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4 de octubre de 2019

Historia de Oxford, y su universidad.

Sin dudas, el nombre Oxford les sonará a más de uno. Aunque posiblemente sea como una universidad, y no tanto así como ciudad. Y si esto es así, no esta tan mal pensarlo de tal modo, ya que Oxford es literalmente una ciudad universitaria.

Más de un visitante, al llegar a Oxford sin demasiada información, se pregunta ¿Dónde está la universidad? Y la respuesta es tan sencilla como decir: En todos lados. Pero para poder entender esto, es mejor empezar por la historia de la ciudad.

Oxford se va empezar a desarrollar a partir del año 900, aprovechando una zona baja del río Támesis que era posible atravesar vadeándola con bueyes. Por eso, este animal ocupa un lugar central escudo de la ciudad y en el nombre, que significa “Vado de buey”.

En los primeros tiempos se va a formar un  pueblo amurallado, que incluso contaba con un castillo, pero sin demasiado crecimiento demográfico. Aunque si va a ser estratégica su ubicación por ser un cruce obligado para quien navegaba el río Támesis.

De esos primeros siglos aún hoy se conservan partes de la vieja muralla, y la Torre Carfax, la cual formaba parte de la ya derribada iglesia de Saint Martin's. También el castillo, pero no el original de madera, sino uno de piedra construido a fines del siglo XII.



Pero el auge de la ciudad va a comenzar a partir del año 1096, cuando se considera que comenzó a realizarse algún tipo de enseñanza académica. Esta era bastante distinta al modelo universitario que conocemos actualmente, pero muy común en la Europa medieval. Consistía en uno o más profesores que conseguían lugares donde realizar conferencias o reuniones. Y estudiantes que se apuntaban para recibir una formación de estudios generales o “studium generale” donde aprendían siete asignaturas llamadas artes liberales: gramática, lógica, retórica, aritmética, geometría, astronomía y música.

Será en 1167 que por las tensiones existentes entre Inglaterra y Francia, el rey Enrique II prohibió a los estudiantes ingleses ir a la universidad en París. Es por ello que sabiendo que en Oxford podían recibir una educación, van a empezar a trasladarse a aquella ciudad.

Oxford, que aún no era demasiado grande, va a comenzar a crecer con los estudiantes que arribaban. Es así que va a ir formándose el sistema universitario. Aunque no hay una fecha exacta de fundación, se sabe que para 1201 ya contaba con un rector, y que en 1231 le darían el estatus de Universidad, convirtiéndose en la primera en el mundo de habla inglesa.

Por este modo espontaneo de desarrollo, es que al llegar cada vez más estudiantes, van a tener que crear residencias donde alojarlos. Estas van a ser impulsadas por la iglesia y benefactores privados. Pero van a ir convirtiéndose en entidades académicas independientes encabezadas por un “master” o maestro, a las cuales llamarán Colleges. En estos, los estudiantes realizaban (y realizan) todas sus actividades, desde dormir y comer, hasta recibir sus lecciones académicas, e incluso cada colegio poseía su propia capilla donde ir a rezar.



Esto va a hacer que Oxford sea impulsor de un tipo de estructura universitaria distinta al que estamos acostumbrados. Ya que no se divide por facultades con asignaturas o ramas académicas diversas, ni posee un campus central. Sino que a su modelo se lo llama “colegiado”, y la división está marcada justamente por los colleges, donde en cada uno se brindan casi todas las carreras, y a la vez, los estudiantes viven en el mismo predio.

Aunque a la vez, el rápido crecimiento y la invasión de tantos estudiantes, y los privilegios de tener leyes más flexibles que el resto de los ciudadanos, va a hacer que durante siglos la convivencia con los pobladores no sea buena, llegando a puntos muy altos de hostilidad.

Por ejemplo, en 1209, un grupo huyó de la violencia de la ciudad, y fundaron otra universidad junto al río Cam, llamada Cambridge. Siendo ambas, desde ese momento eternas rivales universitarias, aunque compartiendo un modelo académico muy similar.

Y el 10 de septiembre de 1355 se produjeron los disturbios de Santa Escolástica, que finalizaron con 63 estudiantes y unos 30 pobladores muertos.

