18 de octubre de 2019

Qué ver (y comer) en Bruselas, Bélgica

Si estás pensando viajar a Bruselas, pero tenes poco tiempo y queres ver lo esencial y más conocido, este articulo cuenta con una lista de los lugares que el turista promedio no quiere perderse.

Y hablo de “promedio”, ya que Bruselas suele ser de esas ciudades que en los itinerarios de viaje se le suele dedicar un solo día, o como mucho dos. Y si bien, “se puede ver” en ese tiempo a decir verdad, no va a ser más que de un modo superficial.

Por eso, antes de empezar, aconsejo que si estás viajando tranquilo, y el tiempo no es un problema, no le dediques un solo día, sino que al menos dos.

Grand Place

El lugar por el que vas a pasar más de una vez, y es un gran punto de partida, es el Grote Market, o Grand Place. Esta es la plaza principal del casco antiguo de Bruselas, y el lugar donde se encuentra la ex casa del rey, y el viejo ayuntamiento de la ciudad. Aparte de las viejas casas de los gremios, de las cuales es difícil decir cual es más bonita. El ex ayuntamiento es el edificio más viejo, ya que fue construido en 1459, aunque algunos de los otros edificios que se conservan son el siglo XVII y XVIII.

Por esta plaza pasaron muchas reconocidas personalidades. Uno de ellos fue Karl Marx, quien en esta ciudad escribirá el Manifiesto Comunista.

Su paso por Bruselas es recordado en el restaurante ubicado en el edificio “El cisne” de la Grand Place. 

Otro exiliado político que acogió Bélgica fue el escritor francés Víctor Hugo, quien llegó en en 1852 y tuvo el privilegio de vivir en la Grand Place, en el edificio denominado “Le Pigeon” (La paloma). 

Es aquí también donde retomó un viejo manuscrito que se convertiría en su obra más famosa: Los Miserables. Esta obra será publicada por primera vez diez años después, también en Bruselas.

Si tenes pensado hacer un tour por la ciudad, la mayoría comienzan en esta plaza.





Estatuas famosas (y poco pudorosas)

También Bruselas se destaca por sus curiosas estatuas. Y sin dudas la más famosa y querida por los habitantes, es el Manneken Pis, el cual básicamente representa a un nene orinando. Para que no queden dudas en su interpretación, su nombre en idioma Flamenco (o Neerlandés) significa “hombrecito que orina”.

La estatua original fue creada en 1388, pero luego de muchos intentos de robos, en 1619 se colocó una copia, que es la que podemos ver actualmente.

Varias son las leyendas sobre su significado, entre ellas, la más difundida dice que la estatua es un homenaje a un niño que durante un asedio contra Bruselas, orinando sobre las cargas explosivas del enemigo, logró detener un ataque sorpresa que hubiese abierto un hueco en las murallas de la ciudad.

Este monumento es tan querido por los bruselenses que periódicamente realizan ceremonias donde visten al Manneken Pis, quien ya tiene más de 650 trajes diferentes. También en algunas ocasiones se reemplaza el agua que “orina” por vino, cerveza o alguna otra sustancia.


Pero los bruselenses no tienen solo a este niño, sino que él tiene una hermana, la Jeanneke Pis.

A diferencia del niño, ésta estatua es moderna, y fue creada por Denis-Adrien Debouvrie en 1985, e inaugurada en 1987. 


Si faltaba más, en los últimos años, para completar la trilogía, por las calles de Bélgica también es posible ver al Zinneke Pis, en este caso el que orina es un perro.


Iglesias

Vale la pena que aunque sea por fuera, te acerques a ver la Catedral gótica de San Miguel y Santa Gúdula. La  misma fue construida entre el siglo XIII y XV y es una de las iglesias más importantes de Bélgica.

Siguiendo con las iglesias, también aconsejo la de Notre Dame du Sablón, considerada una de las más bonitas de Bélgica.



Palacio real

Muy cerca del centro de la ciudad se encuentra el Palacio real, sede ejecutiva de la monarquía. En el palacio se encuentran las oficinas de los reyes, algunos ministerios, y habitaciones para recibir y acoger a diplomáticos que se encuentren en Bruselas. Aunque desde hace cien años los reyes ya no viven en él, sino en el Palacio de Laeken, fuera de la ciudad.

Junto al palacio se encuentra el Parque de Bruselas, o Parque Real. Este es el espacio verde más importante de la capital Belga.


Palacio de justicia

También merece la pena acercarse al Palacio de Justicia. Este, al momento de su construcción en 1883 supo ser el edificio más grande (en superficie) de la historia, siendo superior a la Catedral de San Pedro en el Vaticano.

Si se está recorriendo la ciudad con tiempo, se aconseja ingresar a visitarlo.

Hay que decir que el Palacio suele verse lleno de andamios y en constante reparación, esto se debe  a que por el peso del edificio y la inestabilidad del terreno tiene que estar permanentemente apuntalado.

Pero llegar al palacio merece la pena también porque tendremos una panorámica muy bonita de Bruselas. En ese lugar es posible bajar al barrio de Marolles en un curioso ascensor público.





