11 de agosto de 2017

El Palmar de Colón recorrido con un especialista.

ADVERTENCIAS: 1-Este artículo intenta describir mi experiencia en el Parque Nacional “El Palmar” y contiene información del estilo “¿Qué es una palmera? o las propiedades de algunas plantas. Aunque prefiero que lo lean todo, si solo buscan información de como llegar y que servicios tiene el parque, pueden ir directo al final.

2- Todo lo que relato esta basado mi experiencia escuchando a un guía especializado, habilitado por la Administración de Parques Nacionales y por un poco de investigación posterior. Pero cualquier error en la información no es responsabilidad del guía, sino de la interpretación del receptor, osea yo.

Hace algunos años, luego de un viaje a Entre Ríos, comencé a escribir un artículo, que por suerte nunca finalicé y menos aún fue publicado.
En él, describía a la provincia como un lugar que se podía hacer poco más que pescar, ir a las termas y ver carnavales. Del Parque Nacional El Palmar, mi opinión la podía resumir en “destaco su creación como forma de preservación de la palmera Yatay”. 

Sinceramente desde una visión meramente comercial, veía al parque bastante monótono con respecto a otros parques nacionales. Por suerte el tiempo quiso que tenga que guardarme mis palabras, e hizo que la provincia me invite a verla con otros ojos.

Estudio turismo en una universidad que tiene algunos convenios con la provincia de Entre Ríos. Aunque allí también se destaca a la misma por las características antes mencionadas, relacionadas con el turismo termal y las actividades de contacto con la naturaleza. 

Pero, ya avanzado en la carrera, las prácticas de guiado me llevaron a tener que hacer mi examen final de la materia nada más y nada menos que en Entre Ríos, y a mi y mi grupo en particular nos tocó “El Palmar”.


Comenzar a estudiar para rendir me haría comprender lo equivocado que estaba. Y además tuve la suerte que intentando comunicarme con un guía del parque, azarosamente llamé por teléfono a Silvio Sepúlveda. Él ya desde la primer comunicación telefónica que tuvimos (la cual duró más de 15 minutos) me demostró su pasión por su trabajo, y por ayudar a quien quiera como yo, informarse sobre el lugar al cual conoce a la perfección.

Por todo lo mencionado anteriormente, intentaré contar mi experiencia en el parque tratando de destacar aquello que no podría haber visto solo. Aunque sé que no siempre se cuenta con el presupuesto para hacerlo, recomiendo visitar el parque con un guía ya que así podrán aprovechar realmente la visita, y no solo ver palmeras y algún que otro carpincho (lo dice un guía que evita las visitas guiadas, pero en este caso lo considero útil y necesario).

Pero primero ¿Qué es “El Palmar”?

Es un parque Nacional creado para preservar principalmente la palmera Yatay y su ecosistema. Esta palmera, hace un siglo atrás abundaba en la región, pero debido a que las tierras donde se encuentran son aptas para el desarrollo de la agricultura y la ganadería, estos palmares tan característicos de la provincia y la Mesopotamia Argentina, comenzaron a ser eliminados. Eran talados para limpiar los terrenos para la agricultura y esto trajo graves consecuencias a la especie de palmera y a animales autóctonos. Este avance de la agricultura y ganadería no permitía que se reproduzcan las palmeras, ya que el ganado se comía las pequeñas. Esto no sería tan problemático, de no ser por el hecho que la Yatay tarda muchos años en crecer.

Por este motivo que se decidió proteger esta área de 8500 hectáreas y crear así el Parque Nacional “El Palmar” el 28 de enero de 1966. También la zona del Palmar en 2011 fue declarada sitio RAMSAR, una convención que se encarga de proteger humedales de importancia internacional.




Recorriendo el parque...

Volviendo a nuestra visita... la misma comenzó en Colón, ya que antes de salir rumbo al Palmar, nos encontramos con Silvio, que empezó a explicarnos sobre plantas y animales de la zona. De entrada nos sorprendió por ejemplo al identificar especies de aves por su canto, como el del pitiayumi, y a diferenciar distintos tipos de palmera, como la Washingtonia, Phoenix canariensis, Pindo y obviamente la Butia Yatay.