La ciudad volverá a cobrar importancia en 1642, durante la Guerra Civil Inglesa, cuando el rey Carlos I se marchó de Londres exiliado e instaló su corte en Oxford.  El lugar preciso será el colegio Christ Church, el cual, si bien ya era importante, se pasaría a convertir en el más aristocrático de la universidad.


Si hay algo que destaca al Christ Church, es que en su interior se encuentra la catedral de la ciudad. Siendo así la única catedral del mundo ubicada dentro de una universidad.

Aunque, este college últimamente es cada vez más conocido por poseer un hermoso comedor que sirvió para realizar el de Harry Potter.

En la actualidad, el crecimiento académico de manera “espontánea” en distintos puntos de la ciudad, hace que Oxford cuente con 39 colleges y muchísimos edificios vinculados a la universidad. Siendo casi todo el centro histórico dominado por la entidad educativa. Es aquí donde se pierde el límite entre ciudad y universidad, ya que básicamente son lo mismo.

Es tan así que parte del patrimonio que podríamos denominar público en cualquier ciudad, acá pertenece a la universidad.

Un ejemplo es la iglesia de Saint Mary’s, ubicada en el centro de la ciudad. El nombre completo de esta es “University Church of St Mary the Virgin”, la cual se considera el primer edificio de la universidad y fue la primer sede del gobierno universitario.

Muy cerca de esta se encuentra el teatro Sheldonian, centro de ceremonias universitarias, y espacio artístico de Oxford. Este lo inició a construir en 1664 Christopher Wren, un profesor de astronomía que luego se convertirá en el gran arquitecto que reconstruyó la ciudad de Londres luego del trágico incendio que consumió la City en 1666, conocido como “El Gran Incendio”. Destacando como su obra principal la actual catedral de Saint Paul.



Incluso hay que destacar que la biblioteca y los museos más importantes de Oxford pertenecen a la universidad.

Por ejemplo, la biblioteca Bodleiana, la más importante de Oxford, y la segunda más grande del país. Esta cuenta con una impresionante sala de lectura llamada cámara Radcliffe, que es sin dudas el edificio más pintoresco y fotografiado de la ciudad.



Entre los museos destacan el Ashmolean, dedicado a la historia y al arte en general, y considerado el museo universitario más antiguo del mundo. 

También el de Ciencias Naturales, donde aparte de una increíble colección, destaca por haberse producido en él, el debate más importante respecto a la teoría de la evolución de Charles Darwin, a solo seis meses de la publicación de su libro “El origen de las especies”.



Por último, vale la pena mencionar el museo de la Historia de la Ciencia, donde es posible ver una pizarra en la cual escribió Albert Einstein durante una ponencia que realizó en la ciudad.

Todo esto hace que el centro de la ciudad se haya convertido en un gran campus universitario, donde el rol central no parecen tenerlo los pobladores, sino los estudiantes y quienes se acercan a Oxford para conocer una de las universidades más prestigiosas del mundo. 

Y las cifras lo avalan, ya que la Universidad de Oxford es considerada una de las diez mejores del mundo, y cuenta con alrededor de 24.000 alumnos en una ciudad de 152.000 habitantes.

Aparte las personalidades importantes que pasarán por ella, donde es posible incluir a 28 primer ministro británicos, científicos como Stephen Hawking y Edmund Halley, descubridor del cometa que lleva su nombre, y literarios como Lewis Carroll, autor de Alicia en el país de las maravillas, C.S. Lewis de Las Crónicas de Narnia y J.R.R. Tolkien de El Señor de los anillos.

Aunque decir que quien se acerca a Oxford lo hace para conocer la universidad, es relativo. Ya que como fue dicho, universidad y ciudad son una sola. Y pensar en Oxford sin sus casas de estudio se vuelve algo imposible.



26 de septiembre de 2019

Guía para visitar los estudios de Harry Potter en Londres

Si hay algo que es imposible no escuchar al menos una vez en tu visita a Londres, es el nombre Harry Potter. Sea en tiendas, tours, o simplemente gente caminando por la calle vestidas con prendas alusivas a esta historia, es imposible evitar al “niño que sobrevivió”.

