13 de noviembre de 2019

Marche, la región desconocida de Italia (Las Marcas)

La región de Marche, ubicada en el centro de Italia, es posiblemente una de las partes menos conocidas del país. Una combinación de geografía e historia podría explicar el aislamiento que aún hoy padece esta región.

Lejos de las principales ciudades turísticas italianas, y sin la saturación de visitantes que hay en ellas, Marche ofrece hermosos lugares por descubrir.

A continuación voy a dejar algunas de las ciudades que se pueden destacar.

Ancona

Su capital Ancona, fue fundada por los griegos, para posteriormente ser conquistada por el naciente Imperio Romano.

Desde sus orígenes se estableció como una ciudad portuaria, llegando a ser una de las principales repúblicas marítimas de Italia a finales del siglo XII. Supo competir con Venecia por el control del mar Adriático, y actualmente sigue contando con uno de los mayores puertos del país.

Los restos romanos aún pueden verse en la ciudad, por ejemplo con el Arco de Trajano, un monumento de mármol (y originalmente con adornos de bronce) construido en 115 D.C. en honor al emperador. El mismo, de 18 metros de altura, fue erigido en aquel lugar para que pueda ser visto desde el mar, y sea una referencia para los marineros. Para ello, en su parte superior contaba con las esculturas de Trajano, su esposa y su hermana. El arco, es considerado uno de los monumentos romanos más importantes de la región.

Y también la influencia romana se puede ver en el antiguo anfiteatro. El mismo, como una parte del puerto, es de fines del siglo I A.C.. del periodo "Augusto", y se calcula que su capacidad era para 10.000 personas. Lamentablemente, su estado actual, hace que sea necesaria mucha imaginación para pensar su forma original. 


Cerca del arco de Trajano, se puede caminar por la muralla portuaria del siglo XIV, hasta llegar al arco Clementino, construido durante en la primera mitad del 1700 por Luigi Vanvitelli. Este fue pensado originalmente para montar en su cima una estatua del Papa Clemente XII (del cual Vanvitelli era su arquitecto oficial), aunque finalmente se la reubicó en Piazza del Plebiscito.

Otra obra de Vanvitelli es el Lazzaretto, un impresionante pentágono montado en el puerto. Su función fue de hospital, lugar de cuarentena, y depósito.

En la cima del monte Guasco, lugar donde se encontraba la vieja acrópolis de la ciudad, se encuentra la Catedral de San Ciriaco, santo patrono de la ciudad.

En el centro de la ciudad, hay que hablar de plaza Cavour, y muy cerca la hermosa Fontana del Calamo, con sus trece canillas.

No se puede dejar de mencionar el Parco del Cardeto, el área verde más grande de Ancona. En este, aparte de impresionantes vistas, es posible observar el cementerio judío, considerado uno de los más grandes y mejor conservados de Europa, y el antiguo faro de Ancona.



Parque del Conero

Al sur de Ancona se encuentra el parque del Conero, donde se encuentra el monte homónimo, uno de los puntos más altos de la costa adriática. Y junto a él, ciudades como Portonovo, Sirolo y Numana, muy populares en verano, pero con un gran encanto y tranquilidad en invierno.

El el parque es posible disfrutar de un poco de naturaleza, realizando algunas caminatas. Algo que en Italia, entre tantas ciudades y arquitectura, a veces queda bastante de lado.


Castelfidardo

Muy cerca de Ancona se encuentra Castelfidardo, una pequeña localidad que puede pasar desapercibida al turista promedio. Pero que cuenta con la particularidad de ser reconocida a nivel mundial por la fabricación de acordeones.



Loreto

Siguiendo hacia el sur se ubica Loreto, uno de los lugares de peregrinación cristianos más importantes del mundo. Esto es porque en ella se encuentra la Basílica de la Santa Casa, lugar donde se encuentra la Virgen de Loreto (reconocida por su color negro), y donde se considera que está la casa de Nazaret donde vivió Jesús. 



Gradara

En el límite norte, en la región de Pesaro y Urbino, se encuentra el castillo de Gradara. Este se inició a construir en aproximadamente en 1150, y fue de gran importancia estratégica en la región. Por él transitaron muchas de las familias más importantes de Italia, como los Malatesta, Sforza, Medici, entre otras.


