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Concordia (Entre Rios): El castillo San Carlos, y la visita de Saint Exupery.

¿Alguien podría afirmar que es posible encontrar un castillo en la provincia de Entre Ríos? Pues no lo hay. Pero si en la ciudad de Concordia se puede observar una antigua mansión tan imponente y adelantada tecnológicamente para su época, que desde el momento que se encontró terminada, empezó a ser catalogada en la ciudad como el "Castillo San Carlos".



En 1886, llegó a la ciudad un francés hijo de un acaudalado banquero Parisino, Edouard DeMachy, quien arriba con el objetivo de hacerse cargo de los negocios de su padre. Sus actividades consistían en la producción de carne en conserva, jabón, velas, entre otros productos.
Ni bien llegó, él y su familia se alojaron en el Grand Hotel Colón, el hotel más importante de la ciudad. Pero esto solo fue momentáneo, mientras construía su casa, la cual en el transcurso de dos años, estaría lista, convirtiéndose en una imponente mansión que contaba con adelantos tecnológicos tan avanzados como calefacción central por medio de hogares de mármol de Carrara (Italia), iluminación a base de gas acetileno, distribuido por cañerías y agua corriente. Además de esto, para la construcción se utilizaron tanto piedras extraídas del mismo terreno, como los mejores materiales de Europa y Estados Unidos.

Llamativamente, esta familia que se dedicó más a las relaciones sociales con la “alta sociedad” de la ciudad que a los negocios, a fines de 1891, a menos de cuatro años de finalizada la vivienda, desaparecieron, dejando su “castillo” intacto, con todos sus muebles y objetos de valor. Tiempo después se sabrá que regresaron a Francia, y hay quienes dicen que se llevaron solo sus vestimentas y algunas pertenencias, pensando en regresar en algún momento. Pero, más allá del llamativo abandono, la historia más interesante de esta mansión, todavía estaría por llegar.

Un visitante inesperado.
Luego de la desaparición de los Demachy, el predio y el castillo pasaron por varios dueños hasta que en 1928 es adquirido por la Municipalidad de Concordia. Esta abre el inmenso parque al público y alquila la casona a otra familia adinerada francesa, los Fuchs Valon.
Estos eran un matrimonio con tres hijos: un niño y dos niñas. Una familia particular de hacendados, de gustos exuberantes y refinados, que tenía atracción por los animales, aunque no fueran domésticos. Los niños tenían bajo su cuidado un zorro del monte, mangostas, iguanas, abejas y serpientes. La señora Fuchs cultivaba rosas con las que embellecía los jardines y decoraba la mansión.
En el año 1929 llegó del cielo un inesperado visitante. Se trataba de Antoine Saint Exupéry, autor francés de una de las más importantes obras de literatura mundial: El Principito.


Saint-Exupéry aterrizó en Concordia cuando un desperfecto del avión del correo aeropostal que piloteaba lo forzó a buscar un claro donde bajar. Al caer. es encontrado por las dos niñas, Edda y Susanne, las cuales decidieron llevarlo a su residencia, donde lo hospedaron. La magia de este lugar cautivó tanto al piloto, que posteriormente regresaría en varias ocasiones, y nunca perdía oportunidad, para contar la historia entre sus amigos. Se dice también, que su aventura fue fuente de inspiración para luego escribir un capítulo de su libro “Tierra de Hombres” (1939) y su otra gran obra mencionada anteriormente.

El principito, cuenta las aventuras de un niño que habita un asteroide apenas un poco más grande que él, hasta que la curiosidad y la necesidad de hacer amigos lo incita a recorrer diversos planetas donde se encuentra con varios personajes que reflejan problemáticas de personas “mayores”, que el niño no comprende.
Al llegar finalmente a la Tierra, la soledad lo invade y decide regresar a su planeta. Recorriendo el desierto, se encuentra con un aviador que tuvo un aterrizaje de emergencia en el desierto de Sahara, quién es el relator de las aventuras del “Principito”.
Esta obra fue traducida en más de 270 idiomas y dialectos. A pesar de ser caracterizada dentro del género infantil, para mí (y para muchos) a lo largo de la historia, se pone en evidencia que el autor busca plasmar mediante este relato temas universales como el amor, la amistad, entre otros, además de realizar una crítica al hombre.
Saint Exupéry murió antes que se publique la obra, y nunca explicó en qué se inspiró. Se dice, con mucha lógica, que en una caída en el desierto del Sahara, y los personajes son analogías a hechos de su vida personal y a los acontecimientos europeos de la época. A pesar de esto, lo interesante es que si la analizamos, no es tan loco pensar que la inspiración para esta hiper famosa obra pudo surgir en tierras Argentinas.

Esto puede verse relacionado en la caída del avión de Saint Exupéry en Concordia, donde en ambos casos se encuentra con niños. También la obra menciona a un zorro, una serpiente, una rosa, los cuales el autor pudo ver en el castillo de San Carlos. No sé si esto es así, pero mientras ninguna teoría pueda ser confirmada, ¿Por qué no pensar que es posible?
Historia posterior del Castillo San Carlos.
Hacia 1935 la familia Fuchs Valon abandonó la residencia. La misma queda descuidada, comienza a perder su esplendor y a ser víctima de saqueos. Lamentablemente, a esto se suma que en septiembre de 1938, un gran incendio acabó por dejar el antiguo castillo en ruinas.

Por muchos años estas ruinas quedaron en el olvido, hasta que en el 2008, autoridades provinciales y municipales decidieron restauralas para mantener viva la grandiosidad que tuvo este castillo en un pasado.
Imagen de Concordia.gob.ar

Para esto fue necesario recurrir a un equipo integrado por arquitectos, ingenieros, antropólogos, bioquímicos, etc. Su participación consistió en una intervención mínima para mantener todas las características de las ruinas, eliminando todos aquellos actos de vandalismo que sufrieron con el tiempo y evitando mediante su intervención que estas se sigan deteriorando.

Se trató de conservar restos de clavos, canaletas, caños, rejas, etc. También se construyeron contrafuertes para mantener el peso de las paredes y se trabajó con materiales nuevos, respetando los colores y las características de los originales. Por otro lado, se construyeron pasarelas y escaleras para que los visitantes puedan realizar el recorrido a través de las ruinas sin seguir dañando su estructura.

Imagen de Concordia.gob.ar
Mientras se realizaba este trabajo, los especialistas pudieron encontrar ciertos elementos y restos que pertenecieron a los antiguos habitantes que tuvo esta residencia. Así, se decidió construir un “Centro de Interpretación”, cuya función es hacer entender a los visitantes la historia de la casa y por medio de los restos, mostrar cómo era la vida cotidiana de sus dueños en un pasado.

En el parque del predio se construyó el jardín botánico  “Ca’a porá” (vegetación hermosa en guaraní), y no podía faltar la mención al afamado personaje de Antoine Saint Exupéry, con una escultura de “El Principito”.

Imagen de Concordia.gob.ar

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