3 de septiembre de 2013

Palermo: Il mercato della Vucciria

Finalizo mi recorrido por Sicilia en su capital, Palermo. Una ciudad que rompió la tranquilidad de mi viaje, no para mal, seguramente lo contrario. Pero Palermo, a diferencia del resto de las ciudades que vengo visitando, es caos, automóviles ruidosos, bocinas, es volver a acostumbrarse a un semáforo, a mirar al cruzar, a los conductores que no frenan.
Tendría que pensar mas tranquilamente si Palermo representa a todo el sur de Italia, pero si puedo afirmar, es la versión amplificada de Sicilia. Es esa ciudad caótica, de aspecto descuidado, donde sus calles mezclan culturas, tanto en sus edificios con estilos árabes, europeos, normandos,etc. como en sus habitantes de variadas nacionalidades.
Un claro ejemplo, para sintetizar esta ciudad, es su céntrico mercado de la Vucciria. Es difícil encontrarle un significado a esta palabra, dentro del idioma Italiano. Oí que los sicilianos utilizan este termino como sinónimo de “confusión”. O quiza, producto de la multiplicidad cultural que podamos rastrear su significado, en el francés, boucherie, carnicería.
Ambos orígenes del nombre podrían ser validos, ya que la Vucciria es el histórico “gran mercado” de la ciudad, donde continuamente se confunden las voces de los vendedores gritando, ya sea para atraer un cliente, o simplemente porque en el sur, a la gente parece gustarle gritar en los mercados.
Si visitamos esta zona un domingo a la tarde, podríamos observar un par de calles peatonales, con dos plazas, ambas rodeadas de edificios destruidos, muchos a causa de un terremoto en 2002. Posiblemente este aspecto descuidado genere la sensación de anarquía y peligro, más en aquellos que puedan llegar con malas referencias de la ciudad.



De lunes a viernes, durante el día la Vucciria funciona como mercado, lleno de puestos donde se puede comprar carnes y verduras, ropa, recuerdos, productos típicos, etc.
Por la noche las calles se transforman, generan un gran ambiente under a cielo abierto donde la juventud se acerca a beber, comer y escuchar un poco de música. El desorden y la confusión continua, sus calles se apelotonan de gente, emergen bares que durante el día parecen no existir o pasar desapercibidos a nuestra vista. 






En la plaza, es posible encontrar varios puestos de comida callejera (muchos pertenecientes a los negocios) donde podemos comer tanto un plato de fideos, como un sandwich de carne, un plato de pulpo, calamares, o gran variedad de comidas, todos exhibidos y preparados en el momento.




En la Vucciria, podes comerte un pulpo recien hecho.



Beber la cerveza del demonio.


Y hasta cruzarte con un cocodrilo.



Tal vez, sea solo un barrio más de la ciudad, pero para mi "Palermo es Vucciria". 

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