Urbino

En la misma provincia se encuentra Urbino, lugar de nacimiento de Raffaello, uno de los pintores más importantes del renacimiento italiano. 

También destaca por su increíble casco histórico, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad. En él se encuentra el Palacio Ducal, construido por Federico de Montefeltro, duque de Urbino de 1444 a 1482. El mismo es considerado una de las obras más importantes del renacimiento italiano.


Ascoli Piceno

Y para terminar, si hay una ciudad que le compite en belleza a Urbino es Ascoli Piceno, en este caso en el límite sur de Marche. Esta cuenta con algunas de las plazas más hermosas de Italia como Piazza del Popolo. También la ciudad supo tener alrededor de 200 torres medievales, de las cuales aún se conservan alrededor de cincuenta.



18 de octubre de 2019

Qué ver (y comer) en Bruselas, Bélgica

Si estás pensando viajar a Bruselas, pero tenes poco tiempo y queres ver lo esencial y más conocido, este articulo cuenta con una lista de los lugares que el turista promedio no quiere perderse.

Y hablo de “promedio”, ya que Bruselas suele ser de esas ciudades que en los itinerarios de viaje se le suele dedicar un solo día, o como mucho dos. Y si bien, “se puede ver” en ese tiempo a decir verdad, no va a ser más que de un modo superficial.

Por eso, antes de empezar, aconsejo que si estás viajando tranquilo, y el tiempo no es un problema, no le dediques un solo día, sino que al menos dos.

Grand Place

El lugar por el que vas a pasar más de una vez, y es un gran punto de partida, es el Grote Market, o Grand Place. Esta es la plaza principal del casco antiguo de Bruselas, y el lugar donde se encuentra la ex casa del rey, y el viejo ayuntamiento de la ciudad. Aparte de las viejas casas de los gremios, de las cuales es difícil decir cual es más bonita. El ex ayuntamiento es el edificio más viejo, ya que fue construido en 1459, aunque algunos de los otros edificios que se conservan son el siglo XVII y XVIII.

Por esta plaza pasaron muchas reconocidas personalidades. Uno de ellos fue Karl Marx, quien en esta ciudad escribirá el Manifiesto Comunista.

Su paso por Bruselas es recordado en el restaurante ubicado en el edificio “El cisne” de la Grand Place. 

Otro exiliado político que acogió Bélgica fue el escritor francés Víctor Hugo, quien llegó en en 1852 y tuvo el privilegio de vivir en la Grand Place, en el edificio denominado “Le Pigeon” (La paloma). 

Es aquí también donde retomó un viejo manuscrito que se convertiría en su obra más famosa: Los Miserables. Esta obra será publicada por primera vez diez años después, también en Bruselas.

Si tenes pensado hacer un tour por la ciudad, la mayoría comienzan en esta plaza.





Estatuas famosas (y poco pudorosas)

También Bruselas se destaca por sus curiosas estatuas. Y sin dudas la más famosa y querida por los habitantes, es el Manneken Pis, el cual básicamente representa a un nene orinando. Para que no queden dudas en su interpretación, su nombre en idioma Flamenco (o Neerlandés) significa “hombrecito que orina”.

La estatua original fue creada en 1388, pero luego de muchos intentos de robos, en 1619 se colocó una copia, que es la que podemos ver actualmente.

Varias son las leyendas sobre su significado, entre ellas, la más difundida dice que la estatua es un homenaje a un niño que durante un asedio contra Bruselas, orinando sobre las cargas explosivas del enemigo, logró detener un ataque sorpresa que hubiese abierto un hueco en las murallas de la ciudad.

Este monumento es tan querido por los bruselenses que periódicamente realizan ceremonias donde visten al Manneken Pis, quien ya tiene más de 650 trajes diferentes. También en algunas ocasiones se reemplaza el agua que “orina” por vino, cerveza o alguna otra sustancia.


Pero los bruselenses no tienen solo a este niño, sino que él tiene una hermana, la Jeanneke Pis.

A diferencia del niño, ésta estatua es moderna, y fue creada por Denis-Adrien Debouvrie en 1985, e inaugurada en 1987. 