Atomium

En Bruselas no solo las estatuas son particulares. Al mejor estilo “Torre Eiffel”, se decidió hacer una megaestructura para utilizar como pabellón principal de la Exposición Universal de Bruselas de 1958. Para ello eligieron realizar un átomo de hierro ampliado 165.000 millones de veces que cuenta con una altura de 102 metros. 

Con el paso del tiempo, el Atomium (nombre con el que lo bautizaron) fue atrayendo gran cantidad de turistas y terminó convirtiéndose en un símbolo de la ciudad. Si bien en su interior se realizan exposiciones, la mayor parte de la gente solo visita su exterior para sacarse una foto con este átomo gigante.



Parlamento Europeo

Un poco alejado del centro, se encuentra la sede del parlamento europeo. Esto se debe a que Bruselas, junto con Estrasburgo (Francia), son las sedes del Parlamento Europeo donde se realizan las sesiones plenarias. O sea donde transcurren los debates políticos de la Unión Europea a través de los Eurodiputados de cada país. 

En Bruselas en particular se llevan a cabo las reuniones de comisión y las sesiones plenarias adicionales. Esto significa que al menos una vez al mes la ciudad se llena de políticos de todo el bloque europeo que deciden la política de 28 países. 

El edificio de la Unión  Europea cuenta con la particularidad de poseer un centro de visitas denominado Parlamentarium, donde es posible informarse sobre la historia del parlamento y la Unión Europea.

En el mismo predio también se encuentra un impresionante museo de cinco plantas sobre la historia de Europa. En él ofrecen de manera gratuita tablets con guías audiovisuales que hacen muy llevadera la visita.



Comer y beber

Pero no todos son monumentos, si queres disfrutar Bélgica con el paladar. Este país se destaca por sus papas fritas (se consideran los inventores), por los waffles y el chocolate, por lo tanto no pierdas la oportunidad de probarlos. 



Y para tomar, los belgas son especialistas en cervezas. Eso sí, no vas a saber por dónde empezar con la gran variedad que vas a encontrar. Incluso, en Bruselas se encuentra el Delirium cafe, que posee el record mundial Guinness por ofrecer más de 3000 variedades de cervezas de todo el mundo.


4 de octubre de 2019

Historia de Oxford, y su universidad.

Sin dudas, el nombre Oxford les sonará a más de uno. Aunque posiblemente sea como una universidad, y no tanto así como ciudad. Y si esto es así, no esta tan mal pensarlo de tal modo, ya que Oxford es literalmente una ciudad universitaria.

Más de un visitante, al llegar a Oxford sin demasiada información, se pregunta ¿Dónde está la universidad? Y la respuesta es tan sencilla como decir: En todos lados. Pero para poder entender esto, es mejor empezar por la historia de la ciudad.

Oxford se va empezar a desarrollar a partir del año 900, aprovechando una zona baja del río Támesis que era posible atravesar vadeándola con bueyes. Por eso, este animal ocupa un lugar central escudo de la ciudad y en el nombre, que significa “Vado de buey”.

En los primeros tiempos se va a formar un  pueblo amurallado, que incluso contaba con un castillo, pero sin demasiado crecimiento demográfico. Aunque si va a ser estratégica su ubicación por ser un cruce obligado para quien navegaba el río Támesis.

De esos primeros siglos aún hoy se conservan partes de la vieja muralla, y la Torre Carfax, la cual formaba parte de la ya derribada iglesia de Saint Martin's. También el castillo, pero no el original de madera, sino uno de piedra construido a fines del siglo XII.



Pero el auge de la ciudad va a comenzar a partir del año 1096, cuando se considera que comenzó a realizarse algún tipo de enseñanza académica. Esta era bastante distinta al modelo universitario que conocemos actualmente, pero muy común en la Europa medieval. Consistía en uno o más profesores que conseguían lugares donde realizar conferencias o reuniones. Y estudiantes que se apuntaban para recibir una formación de estudios generales o “studium generale” donde aprendían siete asignaturas llamadas artes liberales: gramática, lógica, retórica, aritmética, geometría, astronomía y música.

Será en 1167 que por las tensiones existentes entre Inglaterra y Francia, el rey Enrique II prohibió a los estudiantes ingleses ir a la universidad en París. Es por ello que sabiendo que en Oxford podían recibir una educación, van a empezar a trasladarse a aquella ciudad.

Oxford, que aún no era demasiado grande, va a comenzar a crecer con los estudiantes que arribaban. Es así que va a ir formándose el sistema universitario. Aunque no hay una fecha exacta de fundación, se sabe que para 1201 ya contaba con un rector, y que en 1231 le darían el estatus de Universidad, convirtiéndose en la primera en el mundo de habla inglesa.

Por este modo espontaneo de desarrollo, es que al llegar cada vez más estudiantes, van a tener que crear residencias donde alojarlos. Estas van a ser impulsadas por la iglesia y benefactores privados. Pero van a ir convirtiéndose en entidades académicas independientes encabezadas por un “master” o maestro, a las cuales llamarán Colleges. En estos, los estudiantes realizaban (y realizan) todas sus actividades, desde dormir y comer, hasta recibir sus lecciones académicas, e incluso cada colegio poseía su propia capilla donde ir a rezar.



