18 de mayo de 2016

Dos caras de Ilha Grande (Rio de Janeiro).

Un dilema que se me presentaba con Brasil como destino de viaje es que no lograba pinchar la burbuja y verlo como más que un país sólo para “fiesta, carnaval, caipirinha, playa y sol”. Esto por mucho tiempo me llevó a evitar viajar a la Nación de la samba, y cuando lo hice fue justamente en un viaje grupal buscando “fiesta, carnaval, caipirinha, playa y sol”.

Ilha Grande o Isla Grande en español, no es la excepción, ya que en los últimos quince (si exageramos veinte) años allí se comenzó a desarrollar fuertemente el turismo orientado al contacto con la naturaleza mediante trekking, buceo, escalada entre otras actividades, y por sus playas, una de ellas considerada de las mejores de Brasil incluso del mundo.


Esta isla, para muchos “casi virgen” surge como alternativa a las playas urbanas de Río de Janeiro, ya que con solo viajar 130 kilómetros hasta Angra dos Reis y tomar un barco, ya sea en tour o por nuestra cuenta,  podemos dedicarle unos días a un lugar con menor densidad de gente, más puro, selvático y aguas cristalinas.

Efectivamente es así. Si un sitio de internet, una guía de viajes, o un vendedor de tours nos ofrece esto, no estaría mintiendo. En Ilha Grande la naturaleza sigue conservandose casi intacta. De todas formas, a un nivel más reducido que la capital Carioca, sigue siendo un lugar visitado en busca de fiesta, carnaval, caipirinha, playa y sol.

Llegar de forma autónoma es fácil, ya que desde la terminal de buses de Rio de Janeiro (Rodoviária Novo Rio) la empresa Costa Verde brinda once servicios diarios cada una o dos horas. Solo debemos tener la precaución que si lo realizamos en temporada alta, puede que los pasajes se acaben rápido y debamos esperar el siguiente bus.

El viaje hasta Angra do Reis dura entre 3:00 y 3:30hs, aunque podemos optar por bajarnos en Conceiçao de Jacarei, un pueblo más pequeño pero desde donde también lograremos arribar a Ilha Grande. La única forma de acceso a la isla es por mar, en ferry, velero o lancha, que debemos tomar en alguna de las dos ciudades nombradas anteriormente o en Mangaratiba.

Conceiçao de Jacarei
Conceiçao de Jacarei
En Ilha Grande no hay automóviles ni (por el momento) cajeros automáticos. Su principal pueblo, Vila do Abraão es el lugar donde desembarcan las naves comerciales y de transporte de pasajeros, y con ellos los turistas, convirtiéndose en los últimos años de un pueblo exclusivamente de pescadores a un sitio con una creciente economía basada en servicios turísticos, donde encontraremos variedad de oferta hotelera, restaurantes, agencias de turismo y según mi impresión, a menos que nos alejemos más de 500 metros de la costa, una población compuesta extranjeros, principalmente argentinos, que la visitan o viven ahí, y casi ningún nativo.





En el pueblo encontramos varios hosteles pequeños o pertenecientes a cadenas con varias sucursales como “Che Lagarto”, campings, cabañas y hoteles, aunque no grandes complejos ni rascacielos que rompan el paisaje.

A orillas de la playa cuenta con varios restaurantes, situación que se repite en el resto del pueblo con negocios que ofrecen gran variedad de comidas brasileras y del mundo.

También existen amplia oferta de excursiones, algunas de medio día, otras que requieren la jornada completa o incluso paquetes por más tiempo. Entre ellas la que más destaca es la de playa Lopes Mendes, considerada por muchos una de las mejores de Brasil, e incluso algunos se animan a mencionarla en los “top ten” mundiales. Para llegar debemos tomar un barco y luego atravesar un corto tramo de la selva por un sendero rodeado de espesa vegetación donde si tenemos suerte podemos cruzarnos con algún mono que nos observa en la copa de un árbol. 