Si sos un fanático de la saga, Londres será tu lugar en el mundo. Y si hay un sitio al cual al menos hay que pensar la posibilidad de visitar, son los estudios de la Warner Bross, conocidos oficialmente como “The making of Harry Potter”.

Como guía de turismo en Londres, especializado en tours de Harry Potter, quiero darte todos los consejos necesarios para visitar los estudios, consejos basados en mi experiencia realizando tours por Londres a más de 1000 fanáticos, y viajando con grupos a los estudios.

Con la aclaración que, salvo algunas fotos para despertar tu curiosidad, este artículo no contará con spoilers, e intentará minimizar lo más posible todo lo que pueda significar quitarle sorpresa a nuestra visita. 

Si en cambio estás leyendo esta nota sabiendo que no vas a realizar esta visita y queres conocer la experiencia a través de un video, o si por ejemplo estas organizando el viaje para tus hijos o alguien más, y queres ver QUE HAY dentro, pronto voy a dejarte para que puedas mirar un video, o leer el artículo (lleno de spoilers).


¿Qué es?

The making of Harry Potter, es la experiencia de visitar el set de filmación utilizado para realizar las películas de la saga. Esto incluye las maquetas y escenografías utilizadas para rodar, vestimentas y disfraces, una infinita cantidad de accesorios utilizados en el rodaje, y muchos detalles de los procesos de realización de efectos especiales.


¿Es un parque de diversiones?

No. Este sitio es un tour por los estudios, y sin dudas es el mejor lugar para los fanáticos, pero es algo más cercano a un museo (ligeramente interactivo). 

No tiene nada que ver con los parques de Universal que se encuentran en Estados Unidos.


¿Merece la pena? ¿Hay alternativas?

Este lugar es único. Es posible realizar tours por Londres, o visitar otros parques temáticos o exposiciones relacionados a Harry Potter, pero ninguno tiene comparación con la visita a los estudios.

La visita merece la pena siempre y cuando nos guste Harry Potter, o al menos estemos dispuestos a apreciar el trabajo “detrás de cámaras” a la hora de hacer una película. Es el sitio ideal, por ejemplo para niños. Esto se debe a que tenemos alternativas más económicas como hacer un tour de Harry Potter por Londres, pero aunque sea el más completo y entretenido, en espectacularidad no le va a llegar ni a los talones al parque montado por una empresa como la Warner Bross.

Por ende, si el precio no es un inconveniente, la respuesta es SI, merece la pena.


¿Cómo y cuándo comprar las entradas?

Este es el primer paso, y posiblemente el más difícil. Es recomendable comprar las entradas por la página oficial (acá dejo el enlace). Pero hay que saber que es importante hacerlo con bastante anticipación. 

Desde el momento que sepamos la fecha de nuestro viaje, no tenemos que perder tiempo en reservar. Es más, si nuestro viaje esta pensado solo en Harry Potter, es preferible comprobar disponibilidad incluso antes de reservar un vuelo u hotel.

Esto es porque las entradas se agotan tres meses antes o más. Para fechas como Semana Santa y los meses de julio y agosto, es casi imposible conseguir con menos antelación. Y para el resto del año estaremos limitados  ya que no tendremos disponibilidad todos los días.

La alternativa es comprarlas a través de agencias que hacen una especie de “reventa”. De esta forma es posible conseguir con menos anticipación, pero los precios son bastante más elevados. Sé de casos de personas que consiguieron entrada el día anterior, pero por más de cinco veces el valor oficial. 


Precio

El precio por adulto es de 45 libras (mayor de 16) y 37 libras niños. Menores de 4 años ingresan gratis.

Es importante tener en cuenta que para grupos familiares (2 adultos y 2 niños o 1 adulto y 3 niños) hacen un importante descuento. (148 libras por todos).

El precio puede parecer elevado (¡y lo es!), pero si pensamos que cualquier atracción paga de Londres cuesta un mínimo de 25/30 libras (London eye, Torre de Londres, Shard, etcétera) es bastante acorde a los estándares turísticos de la ciudad.

Tener en cuenta que en 2020 los precios aumentarán.


¿Cómo llegar?

Los estudios se encuentran en Watford, a 32 kilómetros del centro de Londres. Esto hace que no sean demasiadas las opciones de transporte ni tan fácil llegar.

