25 de junio de 2013

Relatos del Gargano...

Martes 14 de mayo

Me encontraba en Termoli. Claramente no es una ciudad grande, pero se ubica sobre la ruta estatal 16, que atraviesa prácticamente toda la costa Adriática Italiana de Norte a sur, alguna ventaja tenia que tener. Había pensado dirigirme a una primer ciudad, más tarde me confirmarían que es la única opción posible, el Gargano esperaba, pero primero San Severo. Claro, me lo confirmaron en la misma estación, ya que en mi segundo día en Térmoli, a pesar de encontrarse abierta, nunca pude ubicar a quien atiende la oficina de información turística.

Salí tarde, todavía no me acostumbro a levantarme "bien" temprano, agarrar las cosas, y sin dar muchas vueltas enfocar hacia mi ciudad objetivo. Las monjas que me hospedaron en Térmoli, me habían dicho que podía retirarme a la hora que quisiera, y aprovechando que tenia libertad con el "Check out", termine saliendo después del mediodía. El tren recién pasaba 16:30. Durante el tiempo de espera hasta su salida, intente realizar autostop. Parece que Italia no es un país muy acostumbrado a que realicen "dedo", ya que a los pocos minutos tenia a la policía pidiéndome los documentos. Tambien reconozco no tener en cuenta que me encontraba demasiado cerca de la ciudad. Finalmente desistí y volví al tren. Es el mismo que a Foggia, pero San Severo se encuentra a mitad de camino, 3,80 euros hasta allá.

Mientras viajaba pensaba como llegar a Peschici, mi próximo destino, si autobús, tren, las dos, o ninguna. En San Severo, hice combinación con el tren del Gargano, el cual indicaba a mi ciudad de destino, como ultima estación. Aún así, mis dudas continuaban, ya que en el mapa del celular no veía ninguna vía ferroviaria que llegue hasta allá.

El Gargano

Durante todo el camino, en el Gargano solo se ven campos, algunos cosechados y otros no, montañas repletas de arboles, y salvo cuando la ruta se desvía un poco, el mar cada vez más celeste. Esta región, como muchos dicen, todavía parece ser bastante salvaje.

Todas mis dudas se despejaron cuando desde donde para mi GPS terminaba el ferrocarril, se iniciaba una vía invisible, solo existente en la realidad, que me dejaría muy cerca del "paese"(o ciudad vieja) de Peschici, y donde, a los cuatro o cinco que quedábamos en el tren,  nos esperaría un autobús para hacer los últimos kilómetros.

Peschici

Estaba decidido a acampar. Al poco tiempo de tomar el autobús, noté que pasamos por el camping que encontré en Internet. Pensé en decirle al conductor si se detiene allí por mi,y mientras me decido, frena para que se baje un pasajero, era mi oportunidad, pero había un problema, comí muy poco en todo el día, y primero tenia que pasar por el pueblo a comprar algo.

Finalmente en Peschici, lo primero que hago es buscar donde comer. Luego, pido instrucciones y me dirijo al camping, el primero al que estoy llegando sabia que era bastante más caro que otro visto, así que retomo y me dirijo al que observe en Internet. Claro, esta vez puse el GPS, ya que estaba cansado de caminar. Después de casi 2 km, finalmente llegué. Adentro había restaurante las 24 hs, capaz si me bajaba directamente del autobús podía comer por el mismo precio, y ahorrarme la caminata. 



Miércoles 15 de mayo

Hoy me desperté un poco más temprano, para poder aprovechar mejor el día. Compruebo que en todo el camping, soy el único en carpa, todos están en casas rodantes, y aún más, todos eran alemanes. 

Antes que nada, desayuno y lavo toda la ropa sucia. Después me dirijo a la playa. El agua era transparente, pero llena de medusas. Me lleve una primer decepción, ya que había mucha basura en la orilla del mar y en el agua, pero como se encontraban limpiando la arena, lo tome como algo provisorio.

Llegue a la ciudad luego de una larga y alta escalera, y la bienvenida al centro me la da el castillo del pueblo con su cartel de "Vendesi" (Si, se vende el castillo), luego de visitar un poco, me dedique a conseguir una hornalla portátil a gas (que la pague más caro que si la compraba en Argentina a dolar blue).
De vuelta en el camping -con mi cocina- me decido a comer. Todos mis vecinos con sus transportes, se encontraban cocinando en grandes hornallas, y comiendo sobre mesas, y yo tratando de hacer lo mejor posible en el piso, y luchando contra el viento que apagaba la hornalla.