En mi opinión es merecedora de los elogios, su agua caliente y cristalina nos hacen sentir en el caribe, aunque si pensamos que nos encontraremos con una playa para nosotros solos, vale aclarar que aún sin la congestión de una del centro de Río, no seremos los únicos a menos que caminemos por lo menos unos 500 metros.


La variedad de actividades organizadas que nos ofrecen las agencias son muchas y nos brindan la seguridad de tener cosas para hacer el tiempo que deseemos. Pero hay otra realidad, que no fue la que yo viví, y que la mayoría de sus visitantes no conoce. Ya que si le preguntas al turista promedio, no sabrá prácticamente nada de la isla, muchos incluso solo están ahí para conocer Lopes Mendes.

Isla Grande, cabe mencionar es la isla más grande del Estado de Río de Janeiro y se encontró habitada desde tiempos precoloniales por distintas tribus locales que se dedicaban principalmente a la pesca. Es posible que ellos en su lengua nativa ya la llamasen como en la actualidad.




Con la conquista, primeramente pasa a ser utilizada como refugio para el contrabando y tráfico de esclavos, y luego instalaron en ella un hospital donde poner en cuarentena a las personas que llegaban enfermas en los barcos antes que puedan pisar Río de Janeiro. Más tarde su rol cambiaria a leprosario. En 1903 se construye en la isla un penal llamado Dois Rios, que en 1940 se convertiría en el Penal Candido Mendes, en el cual con el golpe militar de 1964 desfilaron gran cantidad de presos políticos.


Finalmente en 1994 se decide desactivar el penal y posteriormente derribarlo. De allí en adelante comenzaría a tomar impulso el desarrollo del turismo con las características antes mencionadas. Pero a su vez, la isla en su mayor parte se encuentra aún virgen al turismo masivo y las construcciones modernas, siendo posible encontrarse con caminos utilizados durante siglos por pobladores locales, así como otros que se pierden en la espesura de la selva. Estos caminos junto con los restos de la antigua cárcel son una alternativa a visitar la isla de la forma más difundida.

También existen otros pueblos, donde llegó el turismo y los hoteles, aunque en menor desarrollo que en Vila do Abraão. A su vez, la gran mayoría de los pobladores, que no viven del turismo, mantienen una vida que aún conserva rasgos tradicionales.

Es por esto que se puede llegar a Ilha Grande por sus playas, pero quien lo desee puede explorar un poco más. Y si esquivas esta isla por sentirla solo parte de un circuito turístico clásico de sol y playa, hay otras alternativas que la hacen interesante de visitar. En mi caso, de volveria para explorarla de una forma que no hice.





Datos de interés:

●Costo del pasaje en bus Rio- Angra dos Reis: 58 reales

●Puertos desde donde arribar: Conceição  de Jacareí, Mangaratiba y Angra dos Reis.

●Barco de Angra dos Reis/Conceição  de Jacareí a Vila do Abraão: A partir de 20 reales.*

*Nosotros partimos desde Angra y retornamos al día siguiente a Conceição  de Jacareí en una lancha rápida ya que el momento de nuestro regreso coincidió con una lancha que se dirigía allí. Una vez en Conceição, nos dirigimos a la ruta donde en la parada del bus esperamos a que llegue el que parte desde Angra y realiza una parada aquí en caso que haya pasajeros. 

●La forma más económica de viajar suele ser en ferry, aunque también la más lenta. Una alternativa son las lanchas rápidas, siendo obviamente más costosas. Si tenés miedo a viajar por mar o deseas una opción más relajada, recomiendo no optar por la lancha rápida, menos en días donde el mar no se encuentra calmo. 

●Tener en cuenta que en algunas playas (incluso Lopes Mendes) no hay agua potable y sólo unos pocos vendedores ofreciendo bebidas o comida. De ser posible llevar algunas provisiones.

1 comentario:

  1. Ótimo post, que você compartilhou aqui sobre o barco. essas informações são muito importantes para todas as pessoas realmente interessantes. Se alguém quer comprar um barco a um preço acessível, visite lancha a venda

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