6 de enero de 2015

Multas de la policia caminera de Entre Rios ¿Forma de prevención o de recaudación?

Generalmente los comentarios que realizo de los lugares que visito, suelen ser positivos. Ya que mi intención con este blog, es poder dar consejos y contar mis experiencia, recomendar lugares, e incentivar a otros a que viajen. Hoy voy a hacer una excepción.

Aproximadamente tres meses atrás, con mi papa, mi cuñado, y algunos amigos suyos, realizamos un viaje de fin de semana a Gualeguay, Entre Ríos. La verdad disfrutamos salir un poco de Buenos Aires, y poder estar unos días en un camping frente al río, algo normal para romper la rutina. Pero de lo que quiero hablar es de la policía caminera Entrerriana.

Son muchas las veces que viajamos a esta provincia, por lo tanto ya conocíamos que allá suelen ser estrictos con los controles vehículares. Estoy de acuerdo con que estos se realicen, ya sea tanto de velocidad, documentación, e incluso de accesorios como matafuegos o balizas, pero siempre y cuando esto sea como medida de prevención, y no solo una forma de recaudación de dinero.

Viajamos en tres vehículos: un Renault Sandero aproximadamente modelo 2010, una camioneta Volkswagen Caddy 2000, y nuestra camioneta, una Mitsubishi L-300 modelo 1983.

Al cruzar el puente Zárate - Brazo Largo nos detiene un primer control. Nosotros habíamos levantado a cinco mexicanos que realizaban autostop, con motivos de sobra, por la cantidad de pasajeros, y falta de cinturones de seguridad para todos, nos podrían haber realizado una multa. Aquí reconozco que el policía comprendió nuestro gesto hacia los jóvenes, omitió la infracción, incluso aconsejando que los dejemos allí ya que sería más fácil para ellos conseguir un nuevo auto que los lleve a destino (nosotros nos desviábamos antes y no había buenos lugares para dejarlos). Hasta acá todo bien.

Lo curioso se produciría a pocos kilómetros de Gualeguay, en un control ubicado en el cruce de la ruta 12 y la 16. Nuevamente nos detendrían a los tres autos. En el caso nuestro, nos piden los papeles, y nos dejan retirar sin mayores complicaciones. En cambio, al auto de mi cuñado, y al de su amigo (así como a todos los que venían detrás) le pidieron documentos, balizas, matafuegos, MANTA MORTUORIA... y así podían seguir hasta encontrar algo fuera de regla. A ambos le encontraron algún “faltante”, y prosiguieron a realizar una multa. Obviamente, luego de hacer la clásica obra teatral, terminaron por pedirles una coima de $550 a cada uno. Ante esto, comenzamos a sospechar que nosotros nos salvamos simplemente porque vieron nuestra camioneta vieja y pensaron que no nos iban a poder sacar ni un peso.

Osea, hasta el momento, no solo le pidieron cosas no obligatorias, sino que la policía busco la vía corrupta para resolver la situación ¿Sirven de prevención estos métodos?. Pero faltaba algo más. Mientras esperábamos que nuestros compañeros de viaje solucionen su situación, notamos algo: a absolutamente todos los vehículos que provenían de la ruta 12, osea, la que conecta con Buenos Aires, los detenían, en cambio a aquellos provenientes de otras partes de Entre Ríos, a ninguno. ¿Acaso será casualidad que solo frenen a aquellos de Buenos Aires, que seguramente están realizando turismo, les pidan cosas no obligatorias, y no duden en realizar multa o coimas?.

Hasta acá podemos decir que quizá, es solo obra de algunos policías corruptos y nada más, que el gobierno y los funcionarios provinciales no tienen nada que ver. Pero ayer se produjo un hecho que por lo menos a mí, me despejo todas las dudas.

Por la mañana, a modo de regalo de los Reyes Magos, recibimos una carta de la provincia de Entre Ríos, era una infracción de transito. El monto a pagar, si se realiza de manera voluntaria es de $1380,80. La infracción fue emitida el 4 de enero de 2015, y llegó a mi hogar hoy (6 de enero), el plazo para pago voluntario es hasta el 1 de diciembre de 2014 ¿raro no?. La misma es por circular a más de 60 km/h y fue realizada en el kilómetro 160 de la ruta nacional 12. Conversando con mi cuñado y él a su vez con algunos conocidos, coincidimos en que no vimos ninguna señalización que indique esa velocidad. Buscando en Internet, notamos que varios denuncian lo mismo. Pero claro, si excedimos la velocidad, es legitimo que paguemos. Lo curioso, irónico, ridículo, e incluso gracioso, es que señalan que nuestra camioneta, la Mitsubishi vieja modelo '83, que a duras penas, forzando el motor, llega a una velocidad de 100 kilómetros, paso el radar a ¡133 KILOMETROS! Para que puedan imaginarse, esta camioneta es muy similar a una Volkswagen Combi, ¿imaginan una Combi viajando a 133 km/h? Incluso, cualquiera que entienda de estos vehículos, sabe que generalmente es difícil utilizarlos a una velocidad mayor a 80 km/h.

Osea, nos realizan una infracción en un lugar que posiblemente no esta señalizado, el pago voluntario caducó un mes antes de ser notificados de la infracción, y para colmo, dicen que circulábamos unos 30 km/h por encima de la velocidad máxima del vehículo. Muchas casualidades/errores juntos.

Ante esto decidimos llamar por teléfono para averiguar como hacer el descargo correspondiente y apelar contra este fallo a nuestro entender injusto. La persona que nos atendió, luego de aclarar que desconoce de vehículos y las velocidades que desarrollan, nos indica que para apelar debemos enviar por correo una carta a Gualeguaichú (si, una carta en pleno siglo XXI, y con la existencia de Internet y el ya viejo fax) indicando los motivos por los cuales consideramos injusta la multa. A esto se suma, que el plazo para realizar la presentación es de cinco días desde recibida la multa. ¿Acaso es posible poder preparar un descargo, enviarlo, y que llegue a destino en menos de cinco días? Bastante difícil...

Para no alargar demasiado, y que cada uno saque sus conclusiones, finalizo diciendo que me parece una gran pena estas irregularidades realizadas por una provincia, donde últimamente esta creciendo el turismo y resulta muy provechoso para sus habitantes. Esto en lugar de fomentar que la gente se acerque a visitar la provincia, resulta perjudicial para el turismo, por ende la economía de muchos de sus habitantes. El único objetivo de este manejo termina siendo solo recaudar, abusándose de aquellos que visitan la provincia, generando un mal momento en quienes viajan, e incluso luego de quitarle a alguien $550 con la coima, hasta pueden arruinarle el viaje, obligando a cancelarlo y tener que regresar a casa.