3 de noviembre de 2012

Simplemente La Paz... Mini relatos de viaje [Febrero 2011]

Intente buscar varios títulos para este articulo. Que describan la sensación que me dejo aquella ciudad, algún sentimiento que exprese si me gusto, o no... que la describa... que describa mi estadía..., luego de mucho pensar, la conclusión fue decir que es: simplemente La Paz... 

No se bien que fue, si la información que conocía de ella previamente, que nunca estuve en una ciudad tan inmensa en medio de las montañas, si lo que me generaba El Alto y la combatividad de su pueblo (Ciudad que lamentablemente solo visite desde los buses), o todo eso junto, pero yo, que generalmente evito las ciudades grandes o capitales, termine maravillado con mi estadía Paceña

¿Qué es El Alto? Ubicada dentro del departamento de La Paz, con sus mas de 4.000 msnm la ciudad de más de cien mil habitantes, más alta del mundo. Cuenta con la aglomeracion urbana más grande del país. A fines del año pasado, Bolivia se encontro por una situación muy tensa, luego de un gran aumento que aplico sobre los combustibles, "Gasolinazo" que Evo Morales tuvo que retirar dos horas antes del año nuevo, donde el epicentro de las protestas fueron justamente en esa ciudad, escuchandose en las calles: "o retiran el gasolinazo, ¡o se van ellos!", y si en El Alto lo dicen...mejor cuidarse. Deseaba observar esta ciudad, ver materializados, esos relatos que escuche sobre muñecos colgando por las calles como simbolo de la "autodefensa" dentro de El Alto, su panoramica, etc. 

Al llegar nomás, somos recibidos por la estatua del Che Guevara, que fue realizada hace un par de años... y adentrándonos en la ciudad alteña, comenzamos a distinguir que todo  seguía hacia abajo, mostrando que en ese gran desnivel, se encontraba la ciudad de La Paz.

Estatua del "Che" Guevara
Tengo que reconocer algo... Si hay algo por lo que me caracterizo, es por ser estructurado y ordenado al conocer/recorrer un lugar. Soy de aquellos que antes de partir de viaje se prepara una guía detallada de cada ciudad, cada punto de  interés, sitios históricos, alojamientos, etc. ¡Y nada de conseguir una guía y listo! Uso esta gran herramienta que es Internet, y me preparo y clasifico toda la información a mi gusto. 

Pero si hay algo en lo que me caractericé en esta ciudad, es a romper por un rato esas reglas. Tal vez por no estar acostumbrado a recorrer ciudades grandes, o por tratar de disfrutarla con naturalidad, no se. No me pregunten mucho que calles  recorrí, que lugares visite, de que iglesia son las pocas fotos que saque, etc, porque la verdad, me encargue de improvisar, caminar y disfrutar. ¿Y si me olvide de algunos sitios? si, seguro, y mi obsesión por la anticipación hacen que cada tanto cuando me pregunto ¿por que  recorrí la ciudad de ese modo? La respuesta termina siendo siempre la misma: Porque así  correspondía que recorra y disfrute La Paz.

A pesar del desorden, el haber disfrutado tanto de mi corta estadía en esta ciudad hace que pueda anticipar que este post va a ser el de los más largos escrito hasta ahora (y probablemente de todo el recorrido). Pero para variar, dedicare un espacio exclusivo de información sobre la ciudad, mientras que aquí utilizare una modalidad de mini relatos de viaje, contando algunas anécdotas o historias sobre mis días allí. 

Y hablan tan mal de vos...

Un poco diría que fue la fortuna, pero estoy acostumbrado a que en mi ciudad, si alguien deja algo tirado, y el lugar es transitado, lo más seguro, que al volver ya no este

Muy contradictoriamente, soy muy distraído, pero no pierdo cosas seguido (es más, casi nunca), pero a poca distancia de la terminal, caminando por las calles de la ciudad mientras buscábamos un hostel, me encuentro con que mi mochila pequeña no estaba! de poco valor, no tenia  allí documentos ni dinero, pero si varios objetos personales, y algunos de ellos importantes...

Claro, no me la habían robado, ni el  ladrón más sigiloso lo hubiese echo de esa manera, y aparte, rápidamente me di cuenta que ni siquiera era necesario buscar muchos responsables (o si, uno solo, ¡yo!), ¡en algún lugar la deje olvidada! No se si primero salí corriendo o recordé donde pudo ser, pero sin esperanza alguna, por  reacción natural, salgo impulsado hasta aquel lugar, a una cuadra y media de donde nos encontrábamos, y para mi sorpresa, ¡La mochila estaba allí!