Luego finalmente nos dirigimos al parque. Al ingresar, a la derecha del camino se observa una zona de sabana y pastizal, con plantas bajas y arbustos. Silvio nos señala distintas aves como teros, tijeretas, cotorras. Para nuestro asombro, aunque estaban a una distancia considerable, nos podía indicar no sólo la especie, sino también el sexo. Luego nos cruzamos con el ave más grande del parque, y de Sudamérica en general, el ñandú, similar al avestruz africana, pero de menor tamaño. A quien le interese, el parque cuenta con un observatorio de aves, con fotos y descripciones de las especies más comunes.




Continúa por explicar que en esa zona del parque se realizan quemas controladas que sirven para evitar incendios y para controlar especies vegetales exóticas e invasoras que no permiten la biodiversidad de especies.

Mientras seguimos avanzando y hablando con Silvio, al costado del camino aparece el roedor más grande del mundo: El carpincho o como se lo denomina en Guaraní, Capibara, “El señor de la hierba”. Paradójicamente, aunque puede llegar a pesar más de 60 kg y medir 1,3 mts, uno de sus principales predadores es la garrapata (Si intentan tocar un carpincho -cosa que no deben hacer- tengan en cuenta que estos animales están LLENOS de garrapatas).




Finalmente, Silvio dice que nos bajemos del auto y empecemos a caminar.
Es aquí donde llega a mi entender la parte más interesante, ya que entre tantas plantas que parecen iguales, comienza a mostrarnos algunas, e indicarnos sus propiedades. Como por ejemplo la carqueja, buena para problemas hepáticos, la congorosa, analgésica y buena para la digestión, los frutos del árbol Chal Chal, también eficaz para problemas hepáticos, y muy consumidos por el pajaro zorzal, motivo por el cual se lo denomina chalchalero. A su vez, por el buen canto de esta ave, el nombre es utilizado por el grupo folclórico “Los Chalchaleros”.





El el suelo, las huellas nos permiten detectar el paso de animales, algunos de ellos no tan fáciles de observar, pero que se encuentran dentro del Palmar, como zorros y guazunchos (una especie de ciervo). Si tenemos suerte tal vez podemos ver algún gato montés, o un puma (aunque estos se encuentran cada vez más extintos en la región).




Sendero “Yatay”


Al ingresar en el sendero peatonal “Yatay” Silvio nos hace notar el descenso de la temperatura producto de la selva en galería, tipo de selva muy espesa que se forma cerca de los ríos. Muchas de las especies vegetales de estas, son traídas junto con sedimentos que arrastra la corriente del río.

Luego nos encontramos con orugas de color rojo, blanco y negro de la mariposa bandera argentina. Estas generalmente se cuelgan de un árbol llamado coronillo, por la similitud de las ramas con la corona de espinas que llevó Jesus.








Mientras caminamos Silvio nos muestra una pequeña hoja veteada que sale de la tierra, nunca nos hubiesemos imaginado que era una palmera Yatay. A diferencia de lo que nosotros pensábamos, la palmera no es como un árbol; no posee un tronco sino un tallo con pequeños conductos llenos de filamentos, que la hacen tener una superficie más suave, y ser mucho más flexibles que un árbol. Es por esto que podemos encontrarnos con palmeras dobladas, muchas veces producto de fuertes vientos o periodos de lluvias intensas que hacen que se ablande la superficie en terrenos arenosos.
Otra característica de las palmeras es que a diferencia de los árboles la savia circula por un falso tronco central denominado estípite, esto hace que sean más resistentes al fuego, pero que su superficie no cicatrice. También otra particularidad que tienen las palmeras es que pueden estar caídas, pero si el bulbo sigue en la tierra (aunque sea una parte) la palmera seguirá viva y con sus hojas verdes.

La hoja vrde veteada es una palmera Yatay



La palmera Yatay puede llegar a medir entre 12 y 18 metros de altura las más altas pesar 16 toneladas . El promedio de vida de estas palmeras es entre 250 y 300 años, pero dentro del Palmar algunas de las 950.000 palmeras con copa, tienen 700 años de antigüedad. Osea, muchas se encuentran desde antes de la formación del estado argentino y de la llegada de Cristóbal Colón al continente americano.

Su lento periodo de crecimiento hace que las palmeras se vean amenazadas por ejemplo por el jabalí europeo, una especie introducida que se come los bulbos de Yatay. Por esto, algunas veces al año el parque abre sus puertas a algunos cazadores para reducir de manera controlada el número de jabalíes. La carne de los animales cazados se distribuye entre el cazador, las reservas de alimento de los guardaparques y algunas escuelas cercanas.