1. Transporte público

Para poder llegar desde el centro de Londres tenemos que tomar un tren en la estación de Euston (ubicada al norte de la ciudad) hasta Watford Junction. 

Desde ahí tenemos autobuses cada 20 minutos que nos dejan dentro de los estudios.

Es importante tener en cuenta que para subir al autobús es necesario tener el boleto de entrada.

El precio del tren es de alrededor de 9 libras (ida), pero con la tarjeta Oyster es menor (Si queres saber más del transporte público en Londres, mirá este video). El autobús cuesta 3 libras, y solo se puede pagar en efectivo.

De viaje tenemos que calcular 20 minutos en el tren, y otros 20 en el autobús. Pero por las dudas iniciemos el viaje al menos una hora antes.

2. Autobuses directos desde Londres.

Este servicio es ofrecido por la empresa Golden Tours. Esta tiene la exclusiva de realizar los viajes desde la estación de Victoria y King Cross en Londres. 

El valor del viaje es de 40 libras (ida y vuelta) y tarda aproximadamente 1hs 30min en llegar. 

Viajaremos en un autobús decorado por fuera con imágenes de Harry Potter. Esto puede sonar muy bien, pero depende nuestra suerte, puede que el autobús no sea el mejor. Los utilizados son modelos más viejos de los mismos rojos que circulan por la ciudad. Estos pueden ser cómodos para cortas distancias, pero en una hora y media de viaje, y en pleno verano, luego de haber pagado 40 libras pensaremos que deja bastante que desear.

3. Vehículo propio

La última opción es ir con vehículo propio. Por lo tanto, una alternativa sería un automóvil de alquiler. Esto puede sonar descabellado, pero si somos varios, y no queremos usar el transporte público, nos costará menos que los autobuses que parten de Londres. Para llegar, es importante saber el codigo postal de los estudios: WD25 7LR


Tiempo de visita y horario de ingreso

Se estima que el tiempo para recorrer son tres horas y media. Menos de esto no es aconsejable. Si lo que deseamos es adquirir la audioguía y escucharla completa, viendo casi todos los detalles (pero sin leer cada placa), al menos se necesita una hora más. En el caso de fans que no se quieran perder ni lo más mínimo, calculen de seis a ocho horas dentro.

Al comprar nuestro boleto, tendremos una hora determinada para ingresar. Una vez dentro podemos quedarnos cuanto lo deseemos.

Es importante saber que aconsejan llegar 20 minutos antes, y que salvo en raros casos, si llegamos antes del horario que indica nuestro ticket, nos dejan ingresar igual.

Otros consejos

Audioguía

Si bien el recorrido es perfectamente realizable sin audioguía, luego de pagar 45 libras de la entrada, las 5 que nos cuesta la guía pueda que no sea tan doloroso para nuestro bolsillo, y es útil para obtener más detalles de lo que observamos.

Si vamos con la idea de aprender cómo hicieron Harry Potter, vale la pena. Si solo queremos divertirnos viendo escenografía y rememorando escenas, no es necesario adquirirla.

Comer en el interior

Dentro de los estudios hay negocios para comer algunos platos básicos (principalmente comida rápida). Los precios en general no son tan excesivos, y no pagaremos más que el promedio de un pub del centro de Londres.

También tenemos la posibilidad de llevar nuestra propia comida. Tienen áreas donde dispondremos de mesas para poder comer. Solo seamos precavidos de no llevar cuchillos u otros artefactos que nos puedan quitar al ingresar.


Guardarropas

Hay que mencionar que al ingreso de los estudios podemos dejar nuestros bolsos de manera gratuita.

Gastos extra

Dentro del tour hay la posibilidad de sacarse algunas fotografías volando en escoba, o en el Expreso a Hogwarts. Los costos no están incluidos en el boleto. 

Consideraciones finales

Antes de terminar es importante recordar que en caso de realizar la experiencia, planifiques todo con la mayor anticipación posible. En cuanto a gastos, entre entrada y transporte, debemos calcular un mínimo de 70 libras por persona. 

Como último consejo, es preferible no buscar demasiada información para no arruinar la sorpresa (ni siquiera explorar demasiado la página oficial). Pero si deseas saber con que te vas a encontrar, para saber si reservarlo o no, entonces muy pronto mira el video que dejaré en el enlace de abajo.