Si faltaba más, en los últimos años, para completar la trilogía, por las calles de Bélgica también es posible ver al Zinneke Pis, en este caso el que orina es un perro.


Iglesias

Vale la pena que aunque sea por fuera, te acerques a ver la Catedral gótica de San Miguel y Santa Gúdula. La  misma fue construida entre el siglo XIII y XV y es una de las iglesias más importantes de Bélgica.

Siguiendo con las iglesias, también aconsejo la de Notre Dame du Sablón, considerada una de las más bonitas de Bélgica.



Palacio real

Muy cerca del centro de la ciudad se encuentra el Palacio real, sede ejecutiva de la monarquía. En el palacio se encuentran las oficinas de los reyes, algunos ministerios, y habitaciones para recibir y acoger a diplomáticos que se encuentren en Bruselas. Aunque desde hace cien años los reyes ya no viven en él, sino en el Palacio de Laeken, fuera de la ciudad.

Junto al palacio se encuentra el Parque de Bruselas, o Parque Real. Este es el espacio verde más importante de la capital Belga.


Palacio de justicia

También merece la pena acercarse al Palacio de Justicia. Este, al momento de su construcción en 1883 supo ser el edificio más grande (en superficie) de la historia, siendo superior a la Catedral de San Pedro en el Vaticano.

Si se está recorriendo la ciudad con tiempo, se aconseja ingresar a visitarlo.

Hay que decir que el Palacio suele verse lleno de andamios y en constante reparación, esto se debe  a que por el peso del edificio y la inestabilidad del terreno tiene que estar permanentemente apuntalado.

Pero llegar al palacio merece la pena también porque tendremos una panorámica muy bonita de Bruselas. En ese lugar es posible bajar al barrio de Marolles en un curioso ascensor público.





Atomium

En Bruselas no solo las estatuas son particulares. Al mejor estilo “Torre Eiffel”, se decidió hacer una megaestructura para utilizar como pabellón principal de la Exposición Universal de Bruselas de 1958. Para ello eligieron realizar un átomo de hierro ampliado 165.000 millones de veces que cuenta con una altura de 102 metros. 

Con el paso del tiempo, el Atomium (nombre con el que lo bautizaron) fue atrayendo gran cantidad de turistas y terminó convirtiéndose en un símbolo de la ciudad. Si bien en su interior se realizan exposiciones, la mayor parte de la gente solo visita su exterior para sacarse una foto con este átomo gigante.



Parlamento Europeo

Un poco alejado del centro, se encuentra la sede del parlamento europeo. Esto se debe a que Bruselas, junto con Estrasburgo (Francia), son las sedes del Parlamento Europeo donde se realizan las sesiones plenarias. O sea donde transcurren los debates políticos de la Unión Europea a través de los Eurodiputados de cada país. 

En Bruselas en particular se llevan a cabo las reuniones de comisión y las sesiones plenarias adicionales. Esto significa que al menos una vez al mes la ciudad se llena de políticos de todo el bloque europeo que deciden la política de 28 países. 

El edificio de la Unión  Europea cuenta con la particularidad de poseer un centro de visitas denominado Parlamentarium, donde es posible informarse sobre la historia del parlamento y la Unión Europea.

En el mismo predio también se encuentra un impresionante museo de cinco plantas sobre la historia de Europa. En él ofrecen de manera gratuita tablets con guías audiovisuales que hacen muy llevadera la visita.



Comer y beber

Pero no todos son monumentos, si queres disfrutar Bélgica con el paladar. Este país se destaca por sus papas fritas (se consideran los inventores), por los waffles y el chocolate, por lo tanto no pierdas la oportunidad de probarlos. 



Y para tomar, los belgas son especialistas en cervezas. Eso sí, no vas a saber por dónde empezar con la gran variedad que vas a encontrar. Incluso, en Bruselas se encuentra el Delirium cafe, que posee el record mundial Guinness por ofrecer más de 3000 variedades de cervezas de todo el mundo.


4 de octubre de 2019

Historia de Oxford, y su universidad.

Sin dudas, el nombre Oxford les sonará a más de uno. Aunque posiblemente sea como una universidad, y no tanto así como ciudad. Y si esto es así, no esta tan mal pensarlo de tal modo, ya que Oxford es literalmente una ciudad universitaria.