No se si fue casualidad, pero me resulto llamativo que en una de las calles principales de la ciudad, y en momento en la cual se encontraba muy transitada, en esos minutos que pasaron, nadie se la lleve de donde la olvide.
Mi mochila
"El Carretero".

Muy conocido por quienes viajan a Bolivia, nos seria recomendado por un conocido mio, asiduo viajero Rodrigo. Por ende, luego de analizar algunas alternativas, decidimos dirigirnos hacia allí.

Ubicado en la calle Catacora 1056, este hostel se caracteriza por ser de los más económicos de la ciudad, no se como  serán las habitaciones compartidas, pero la verdad, de la habitación doble, no me puedo quejar, las camas resultaron buenas, contábamos con electricidad en la habitación, en los baños (que si, le fata un poco de mantenimiento) hay agua caliente.

Nuestros días allí, demostraron que fue un gran consejo alojarnos allí, pasando varias de las noches más sociabilizantes (¿así se dice?) del viaje. 


Primer noche: ¡Cerveza fría!.

Luego de acomodarnos en nuestra habitación, y recorrer un poco el centro de la ciudad, llegaría el momento de la relajación.
Con ganas de beber, fuimos a conseguir una cerveza, claro, primero nos acercamos a comprar en la administración, que  vendían bebidas. Con muy buena onda, el recepcionista (que no recuerdo el nombre) se acerca al freezer, pero algo no estaba bien, algo nos resultaba llamativo... saca el candado y nos entrega en mano una botella, y si, algo no estaba bien, ese freezer servia solo de lugar para guardar bebidas, pero no estaba conectado. Nuevamente se repetía la situación de Villazón...

A pesar de no poder entender que la misma no estaba fría, nos indico un lugar muy cerca donde si  podíamos conseguir, y efectivamente nos hicimos con una botella helada! 

Volvimos al hostel, con ese apuro de llegar y soltar la botella de lo fría que estaba , y nos encontramos con el chico de la recepción, quien al vernos saca una botella de su freezer, nos pide la nuestra y de modo muy sincero nos dice: "yo no noto la diferencia, para mi, la que tenemos acá esta igual de  fría". Fue inevitable reírnos.

Luego de un largo día, y no haber dormido bien la noche anterior, esta nos iríamos a dormir temprano.

Al día siguiente, nos levantaríamos temprano, y salimos en bus hacia el cementerio de La Paz, donde parten las combis que se dirigen a Tiwanako, pagando 1,5 bs y 15 respectivamente por persona.

Generando amistades, ronda de Fernet: YO, ¡ARGENTINO!.

Llegamos de Tiwanako, y Jony cansado se acuesta a dormir un rato. Yo también lo estaba un poco, pero no logro dormirme, así que decido bajar a entablar amistad con el resto de los viajeros. Llamativamente, por el momento seria el  ubico argentino. Comienzan a acércame para beber, la cerveza, bebida universal, circula, acompañada por otro trago con vodka o ron y algún agregado que no recuerdo para darle sabor, idea de un grupo de brasileras que se encontraban allí (si, era vodka o ron, no cachaza). Entre charlas, los chilenos comienzan a hablar de su famoso pisco (tengo que reconocer nunca  lo probé) y mientras se va consumiendo el alcohol, no se me ocurre mejor idea para terminar de integrarme... Dije: "ahora vengo", y a los cinco minutos, una jarra de un litro de Fernet me acompañaría... Casi nadie lo conocía, y luego de explicarle que era, de a poco van probando esta bebida tan popular para los argentinos.

¿Y por que mencione a los chilenos? Porque claro, luego de ver con cuanto agrado fue recibido este Fernet con Coca Cola, más de uno no se aguanto y dijo: ¡porque no trajimos pisco! ja, una risa sana, pero hubo envidia trasandina. La distinción argentina se  impondría, y algunos de los  últimos chilenos frustrados, en voz bajita, reconocieron su agrado por esta bebida.

Luego de cenar, fuimos invitados por los chicos del hostel a un bar llamado "Mangos". Este lugar era pequeño, y con solo ver la carta de tragos quedaba claro que esta pensado para turistas. Como dato, una cerveza de 3/4 lt la pagamos 22 bs.


Un falso policía, varios verdaderos, y una  interminable caminata en una salida loca.

Luego del paseo por Mallasa, nuevamente a la noche nos juntamos entre todos los del hostel, pero esta vez decididos a descontrolar el lugar! Bueno, en realidad no tanto, pero si beber, tocar la guitarra y cantar un rato.