15 de septiembre de 2019

Londres con niños: 6 tiendas imperdibles.

Viajar siempre es un placer que se disfruta. Pero depende cómo y con quien lo hagamos, debemos adaptarnos. Por eso, quienes acostumbran a viajar con niños, más cuando son pequeños, saben que al menos un parte de nuestras vacaciones tendremos que destinarla a lugares que ellos también disfruten.

Por eso, esta va a ser la primera de una serie de artículos sobre “que visitar en Londres con niños”. En este hablaremos de seis tiendas que no se pueden dejar de visitar. Con la aclaración que si bien será una tentación entrar y comprar, en su mayoría son de destacar por lo bonitas que son, y varias de ellas por ser únicas.

Disney Store. Oxford Street.

Las tiendas de Disney son comunes en Europa pero no así si venimos de Sudamérica. Si nos encontramos recorriendo Oxford street, la principal calle comercial de Londres, no podemos perder la oportunidad de ingresar a visitar esta sucursal de Disney.

En ella es posible sacarse fotos con el carruaje de Cenicienta, así como ver a diversos protagonistas de series y películas de Disney como Mickey, Toy Story, La Sirenita, etcétera.


Rainforest Cafe. Shaftesbury avenue.

El segundo lugar que deben visitar es el Rainforest Cafe. Este es un restaurante que cuenta con tienda de recuerdos, el cual está ambientado en una selva. Dentro es posible comer escuchando ruidos de animales, truenos repentinos y ruidos de cascadas.

Sin dudas, si queremos comer en un lugar donde los niños puedan disfrutar, tanto por su ubicación como por su temática, esta es la mejor opción en Londres.

La sucursal de Londres, ubicada muy cerca de Piccadilly Circus, fue la primera en abrir fuera de Estados Unidos. Y actualmente en todo Europa solo existe esta y una en Disneyland de París.

En este caso, al ser un restaurante, hay que aclarar que los precios no son demasiado económicos considerando el tipo de comida que ofrecen.


Lego. Leicester Square.

Otra tienda que podemos encontrar por todo Europa, y que sus productos se consiguen en prácticamente cualquier juguetería.

Pero lo especial que tiene la ubicada en Leicester Square, pleno centro de Londres, es que dentro podemos ver varias figuras hechas en ladrillos, típicas de la capital Británica. Por ejemplo, una excelente copia la torre del “Big Ben”, un mapa de Londres, otro de las líneas del metro, y a personajes como Shakespeare, Sherlock Holmes, y la Reina Isabel.



M&M’s world. Leicester Square.

Justo enfrente de Lego se encuentra la tienda de m&m, la cual posee varias características que hacen que debamos visitarla. Primero que nada, es la única de todo Europa, y solo hay cinco en todo el mundo. De las otras cuatros, tres en Estados Unidos y una en China.

Aparte, con más de 3000 metros cuadrados es la tienda de chocolates más grande del mundo, y en su interior se encuentra el muro de chocolate más largo del mundo.

Además, dentro tenemos cuatro confites cruzando una calle en alusión a los Beatles.


Plataforma 9 3/4. Estación King Cross.

Este lugar está destinado a Harry Potter, ya que visitar Londres y no hablar de él debería estar casi prohibido. 

Por eso el sitio por el cual tenemos que pasar es la estación de King Cross, ubicada al norte de la ciudad.

Este sitio es de donde parte el Expreso a Hogwarts desde la plataforma 9 ¾. Por lo tanto podremos ver algunas de las localizaciones utilizadas para filmar las películas.

Aparte de ello, Dentro de la estación se encuentra la tienda oficial de Harry Potter, y a su lado el sitio más importante para todo fan de la serie. Un carrito pegado a la pared donde nos podremos sacar una fotografía imitando el ingreso a la plataforma  9 ¾.


Hamleys. Regent Street.

Esta es la juguetería más antigua del mundo, y una de las más grandes, ya que cuenta con alrededor de 5000 metros cuadrados distribuidos en seis plantas temáticas.