Más de un visitante, al llegar a Oxford sin demasiada información, se pregunta ¿Dónde está la universidad? Y la respuesta es tan sencilla como decir: En todos lados. Pero para poder entender esto, es mejor empezar por la historia de la ciudad.

Oxford se va empezar a desarrollar a partir del año 900, aprovechando una zona baja del río Támesis que era posible atravesar vadeándola con bueyes. Por eso, este animal ocupa un lugar central escudo de la ciudad y en el nombre, que significa “Vado de buey”.

En los primeros tiempos se va a formar un  pueblo amurallado, que incluso contaba con un castillo, pero sin demasiado crecimiento demográfico. Aunque si va a ser estratégica su ubicación por ser un cruce obligado para quien navegaba el río Támesis.

De esos primeros siglos aún hoy se conservan partes de la vieja muralla, y la Torre Carfax, la cual formaba parte de la ya derribada iglesia de Saint Martin's. También el castillo, pero no el original de madera, sino uno de piedra construido a fines del siglo XII.



Pero el auge de la ciudad va a comenzar a partir del año 1096, cuando se considera que comenzó a realizarse algún tipo de enseñanza académica. Esta era bastante distinta al modelo universitario que conocemos actualmente, pero muy común en la Europa medieval. Consistía en uno o más profesores que conseguían lugares donde realizar conferencias o reuniones. Y estudiantes que se apuntaban para recibir una formación de estudios generales o “studium generale” donde aprendían siete asignaturas llamadas artes liberales: gramática, lógica, retórica, aritmética, geometría, astronomía y música.

Será en 1167 que por las tensiones existentes entre Inglaterra y Francia, el rey Enrique II prohibió a los estudiantes ingleses ir a la universidad en París. Es por ello que sabiendo que en Oxford podían recibir una educación, van a empezar a trasladarse a aquella ciudad.

Oxford, que aún no era demasiado grande, va a comenzar a crecer con los estudiantes que arribaban. Es así que va a ir formándose el sistema universitario. Aunque no hay una fecha exacta de fundación, se sabe que para 1201 ya contaba con un rector, y que en 1231 le darían el estatus de Universidad, convirtiéndose en la primera en el mundo de habla inglesa.

Por este modo espontaneo de desarrollo, es que al llegar cada vez más estudiantes, van a tener que crear residencias donde alojarlos. Estas van a ser impulsadas por la iglesia y benefactores privados. Pero van a ir convirtiéndose en entidades académicas independientes encabezadas por un “master” o maestro, a las cuales llamarán Colleges. En estos, los estudiantes realizaban (y realizan) todas sus actividades, desde dormir y comer, hasta recibir sus lecciones académicas, e incluso cada colegio poseía su propia capilla donde ir a rezar.



Esto va a hacer que Oxford sea impulsor de un tipo de estructura universitaria distinta al que estamos acostumbrados. Ya que no se divide por facultades con asignaturas o ramas académicas diversas, ni posee un campus central. Sino que a su modelo se lo llama “colegiado”, y la división está marcada justamente por los colleges, donde en cada uno se brindan casi todas las carreras, y a la vez, los estudiantes viven en el mismo predio.

Aunque a la vez, el rápido crecimiento y la invasión de tantos estudiantes, y los privilegios de tener leyes más flexibles que el resto de los ciudadanos, va a hacer que durante siglos la convivencia con los pobladores no sea buena, llegando a puntos muy altos de hostilidad.

Por ejemplo, en 1209, un grupo huyó de la violencia de la ciudad, y fundaron otra universidad junto al río Cam, llamada Cambridge. Siendo ambas, desde ese momento eternas rivales universitarias, aunque compartiendo un modelo académico muy similar.

Y el 10 de septiembre de 1355 se produjeron los disturbios de Santa Escolástica, que finalizaron con 63 estudiantes y unos 30 pobladores muertos.

La ciudad volverá a cobrar importancia en 1642, durante la Guerra Civil Inglesa, cuando el rey Carlos I se marchó de Londres exiliado e instaló su corte en Oxford.  El lugar preciso será el colegio Christ Church, el cual, si bien ya era importante, se pasaría a convertir en el más aristocrático de la universidad.


