, hace que sea necesaria mucha imaginación para pensar su forma original.
En ambos lugares, tanto en el puerto como en el anfiteatro noté que estaban en aparente descuido, ya que el pasto no estaba cortado. No se si esto es porque lo cortan solo en temporada, si no lo hacen porque todavía están escavando, por algún motivo de preservación que desconozco, o simplemente por falta de mantención.




Una nueva sorpresa que me encontraría es el Parco del Cardeto, el espacio verde más grande de Ancona. Desde aquí, es posible conseguir una excelente vista del anfiteatro, la Catedral de la ciudad, y el hermoso mar Adriático.
Dentro del parque se encuentra el Faro Vecchio, u Ottocentesco, el antiguo faro de la ciudad. El cual, en 1965, luego de más de cien años, se decidió dejar de utilizar, para dar paso a uno más moderno.







Pero antiguamente, antes de convertirse en un espacio publico, varias religiones utilizaron esta colina como cementerio.
Con orientación a Jerusalén, nos encontraremos con el Cementerio Hebreo”. Sus más de 150 tumbas datan desde el siglo XV, y a pesar de que por la erosión, varias cayeron al mar, se lo considera uno de los campos santos Hebreos más grandes, antiguos, y mejor conservados de Europa.
Los protestantes también tenían su espacio en el “Campo de los Ingleses”, y antiguamente también los ortodoxos en el hoy desaparecido "Campo de los Griegos".


Regresando al puerto, un nuevo recorrido resulta tan llamativo como el anterior: El ascenso al monte Guasco.
Con punto de partida la Piazza della Republica, a menos de cien metros, por la calle Antonio Gramsci se encuentra la plaza mencionada al inicio de este relato, Del Plebiscito, conocida también como Piazza del Papa, justamente en honor a Clemente XII, a quien recordemos, se le hizo una escultura para colocar sobre el arco de Trajano, y termino ocupando una posición privilegiada en este lugar.




A lo lejos, con su color celeste, se divisa, a mi entender a la cúpula más bella de la ciudad, perteneciente al museo Arqueologico Nacional de Marche. De breve duración, la calle Gramsci cambia de nombre, para llamarse Ciriaco Pizzecolli ¿Quien es Ciriaco? Nada más y nada menos que un viajero y coleccionista nacido en Ancona, y considerado el padre de la arqueología.
Luego de una visita por otras ruinas romanas, en este caso unas termas del siglo I A.C. merece la pena ingresar al museo de la región. Por un precio bastante accesible (4 euros y 2 para comunitarios) nos encontraremos con gran cantidad de objetos, desde el periodo Neolítico hasta el medioevo, destacándose los restos Romanos, y la cultura local anterior a ellos, los Picenos.




Finalmente, tras una ultima pendiente un poco más pronunciada, en la cima del monte Guasco, se ubica la catedral de la ciudad. Con estilo que combina el romano, gótico y bizantino, esta iglesia esta dedicada al Santo Patrono de Ancona, San Ciriaco. En su honor, cada 4 de mayo se produce uno de los acontecimientos más importantes de la ciudad "La fiera di San Ciriaco", una feria donde miles de personas se acercan a comprar los productos ofrecidos en más de 400 puestos extendidos a lo largo del Viale della Victoria, una de las principales calles de la ciudad.





Hace un tiempo, el dueño de un hostel en Ascoli, me dijo sobre su ciudad, que era poco visitada por encontrarse en Marche, una región relegada al olvido. Ese motivo hace que suceda lo mismo en Ancona. Lejos de las rutas turísticas tradicionales, varias sorpresas esperan en un lugar que solo parecería ser una simple ciudad portuaria.

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