Esto va a hacer que Oxford sea impulsor de un tipo de estructura universitaria distinta al que estamos acostumbrados. Ya que no se divide por facultades con asignaturas o ramas académicas diversas, ni posee un campus central. Sino que a su modelo se lo llama “colegiado”, y la división está marcada justamente por los colleges, donde en cada uno se brindan casi todas las carreras, y a la vez, los estudiantes viven en el mismo predio.

Aunque a la vez, el rápido crecimiento y la invasión de tantos estudiantes, y los privilegios de tener leyes más flexibles que el resto de los ciudadanos, va a hacer que durante siglos la convivencia con los pobladores no sea buena, llegando a puntos muy altos de hostilidad.

Por ejemplo, en 1209, un grupo huyó de la violencia de la ciudad, y fundaron otra universidad junto al río Cam, llamada Cambridge. Siendo ambas, desde ese momento eternas rivales universitarias, aunque compartiendo un modelo académico muy similar.

Y el 10 de septiembre de 1355 se produjeron los disturbios de Santa Escolástica, que finalizaron con 63 estudiantes y unos 30 pobladores muertos.

La ciudad volverá a cobrar importancia en 1642, durante la Guerra Civil Inglesa, cuando el rey Carlos I se marchó de Londres exiliado e instaló su corte en Oxford.  El lugar preciso será el colegio Christ Church, el cual, si bien ya era importante, se pasaría a convertir en el más aristocrático de la universidad.


Si hay algo que destaca al Christ Church, es que en su interior se encuentra la catedral de la ciudad. Siendo así la única catedral del mundo ubicada dentro de una universidad.

Aunque, este college últimamente es cada vez más conocido por poseer un hermoso comedor que sirvió para realizar el de Harry Potter.

En la actualidad, el crecimiento académico de manera “espontánea” en distintos puntos de la ciudad, hace que Oxford cuente con 39 colleges y muchísimos edificios vinculados a la universidad. Siendo casi todo el centro histórico dominado por la entidad educativa. Es aquí donde se pierde el límite entre ciudad y universidad, ya que básicamente son lo mismo.

Es tan así que parte del patrimonio que podríamos denominar público en cualquier ciudad, acá pertenece a la universidad.

Un ejemplo es la iglesia de Saint Mary’s, ubicada en el centro de la ciudad. El nombre completo de esta es “University Church of St Mary the Virgin”, la cual se considera el primer edificio de la universidad y fue la primer sede del gobierno universitario.

Muy cerca de esta se encuentra el teatro Sheldonian, centro de ceremonias universitarias, y espacio artístico de Oxford. Este lo inició a construir en 1664 Christopher Wren, un profesor de astronomía que luego se convertirá en el gran arquitecto que reconstruyó la ciudad de Londres luego del trágico incendio que consumió la City en 1666, conocido como “El Gran Incendio”. Destacando como su obra principal la actual catedral de Saint Paul.



Incluso hay que destacar que la biblioteca y los museos más importantes de Oxford pertenecen a la universidad.

Por ejemplo, la biblioteca Bodleiana, la más importante de Oxford, y la segunda más grande del país. Esta cuenta con una impresionante sala de lectura llamada cámara Radcliffe, que es sin dudas el edificio más pintoresco y fotografiado de la ciudad.



Entre los museos destacan el Ashmolean, dedicado a la historia y al arte en general, y considerado el museo universitario más antiguo del mundo. 

También el de Ciencias Naturales, donde aparte de una increíble colección, destaca por haberse producido en él, el debate más importante respecto a la teoría de la evolución de Charles Darwin, a solo seis meses de la publicación de su libro “El origen de las especies”.



Por último, vale la pena mencionar el museo de la Historia de la Ciencia, donde es posible ver una pizarra en la cual escribió Albert Einstein durante una ponencia que realizó en la ciudad.

Todo esto hace que el centro de la ciudad se haya convertido en un gran campus universitario, donde el rol central no parecen tenerlo los pobladores, sino los estudiantes y quienes se acercan a Oxford para conocer una de las universidades más prestigiosas del mundo. 

Y las cifras lo avalan, ya que la Universidad de Oxford es considerada una de las diez mejores del mundo, y cuenta con alrededor de 24.000 alumnos en una ciudad de 152.000 habitantes.

Aparte las personalidades importantes que pasarán por ella, donde es posible incluir a 28 primer ministro británicos, científicos como Stephen Hawking y Edmund Halley, descubridor del cometa que lleva su nombre, y literarios como Lewis Carroll, autor de Alicia en el país de las maravillas, C.S. Lewis de Las Crónicas de Narnia y J.R.R. Tolkien de El Señor de los anillos.

Aunque decir que quien se acerca a Oxford lo hace para conocer la universidad, es relativo. Ya que como fue dicho, universidad y ciudad son una sola. Y pensar en Oxford sin sus casas de estudio se vuelve algo imposible.