Si hay algo que destaca al Christ Church, es que en su interior se encuentra la catedral de la ciudad. Siendo así la única catedral del mundo ubicada dentro de una universidad.

Aunque, este college últimamente es cada vez más conocido por poseer un hermoso comedor que sirvió para realizar el de Harry Potter.

En la actualidad, el crecimiento académico de manera “espontánea” en distintos puntos de la ciudad, hace que Oxford cuente con 39 colleges y muchísimos edificios vinculados a la universidad. Siendo casi todo el centro histórico dominado por la entidad educativa. Es aquí donde se pierde el límite entre ciudad y universidad, ya que básicamente son lo mismo.

Es tan así que parte del patrimonio que podríamos denominar público en cualquier ciudad, acá pertenece a la universidad.

Un ejemplo es la iglesia de Saint Mary’s, ubicada en el centro de la ciudad. El nombre completo de esta es “University Church of St Mary the Virgin”, la cual se considera el primer edificio de la universidad y fue la primer sede del gobierno universitario.

Muy cerca de esta se encuentra el teatro Sheldonian, centro de ceremonias universitarias, y espacio artístico de Oxford. Este lo inició a construir en 1664 Christopher Wren, un profesor de astronomía que luego se convertirá en el gran arquitecto que reconstruyó la ciudad de Londres luego del trágico incendio que consumió la City en 1666, conocido como “El Gran Incendio”. Destacando como su obra principal la actual catedral de Saint Paul.



Incluso hay que destacar que la biblioteca y los museos más importantes de Oxford pertenecen a la universidad.

Por ejemplo, la biblioteca Bodleiana, la más importante de Oxford, y la segunda más grande del país. Esta cuenta con una impresionante sala de lectura llamada cámara Radcliffe, que es sin dudas el edificio más pintoresco y fotografiado de la ciudad.



Entre los museos destacan el Ashmolean, dedicado a la historia y al arte en general, y considerado el museo universitario más antiguo del mundo. 

También el de Ciencias Naturales, donde aparte de una increíble colección, destaca por haberse producido en él, el debate más importante respecto a la teoría de la evolución de Charles Darwin, a solo seis meses de la publicación de su libro “El origen de las especies”.



Por último, vale la pena mencionar el museo de la Historia de la Ciencia, donde es posible ver una pizarra en la cual escribió Albert Einstein durante una ponencia que realizó en la ciudad.

Todo esto hace que el centro de la ciudad se haya convertido en un gran campus universitario, donde el rol central no parecen tenerlo los pobladores, sino los estudiantes y quienes se acercan a Oxford para conocer una de las universidades más prestigiosas del mundo. 

Y las cifras lo avalan, ya que la Universidad de Oxford es considerada una de las diez mejores del mundo, y cuenta con alrededor de 24.000 alumnos en una ciudad de 152.000 habitantes.

Aparte las personalidades importantes que pasarán por ella, donde es posible incluir a 28 primer ministro británicos, científicos como Stephen Hawking y Edmund Halley, descubridor del cometa que lleva su nombre, y literarios como Lewis Carroll, autor de Alicia en el país de las maravillas, C.S. Lewis de Las Crónicas de Narnia y J.R.R. Tolkien de El Señor de los anillos.

Aunque decir que quien se acerca a Oxford lo hace para conocer la universidad, es relativo. Ya que como fue dicho, universidad y ciudad son una sola. Y pensar en Oxford sin sus casas de estudio se vuelve algo imposible.



26 de septiembre de 2019

Guía para visitar los estudios de Harry Potter en Londres

Si hay algo que es imposible no escuchar al menos una vez en tu visita a Londres, es el nombre Harry Potter. Sea en tiendas, tours, o simplemente gente caminando por la calle vestidas con prendas alusivas a esta historia, es imposible evitar al “niño que sobrevivió”.

Si sos un fanático de la saga, Londres será tu lugar en el mundo. Y si hay un sitio al cual al menos hay que pensar la posibilidad de visitar, son los estudios de la Warner Bross, conocidos oficialmente como “The making of Harry Potter”.