A esta altura del día ya lo había confirmado: Eran todos Alemanes, y no solo eso, por lo menos mis vecinos mas cercanos, ninguno hablaba italiano, mi pregunta era: Estamos en un camping en Italia, yo hablo italiano, todo el resto Alemán,¿El que esta mal soy yo?.  

Vuelvo al pueblo, otra vez a subir todas las escaleras. El tiempo se ponía feo, parecía que en cualquier momento llovía, aún así era necesario ir.

A mi retorno, me terminaría de decepcionar, las playas seguían igual de sucias. 
Ya se termina el día, por la mañana me voy de este pueblo perdido en la punta de la espuela de la bota, no me puedo quejar de la tranquilidad, pero si pensando en que a pesar de que falte poco más de un mes para que comience la temporada de verano, la suciedad en las playas se podría evitar, ya que no todo era caracoles, ramas, y medusas (lo cual seria normal) sino plásticos, botellas, y todo tipo de desechos humanos, muchos claramente colocados de manera intencional entre las piedras. En temporada seguramente el pueblo será paradisíaco, con sus increíbles playas de agua transparente, ahora para los pocos que venimos, el panorama es otro.






Jueves 16 de mayo.

Vieste

Finalmente, la lluvia que tanto esperaba ayer, llegaría justo en el momento de desarmar la carpa. Este retardo genera que en lugar de tomar el bus de las 10 am. llegue al de las 13.

Al llegar a Vieste, la dueña del camping confirma mis sospechas: En esta época del año, los turistas del Gargano son todos Alemanes, Austriacos, y muy pocos Italianos.

Vieste es aquella ciudad que primero aparece cuando uno busca imágenes del Gargano. Fácil de identificar por la gran roca blanca ubicada pocos metros dentro del mar, formando una imagen de postal.

Hoy el día no es hermoso, el mar golpea con fuerza contra la costa, y por momentos resulta difícil caminar. Aún así no llueve. 
Debo admitir que algo cambio, la limpieza de la ciudad y las playas, es inmensamente superior a Peschici.

No recorrí mucho, solo el "museo malacologico de Vieste", un lugar lleno de ejemplares marítimos de todas partes del mundo. Al mismo se puede ingresar de manera gratuita, ya que es mitad museo, mitad negocio de recuerdos. Si se desea comprar algún recuerdo "natural", claramente este es el lugar.







Viernes 17 de mayo

No hay dudas, para conocer las playas del Gargano, la mejor temporada es el verano. El tiempo continua inestable, pero sigue sin llover.

Hoy puedo apreciar mejor Vieste, una ciudad construida sobre una gran roca que sobresale del mar. Se dice que lleva este nombre en honor a Vesta, la mujer de Noé (Si, el del arca), quien luego del diluvio habría llegado a este lugar para pasar el resto de su vida. Seguramente es como todas las historias, cuando llegue a otro pueblo me dirán que me encuentro en el destino de Noé, y en otro lo mismo, y lo mismo...

Su casco antiguo, posee una notable belleza, pero a pesar de esto, no se destaca de otros que se pueden encontrar en Italia. Su principal atractivo, el Castillo, actualmente pertenece al ejercito, por lo que esta prohibido su ingreso. Sinceramente pasé por delante de él, y si no me decían ni me enteraba que era ése.




Sábado 18 de mayo

Me voy. Y si, como no podía ser de otra forma, el día es hermoso, el agua y el cielo más azul que nunca, pero repito: Me voy.

Me voy en parte desilusionado, creo que vine a buscar esa imagen de postal, y me equivoque de fecha. Pero aún así, el Gargano es increíble, este "espolón de la bota" claramente es la región salvaje de Italia. Donde a pesar de los avances, de las carreteras y trenes, todavía parece lejana.

En el Gargano se pueden hacer kilómetros y kilómetros de playas inhóspitas. Cada tanto aparecen Peschici, Vieste y otros pueblitos costeros, que difícilmente se pueda comprender como llegaron hasta allí, y mas difícilmente, como es posible que entre tantos kilómetros de casas distanciadas, y plantaciones que parecen de nadie, repentinamente aparecen estas ciudades/pueblos, preparadas para el aluvión de turistas veraniegos.

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