Volviendo a la Yatay, no es el tipo de palmera que se usa comúnmente para la decoración de jardines por su largo periodo de crecimiento. Podemos encontrar ejemplares de poco más de un metro de altura que tienen más de cincuenta años, y pequeños tallos de diez centímetros que ya tienen dos o tres años de vida.

Luego de retenerlo varias horas, nos separamos de Silvio, y decidimos quedarnos a acampar en el Parque. En la zona de camping y de servicios, durante el día, cuando hace calor vemos algunos lagartos overos, y al anochecer comienzan a salir los animales que podemos observar en el logo del parque: la vizcacha.

También, si se encuentran por el área de servicios, pueden acercarse al restaurante o a los puestos de artesanía y probar frutos de Yatay, ya sea licor o en almíbar.


Información útil:

Sitio web del Parque Nacional “El Palmar”: http://parqueelpalmar.com.ar

Ubicación:

El parque se encuentra en el kilómetro 199 de la Ruta Nacional 14, sobre la orilla del Río Uruguay.

Cómo llegar:

Hay diferentes formas de llegar al parque según desde dónde lo hagamos. Por ejemplo:
Desde Buenos Aires, por Complejo Zárate-Brazo Largo, RN 12 y RN 14 hasta el portal de entrada al Parque (365 km).
Desde Santa Fe-Paraná, por RN 18 hasta Concordia y luego RN 14 (315 km).
Desde Rosario, por Viaducto Rosario-Victoria, RP 26, RP 39 y RN 14 (320 km).

Otros datos:

Entre el portón de entrada y el Área Recreativa hay 12 km de ripio.
La localidad de Ubajay, ubicada a 6 km, recibe ómnibus de Buenos Aires, Corrientes y Posadas.

Dentro del parque los caminos son de tierra para no alterar el ambiente, y la velocidad máxima es de 40km/h. Aconsejo respetar la velocidad máxima, principalmente porque es normal que se crucen animales.

Servicios del Parque:

El parque cuenta con diferentes servicios e instalaciones como:
Camping: Cuenta con capacidad para 200 carpas. Cuenta con parrillas al aire libre, sanitarios con agua caliente, energía eléctrica, una proveeduría, y seguridad las 24 hs.

Restaurante: Con un amplio menú para elegir, entre ellos pescados de río como boga y surubí, carne vacuna y pollo a la parrilla, y ravioles de calabaza. No es muy económico (tampoco excesivamente caro), pero las veces que comí allí los platos estaban bien preparados.

Enfrente se encuentra la sanguchería para comidas rápidas.

Visitas guiadas: Pueden ser caminando, en canoa, a caballo y en bicicleta. Son llevadas a cabo por los guías habilitados para guiar el parque.  Igualmente cuenta con senderos señalizados para los que quieren realizar los paseos solos.

Finalmente ¿Como contacto al guía Silvio Sepulveda?

Podés buscarlo en Facebook (https://www.facebook.com/silvio.sepulveda.1)
o llamarlo por teléfono al 03447 15-40-2651.

Si él no puede acompañarlos, o quieren buscar otro guía, el el sitio web del parque se encuentra la lista completa de guías autorizados.

8 de agosto de 2017

Entre Ríos. Rompiendo un mito. Una provincia que no es solo pesca, termas y carnaval. Lugares que aconsejo visitar.

Si estás leyendo esta nota y no sos argentino, es muy probable que ni siquiera sepas donde queda Entre Ríos.
Si visitaste o estás pensando visitar Argentina, es muy probable que en tus planes de viaje no incluyas esta provincia y sepas poco o nada de ella.
Y si sos de, o vivis en Argentina, es muy probable que lo veas como un destino para ir a pescar, a las termas o al carnaval (Principalmente de Gualeguaychu).
Admito que yo también pensaba así.
Esta visión no es tan errónea, ya que mediante estas actividades es promocionado el turismo en la Provincia.
La cercanía con Buenos Aires hace que sea una escapada rápida de fin de semana; orientada a un turismo local. Esto se debe a que por ejemplo, entre la Ciudad de Buenos Aires y Gualeguaychu, una de las localidades más visitadas, principalmente en carnaval, hay poco más de 200 km de distancia (menos de 3hs en vehículo).