Como guía de turismo en Londres, especializado en tours de Harry Potter, quiero darte todos los consejos necesarios para visitar los estudios, consejos basados en mi experiencia realizando tours por Londres a más de 1000 fanáticos, y viajando con grupos a los estudios.

Con la aclaración que, salvo algunas fotos para despertar tu curiosidad, este artículo no contará con spoilers, e intentará minimizar lo más posible todo lo que pueda significar quitarle sorpresa a nuestra visita. 

Si en cambio estás leyendo esta nota sabiendo que no vas a realizar esta visita y queres conocer la experiencia a través de un video, o si por ejemplo estas organizando el viaje para tus hijos o alguien más, y queres ver QUE HAY dentro, pronto voy a dejarte para que puedas mirar un video, o leer el artículo (lleno de spoilers).


¿Qué es?

The making of Harry Potter, es la experiencia de visitar el set de filmación utilizado para realizar las películas de la saga. Esto incluye las maquetas y escenografías utilizadas para rodar, vestimentas y disfraces, una infinita cantidad de accesorios utilizados en el rodaje, y muchos detalles de los procesos de realización de efectos especiales.


¿Es un parque de diversiones?

No. Este sitio es un tour por los estudios, y sin dudas es el mejor lugar para los fanáticos, pero es algo más cercano a un museo (ligeramente interactivo). 

No tiene nada que ver con los parques de Universal que se encuentran en Estados Unidos.


¿Merece la pena? ¿Hay alternativas?

Este lugar es único. Es posible realizar tours por Londres, o visitar otros parques temáticos o exposiciones relacionados a Harry Potter, pero ninguno tiene comparación con la visita a los estudios.

La visita merece la pena siempre y cuando nos guste Harry Potter, o al menos estemos dispuestos a apreciar el trabajo “detrás de cámaras” a la hora de hacer una película. Es el sitio ideal, por ejemplo para niños. Esto se debe a que tenemos alternativas más económicas como hacer un tour de Harry Potter por Londres, pero aunque sea el más completo y entretenido, en espectacularidad no le va a llegar ni a los talones al parque montado por una empresa como la Warner Bross.

Por ende, si el precio no es un inconveniente, la respuesta es SI, merece la pena.


¿Cómo y cuándo comprar las entradas?

Este es el primer paso, y posiblemente el más difícil. Es recomendable comprar las entradas por la página oficial (acá dejo el enlace). Pero hay que saber que es importante hacerlo con bastante anticipación. 

Desde el momento que sepamos la fecha de nuestro viaje, no tenemos que perder tiempo en reservar. Es más, si nuestro viaje esta pensado solo en Harry Potter, es preferible comprobar disponibilidad incluso antes de reservar un vuelo u hotel.

Esto es porque las entradas se agotan tres meses antes o más. Para fechas como Semana Santa y los meses de julio y agosto, es casi imposible conseguir con menos antelación. Y para el resto del año estaremos limitados  ya que no tendremos disponibilidad todos los días.

La alternativa es comprarlas a través de agencias que hacen una especie de “reventa”. De esta forma es posible conseguir con menos anticipación, pero los precios son bastante más elevados. Sé de casos de personas que consiguieron entrada el día anterior, pero por más de cinco veces el valor oficial. 


Precio

El precio por adulto es de 45 libras (mayor de 16) y 37 libras niños. Menores de 4 años ingresan gratis.

Es importante tener en cuenta que para grupos familiares (2 adultos y 2 niños o 1 adulto y 3 niños) hacen un importante descuento. (148 libras por todos).

El precio puede parecer elevado (¡y lo es!), pero si pensamos que cualquier atracción paga de Londres cuesta un mínimo de 25/30 libras (London eye, Torre de Londres, Shard, etcétera) es bastante acorde a los estándares turísticos de la ciudad.

Tener en cuenta que en 2020 los precios aumentarán.


¿Cómo llegar?

Los estudios se encuentran en Watford, a 32 kilómetros del centro de Londres. Esto hace que no sean demasiadas las opciones de transporte ni tan fácil llegar.

1. Transporte público

Para poder llegar desde el centro de Londres tenemos que tomar un tren en la estación de Euston (ubicada al norte de la ciudad) hasta Watford Junction. 