En su interior podremos encontrar mas de 50000 juguetes, muchos de la marca propia de la empresa. Es tan especial esta tienda, que sobre ella les dejaré abajo un enlace con un video para que puedan conocerla un poco mejor.



10 de septiembre de 2019

Qué ver en Londres en 3 días

Londres es sin dudas una de las ciudades más visitadas del mundo. Un infaltable dentro de un viaje por las capitales europeas, y una escapada habitual para los residentes del continente.

Tiene tanto para ver, y a veces en tan poco tiempo, que es difícil elegir, y decidir que priorizar. Por eso, este artículo estará destinado a organizar un eventual recorrido a pie por los principales atractivos de la ciudad en tres días. Los dos primeros para recorrer los principales y más clásicos emblemas de la ciudad, y un tercero para ingresar en museos, pasear por sus parques, o visitar las atracciones que nos falten. En caso que nuestro viaje sea de cuatro o cinco días, esta guía también es válida, ya que podemos destinar los otros días a hacer otra de las actividades del tercero.

Primero que nada, hay que aclarar que Londres es una ciudad muy grande, por lo tanto, hay mucho que hacer y ver, y también depende lo que visitemos, hay que desplazarse bastante. Por eso es importante familiarizarse con el transporte, para que luego no sea un dolor de cabeza (para eso pueden leer este artículo, o ver este video que dejo abajo).


Y a su vez, tenemos que tener en claro que en tres días lo que podemos llegar a hacer es lograr una vista de la ciudad muy general. Para poder ver la mayoría de los puntos de interés, barrios fuera del centro, y entrar en varias de las atracciones pagas y los principales  museos, necesitaríamos al menos una semana, a un ritmo intenso. Pero para quienes no pueden darse el lujo de tener tantos días en la ciudad, va esta guía como referencia.

La parte turística de la ciudad se divide en dos: Por un lado Westminster, y por el otro La City. Recomiendo un día para cada parte, con un poco de margen para entrar en una o dos atracciones por día.

Día uno

En Westminster, lo clásico a visitar es:

Trafalgar Square, centro neurálgico de Londres. Junto a esta, se encuentra la National Gallery, la principal pinacoteca del país, y una de las más importantes del mundo.

Tiempo para recorrer la National Gallery dentro: mínimo dos horas.



Muy cerca se ubican:

El Palacio de Buckingham, donde vive la Reina, y que cuenta con su famoso cambio de guardia a las once de la mañana.

Si queremos ver el cambio, lo ideal es llegar al menos media hora antes para estar lo más cerca posible. Por ende, nos llevaría cerca de una hora.

The Houses of Parliament o simplemente “El Parlamento” con su hiper conocida “Elizabeth Tower”, más conocida como “Big Ben”, por el nombre de su campana (Este se encuentra en obras hasta aproximadamente 2021) y a su lado la Abadia de Westminster, principal iglesia de la monarquía, y lugar donde se realizan las coronaciones, casamientos reales, y demás eventos relacionados a la monarquía.

Si entramos a la Abadía, tenemos que contar con al menos media hora para visitarla, más la cola de ingreso, que puede ser de diez minutos a una hora.

Finalmente, el London Eye, la noria más alta de Europa y hasta 2006 lo era del mundo. Subir lleva media hora, más la cola, depende el ticket que tengamos.





El Barrio del Soho con:

Piccadilly Circus, junto a Trafalgar, el otro centro neurálgico. Destaca por sus grandes pantallas publicitarias y por ser el punto de partida para quienes van a los teatros de la zona.

Chinatown, el barrio de la comunidad asiática dentro del barrio del Soho. Ideal principalmente para ir a comer (si nos gusta la gastronomía oriental) y para ver las decoraciones que lo identifican.

Leicester Square, zona de los principales cines y lugar donde se realizan los estrenos o Premiers de películas británicas. Recomendable también para visitar las tiendas de Lego y M&M.

Esta zona es muy interesante de día, pero se puede aprovechar a hacer de noche, ya que es el área de los teatros y se puede apreciar su gran ambiente sin desperdiciar horas de sol.

Muy cerca se encuentra Covent Garden, donde destaca el mercado (abierto hasta las 18hs), y un lugar un poco secreto y escondido que se llama Neal's Yard.