Pero al comenzar a informarme para la universidad, empecé a comprobar que hay mucho más para ver y hacer, siendo un destino muy interesante cultural y arquitectónicamente. Es por eso que realizo esta nota, y otras puntuales sobre algunos destinos de la provincia, para poder empezar a difundir estos lugares que para algunos nos resultan cercanos pero poco apreciados.

Entre Ríos se ubica en la región del Litoral y en la Mesopotamia del país, entre los ríos Paraná y Uruguay.
Tuvo un rol importante durante el proceso de conformación de la Nación hacia mediados de 1800, llegando incluso a ser, antes de que se designe Buenos Aires, la provincia donde se encontró por unos años la Capital de la Confederación Argentina (nombre previo a la designación de Nación), Paraná.



Asimismo, fue uno de los principales centros de inmigración, pero a diferencia de lo que sucedería años después en Buenos Aires donde los inmigrantes llegaron al puerto de la ciudad para sumarse principalmente como mano de obra industrial o campesina, en Entre Ríos se desarrolló un sistema de inmigración mediante colonos que llegaron para fundar valga la redundancia, colonias agrícolas que posteriormente se transformarían en algunos de los actuales pueblos y ciudades de la provincia.

Así que si te interesa disfrutar de las termas, la pesca, o simplemente querés relajarte junto al río, Entre Ríos es el lugar ideal, pero olvidate de la frase: En Entre Ríos no hay nada (cultural) para hacer.
A continuación voy a dar una lista de mis lugares favoritos; todos ubicados sobre la costa del río Uruguay, ya que es la que más conozco:

Concordia

Castillo San Carlos
Hoy sólo quedan las ruinas pero ésta fue en su época la mansión más imponente de Concordia, incluso contó con un visitante inesperado Antoine Saint Exupéry, quien dicen pudo haberse inspirado en su experiencia en este lugar al realizar los alguna de sus obras, entre ellas la más famosa: El Principito.


Palacio Arruabarrena

Construido en 1919 por Juan Bautista Arruabarrena, inspirado en la arquitectura francesa. En mi opinión, es el palacio con la arquitectura más llamativa de la ciudad. En 1973 estuvo a punto de ser demolido, pero finalmente esto no sucedió, y este palacio se convirtió en sede del Museo Histórico Regional.

Foto de concordia.gov
Represa Salto Grande

Se ubica en el Departamento de Concordia, y fue realizada para aprovechar la energía producida por unos saltos naturales del río Uruguay, más precisamente el “Salto grande”. Este se encuentra actualmente inundado por la represa, y en la zona se creó un embalse artificial. Posee un museo, y además es posible visitar la misma represa, incluso con visitas guiadas. Un lugar muy interesante principalmente para aquellos que les interesan las megaestructuras de ingeniería.

Foto de 7paginas.com
Concepción del Uruguay

Palacio San José

Ex residencia de Justo José de Urquiza, máximo prócer provincial, varias veces gobernador, y primer Presidente constitucional de la Nación desde 1856 a 1860. Actualmente es el Museo Nacional Justo José de Urquiza. Además de la residencia, se destaca por sus jardines, donde en uno de ellos es posible ver bustos de Carlomagno, Napoleón, Hernán Cortés y Julio César;  la capilla familiar y un lago artificial de 180 por 120 metros, un total del 21600 m2.

Foto de welcomeargentina.com

Basílica de la Inmaculada Concepción y mausoleo de Justo José Urquiza

Durante gran parte del siglo XIX, Concepción del Uruguay fue capital de la provincia de Entre Ríos (hasta 1883 que se trasladó a Paraná), teniendo un rol muy importante durante ése siglo, principalmente mientras Urquiza fue gobernador provincial. Es por esto que resulta muy interesante visitar la Basílica de la ciudad así como el imponente mausoleo construido  para alojar los restos de Justo José de Urquiza.

Foto de welcomeargentina.com
Colón

Parque Nacional El Palmar, Colón (con guía)

Sin dudas, el lugar que más me sorprendió al visitarlo por segunda vez. La primera fui solo, y lo único que vi fueron palmeras Yatay (Palmera autóctona de la región) y algún que otro animal. Pero visitarlo con un guía de turismo del parque (Recomiendo hacerlo con Silvio https://www.facebook.com/silvio.sepulveda.1) hizo que cambie completamente mi imagen del mismo, observando e informandome de la flora y fauna de una manera que nunca podría haber apreciado sin un especialista. A su vez, recomiendo ver un atardecer y acampar en el parque. Tambien es posible probar el fruto de la palmera Yatay en licor o en almibar.