Desde ahí tenemos autobuses cada 20 minutos que nos dejan dentro de los estudios.

Es importante tener en cuenta que para subir al autobús es necesario tener el boleto de entrada.

El precio del tren es de alrededor de 9 libras (ida), pero con la tarjeta Oyster es menor (Si queres saber más del transporte público en Londres, mirá este video). El autobús cuesta 3 libras, y solo se puede pagar en efectivo.

De viaje tenemos que calcular 20 minutos en el tren, y otros 20 en el autobús. Pero por las dudas iniciemos el viaje al menos una hora antes.

2. Autobuses directos desde Londres.

Este servicio es ofrecido por la empresa Golden Tours. Esta tiene la exclusiva de realizar los viajes desde la estación de Victoria y King Cross en Londres. 

El valor del viaje es de 40 libras (ida y vuelta) y tarda aproximadamente 1hs 30min en llegar. 

Viajaremos en un autobús decorado por fuera con imágenes de Harry Potter. Esto puede sonar muy bien, pero depende nuestra suerte, puede que el autobús no sea el mejor. Los utilizados son modelos más viejos de los mismos rojos que circulan por la ciudad. Estos pueden ser cómodos para cortas distancias, pero en una hora y media de viaje, y en pleno verano, luego de haber pagado 40 libras pensaremos que deja bastante que desear.

3. Vehículo propio

La última opción es ir con vehículo propio. Por lo tanto, una alternativa sería un automóvil de alquiler. Esto puede sonar descabellado, pero si somos varios, y no queremos usar el transporte público, nos costará menos que los autobuses que parten de Londres. Para llegar, es importante saber el codigo postal de los estudios: WD25 7LR


Tiempo de visita y horario de ingreso

Se estima que el tiempo para recorrer son tres horas y media. Menos de esto no es aconsejable. Si lo que deseamos es adquirir la audioguía y escucharla completa, viendo casi todos los detalles (pero sin leer cada placa), al menos se necesita una hora más. En el caso de fans que no se quieran perder ni lo más mínimo, calculen de seis a ocho horas dentro.

Al comprar nuestro boleto, tendremos una hora determinada para ingresar. Una vez dentro podemos quedarnos cuanto lo deseemos.

Es importante saber que aconsejan llegar 20 minutos antes, y que salvo en raros casos, si llegamos antes del horario que indica nuestro ticket, nos dejan ingresar igual.

Otros consejos

Audioguía

Si bien el recorrido es perfectamente realizable sin audioguía, luego de pagar 45 libras de la entrada, las 5 que nos cuesta la guía pueda que no sea tan doloroso para nuestro bolsillo, y es útil para obtener más detalles de lo que observamos.

Si vamos con la idea de aprender cómo hicieron Harry Potter, vale la pena. Si solo queremos divertirnos viendo escenografía y rememorando escenas, no es necesario adquirirla.

Comer en el interior

Dentro de los estudios hay negocios para comer algunos platos básicos (principalmente comida rápida). Los precios en general no son tan excesivos, y no pagaremos más que el promedio de un pub del centro de Londres.

También tenemos la posibilidad de llevar nuestra propia comida. Tienen áreas donde dispondremos de mesas para poder comer. Solo seamos precavidos de no llevar cuchillos u otros artefactos que nos puedan quitar al ingresar.


Guardarropas

Hay que mencionar que al ingreso de los estudios podemos dejar nuestros bolsos de manera gratuita.

Gastos extra

Dentro del tour hay la posibilidad de sacarse algunas fotografías volando en escoba, o en el Expreso a Hogwarts. Los costos no están incluidos en el boleto. 

Consideraciones finales

Antes de terminar es importante recordar que en caso de realizar la experiencia, planifiques todo con la mayor anticipación posible. En cuanto a gastos, entre entrada y transporte, debemos calcular un mínimo de 70 libras por persona. 

Como último consejo, es preferible no buscar demasiada información para no arruinar la sorpresa (ni siquiera explorar demasiado la página oficial). Pero si deseas saber con que te vas a encontrar, para saber si reservarlo o no, entonces muy pronto mira el video que dejaré en el enlace de abajo.