Todo eso se puede hacer en un día. Con tours, el tiempo promedio en el cual se realiza todo es alrededor de cuatro horas y media (sin ingresar a ningún sitio). Sin tour, y caminando tranquilos, puede ser seis. A eso tenemos que sumarle el tiempo que necesitemos para comer y descansar y eventuales visitas.

Día dos

Para el segundo día tenemos La City. Esta es la parte financiera y de los rascacielos. Es es la zona alrededor de la cual se empezó a fundar Londres en época de los Romanos.

Aún hay algunos vestigios de ese periodo, pero no son prioridad número uno si tenemos poco tiempo.

Los principales puntos a visitar son:

Catedral de Saint Paul, la segunda iglesia más grande de Europa, y un ícono de la ciudad Por dentro, visitarla requiere cerca de media hora, más otra hora si queremos subir a la cúpula.

Un poco más alejada, se encuentra la Torre de Londres, antigua fortaleza de la ciudad, cárcel, y residencia real, entre otras funciones. Se recomienda visitarla en tres horas. En temporada alta, solo para entrar a ver las joyas de la corona hay media hora de cola.

A su lado se ubica el Puente de la Torre o Tower Bridge. Posiblemente uno de los puentes más hermosos del mundo.




Técnicamente fuera de La City, pero muy cerca de Saint Paul, vale la pena visitar la orilla sur del río Támesis. Ahí nos podemos encontrar con un hermoso paseo para relajarse o hacer interesantes fotografías. Y aparte encontraremos: el Millenium Bridge (Mirar los chicles del piso convertidos en obras de arte), la Tate museum (Museo de arte moderno), y el Shakespeare's Globe, una reconstrucción de un teatro llamado Globe para el cual William Shakespeare escribió sus obras.

También en la orilla sur, esta vez más cerca de la Torre, encontramos: El Borough Market, uno de los mercados de alimentos más antiguos y grandes de Londres. El HMS Belfast, un barco de la Marina Real Británica que combatió en la Segunda Guerra Mundial.





Si nos sobra ganas y tiempo, en la City nos podemos encontrar con el Monumento al Gran Incendio de 1666, el cual ardió durante cuatro días y destruyó casi todo el centro medieval de la ciudad, Incluyendo más de 13000 viviendas, unas 80 iglesias, incluida la vieja Catedral y la bolsa de comercio.

Como lugar “secreto” pero interesante de esta parte, está el Leadenhall Market, cada vez más conocido por ser escenario de Harry Potter.




Esto es posible de hacer en tres horas intensas. Pero distrayéndose mirando los rascacielos y el contraste de edificios nuevos y viejos, mejor asegurarse cuatro, incluso cinco.

Día tres

Para el tercer día podemos elegir de dedicarlo a las atracciones que nos faltan ingresar.

O ver museos: National Gallery, British Museum, Ciencias Naturales son los gratuitos que más destacan.

Si queremos un poco de verde, tenemos parques como: Hyde Park y Kensington Gardens (muchas veces confundido con el Hyde por estar al lado), y más al norte el Regent Park.

Siempre existe la alternativa de pasear por un barrio un poco más alejado, pero eso lo dejo para otro artículo.



Si queres ver la versión en video, te lo dejo acá abajo.




3 de septiembre de 2019

10 películas de viaje imperdibles (Con Trailers)

Posiblemente una de las mejores motivaciones para viajar sea ver algunas películas. Por eso a continuación voy a dejar una lista de diez películas de viajes que no podemos dejar de ver.

Lo sé, hay muchísimas más. Pero decidí seleccionar solo diez, teniendo como criterio que la lista incluya a las “más clásicas”, una variedad de géneros distintos, y que muestren lugares diversos del mundo. Por eso en la lista las hay alegres, tristes, historias verídicas , de fantasía, etcétera.

Into the Wild (Hacia rutas salvajes)

Un clásico que no falta en ninguna lista.  La historia está basada en el libro “Hacia rutas salvajes” de Jon Krakauer, que relata la historia real de Christopher McCandless. Este joven decidió abandonar su vida tradicional para aventurarse rumbo a Alaska, dejando atrás todo registro de su pasado, incluido sus documentos y hasta su nombre. 