Era el ultimo día de muchos en el hostel, por lo que comenzamos a disfrutar de la noche, preparamos el alcohol y nos pusimos a cantar, mientras cada vez mas gente se sumaba a nuestra ronda. Sin darnos cuenta el tiempo va pasando, hasta que la encargada del hostel se acerca a pedirnos que ya finalicemos, por la hora que era, claro, optamos por continuar. Se acerca nuevamente, y nada. Otra vez, y la respuesta de varios fue que  estábamos de vacaciones, que nos deje disfrutar.

Ya harta, la mujer se retira, y nosotros continuamos con nuestra "fiesta". Pero luego de diez minutos, alguien pega un grito, nos damos vuelta y... ¡Un policía! y al lado la señora pidiendo que tome medidas contra nosotros. Este hombre comienza a exigir orden y terminar con la fiesta, yo no lo dude...me quede callado, y con miedo aceptaría todo lo que diga. Pero en un lapso de segundos, una joven se acerca y comienza a gritar, "¡este no es policía!" acto seguido, le quita la cachiporra! Ante esto pensé ¡terminamos todos presos! el  policía intenta poner orden, pero siempre muy  débilmente, por esta forma de reaccionar, comienzo a preguntarme ¿que sucedía?. A continuación no solo la chica, sino entre varios  comienzan a presionarlo. Como resultado final, aquel policía, no era un "policía", resultando ser un guardia de seguridad privado amigo de la señora del hostel.

Luego de negociar un rato, concluimos que no tenia sentido quedarse allí, ya que  tendríamos que continuar discutiendo, por ende, fuimos hacia la calle.
Aquí continuamos, pero comprendimos que no podíamos cortar mucho tiempo la misma sin que  algún vehículo nos pida ceder el paso. Y por otro lado, algún vecino también llamaría a la policía.

Algunos conocedores nos llevan hacia una plaza, la cual nunca supe como se llamaba ni donde se encontraba, pero por la distancia recorrida fue el Parque Riosinho‎. Entre tragos, comenzamos a conversar sobre donde podíamos consumir alcohol en la vía publica en nuestros países. Yo planteaba que en Argentina se  podía sin problemas en una plaza, un  Cordobés dirá: "No, en Buenos Aires puede ser, en nuestra provincia la policía no lo permite", los chilenos explicarán la situación de su país, y ¡para que hablamos de ello! mientras  conversábamos ¡llega la policía!, esta vez la de verdad

Sin discusiones, nuevamente nos tendríamos que marchar a otra parte.

Ahora si, no seguiríamos perdiendo tiempo en un espacio publico, los uruguayos del grupo indican que vayamos a Ttkos, un bar cercano, ellos nos guiarían.

Adelante, como guías estaban los uruguayos, un peruano, algunos chilenos, y -siempre en el medio- yo. Comenzamos a caminar por la avenida Montes, (que luego se  convertiría en Mariscal Santa Cruz, avenida 16 de julio, Villazón) nos encontrábamos sorprendidos, por la cantidad de personas siguiendo nuestras indicaciones, y hacíamos bromas al respecto, cuando de repente, los uruguayos dice: ¿Donde estamos?Nos perdimos.

Nosotros eramos los encargados de guiar, ¿como explicarles que no sabíamos como llegar al bar? Entre bromas, concluimos decidiendo no frenar y demostrar seguridad, ya llegaríamos. Pero no. Hasta que repentinamente la gente comenzó a disminuir. Pero nosotros, firmes continuamos. Luego finalmente admitimos nuestra derrota, y preguntamos. Nos habíamos pasado, preguntamos y logramos llegar. Los que faltaban resulta ser que  conocían el bar y ya se encontraban allí. Peeroo, luego de tantas vueltas, nos dirían que no dejaban ingresar mas gente. Otra vez, a buscar nuevo sitio.

Esta vez, sin dar vueltas, el resto de los jovenes, nos desplazarían de la dirección y sabiamente deciden tomar taxis. Ahora si, luego de horas, finalmente encontraríamos donde disfrutar de la noche (o lo que queda de ella).

Mi primer "Hot Dog" boliviano.

Finalmente emprendimos la retirada del bar, nos vamos con el peruano y los uruguayos en taxi. Ya cerca del hostel hacen sugieren bajar a comer en un puesto de comida rápida. Como dije algunas veces, mucho no me había animado a la comida callejera. No mire con buena cara el puesto, y menos al ver que las salchichas se realizaban en aceite, pero igual, para no quedar mal, me compre una. Doy el primer bocado, y a partir a allí, ¡no pude dejar de buscar puestos para comer estas salchichas! 

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