Debo reconocer que se encuentra en la lista por ser un infaltable, pero no es de esas películas que quisiera ver todos los días, sino que por el contrario. Para entender el por qué, hay que verla.


Eat, Pray, Love (Comer, rezar y amar)

Otra historia basada en las experiencias de Elizabeth Gilbert, autora del libro homónimo. En este caso la película es protagonizada por Julia Roberts, y cuenta de una mujer que decide dejar su vida ordinaria para recorrer el mundo  por un año. En este caso, viajando de un modo completamente opuesto al de “Into the Wild”.



Diarios de motocicleta

Basada en la historia real de Ernesto “Che” Guevara, relatadas en su libro “Diarios de motocicleta”. Esta cuenta la historia de “El Che” cuando poco antes de finalizar la universidad y graduarse de médico, decide junto a su amigo Alberto Granado, emprender viaje por todo Latinoamérica en una poco confiable motocicleta. Una experiencia que va a definir el futuro de su vida.


Siete años en el Tibet

Otra historia real (protagonizada por Brad Pitt) y también sirvió como base el libro del mismo nombre. En este caso, la historia nos traslada a la Segunda Guerra Mundial, y narra la la experiencia del alpinista austriaco Heinrich Harrer que se encontraba en India para ascender el monte Nanga Parbat como representante de la Alemania Nazi. Pero al estallar la guerra, es atrapado por soldados británicos que se encontraban en el territorio. Con mucha fortuna logrará llegar al Tibet, donde va a pasar siete años de su vida.


El arte de viajar

Una película un poco más difícil de encontrar, pero que vale la pena el esfuerzo. Esta cuenta sobre Conner Layne, un joven que estaba a punto de casarse, pero a último momento su vida da un giro inesperado. Ante esta situación, decide emprender igual su viaje de luna de miel, pero en solitario. 

Con las exageraciones propias necesarias para hacer una película, es tal vez la que mejor relata las experiencias de un viajero, y que sin dudas más de uno se sentirá identificado. En ella se ven las experiencias buenas y malas que pueden sucedernos durante un viaje.


La playa

Leonardo Di Caprio interpreta a Richard, un joven mochilero que llega a Tailandia. En Bangkok va a conocer a una pareja francesa que le cuenta sobre una isla que permanece alejada del turismo y la sociedad. Pero que resultará no ser el “Edén” que esperaban.

El post película también es muy interesante, para comprender las problemáticas de un turismo masivo y mal planificado. Esto es porque la película fue rodada en la isla Tailandesa de Ko Phi Phi Lee, la cual después de su estreno, pasó de ser un lugar completamente virgen a un sitio armado exclusivamente para el turismo, y donde incluso los corales que la rodean se encuentran prácticamente destruidos por la cantidad de embarcaciones que llegan al lugar.


The Way (El camino)

Una producción estadounidense filmada en España. Esta habla sobre Tom Avery, un oftalmólogo de California que un día recibe una llamada donde le informan de la muerte de su hijo en los Pirineos. Al viajar al lugar del accidente, descubre que su hijo intentaba realizar “El camino de Santiago”. Por lo cual, Tom decide emprender la ruta que su hijo dejó, llevando consigo sus cenizas.


Up: Una aventura de altura

Un cambio total para incorporar a la lista una película de dibujos animados. Relata las aventuras de un anciano llamado Carl Fredricksen y de un niño de nombre Russell, que viajan a Cataratas del Paraíso, en Venezuela, en el interior de una casa flotante suspendida con globos rellenos de helio.


Medianoche en París

Película dirigida por Woody Allen. En ella, Gil Pender, un guionista de Hollywood, viaja de vacaciones a París, donde cada medianoche se transportará en el tiempo hasta los años ‘20, donde se cruzará con importantes personalidades que vivían en la ciudad. Para entenderla hay que verla. Completamente distinta a las otras, pero que no podía dejarla afuera de la lista.


Jungle (La jungla)
       
Una película protagonizada por Daniel Radcliffe (El actor de Harry Potter), que relata la historia real del israelí Yossi Ghinsberg durante su viaje por la selva amazónica Boliviana en 1981. Este se perderá durante su expedición, y enfrentará el duro desafío de intentar sobrevivir. Un drama/Thriller un poco más oscura que las demás.