Molino Forclaz

Entre Colón y San José es posible observar un viejo molino de mediados de 1800, diseñado por Juan Forclaz. Por el viento poco potente de la zona, el mismo nunca funcionó, pero por lo representativo del mismo es considerado patrimonio de la provincia y monumento histórico Nacional. En caso de encontrarse recorriendo la zona en automóvil, es una interesante visita para entender cómo vivían las colonias europeas establecidas en la región. Juan Carlos, su administrador, le pone gran esmero en su manutención, haciéndolo con gran ímpetu y orgullo. A veces realizan visitas guiadas actuadas, disfrazados como en la época que vivió su constructor.


Villa Elisa (Departamento de Colón)

Monumento al sembrador

Pocas veces ví un monumento que me impacte tanto, y en un lugar que no me esperaba. Mi primer impresión fue la de un gigante ofreciéndose en plegaria al sol o a su Dios. El sentido real de la obra no es tan distinto, pero representa al fundador y a los primeros colonos que llegaron a habitar la Tierra, a la esperanza y al Progreso que buscaban plantando sus semillas.
Foto de villaelisa.tur.ar

3 de agosto de 2017

De visita por el Hotel Colon de Concordia (Entre Ríos)


Frente a la plaza 25 de Mayo en Concordia, Entre Ríos, es posible observar un hermoso edificio de un estilo arquitectónico con rasgos italianos. En la esquina de la planta baja, el interior del bar “Cristobal Cafe” permite ver la arquitectura original de la construcción, con los ladrillos a la vista. Estábamos en la ciudad para una investigación de la universidad, por lo que la curiosidad nos lleva a acercarnos a la puerta del edificio en aparente abandono, y notar que estaba abierta. No pudimos resistir la tentación e ingresamos.



El olor a humedad comenzó a invadirnos mientras observábamos los detalles artísticos que en alguna época hacían resplandecer al lugar. Al avanzar hacia el patio central notamos la presencia de ropa y toallas colgadas para secarse, que hacían comprender que el mismo se encontraba habitado. Por ello decidimos retirarnos para evitar malos entendidos sobre nuestra presencia en el lugar.







En otras épocas los visitantes que llegaban a Concordia se hospedaban allí, en el que constituía el mejor hotel de la ciudad: el Hotel Colón.
  
Este edificio fue construido entre 1880 y 1885. Primeramente se realizaron las dos plantas principales, para sumar en 1885 un mirador y finalmente un balcón en 1922, que fue estrenado por el Presidente de la Nación Marcelo Torcuato de Alvear cuando se encontraba en la provincia para realizar la inauguración de un puente. Hasta avanzado el siglo XX, se caracterizaba por ejemplo, por ser el único de la ciudad que contaba con agua fría y caliente en el baño. 



Otros personajes importantes de la historia de la ciudad se encontrarían entre los primeros huéspedes: La familia De Machy, unos franceses que construirían la mansión más imponente de la ciudad, conocido como “El castillo San Carlos”. 

Años más tarde, en el hotel se alojaría otro afamado francés, el piloto y escritor Antoine Saint Exupery, autor de “El Principito”.(Para más detalles de la de estos personajes, hacer click aquí)

En 1917, en la habitación Nº 70 se volvería famosa por alojar a Carlos Gardel, quien luego regresó en 1933.Posteriormente se sumaron a la lista otros presidentes como Roberto Marcelino Ortiz, Pedro Ramírez (Presidente de facto) y Juan domingo Perón.


En la esquina donde se ubica el bar “Cristóbal Café” desde la construcción del hotel, siempre hubo una confitería, esta tenía siempre una orquesta y los concurrentes bailaban. Aunque los carteles de cerveza y el aspecto del exterior puedan hacer pensar que se perdió la originalidad del lugar, como ya mencioné, actualmente es posible ver los ladrillos originales del edificio, así como antiguos objetos como una cafetera y una caja registradora, que según el dueño del lugar, las mismas están ahí desde la primera mitad del siglo XX. No me resultaría extraño que la barra también pueda ser la original.





En la actualidad el Hotel ha dejado de funcionar como alojamiento para los turistas, y a pesar de que sigue siendo habitado, quedó en situación de abandono. Aún así es parte del patrimonio de la ciudad, y sin dudas, uno de los edificios más llamativos junto con el Banco Nación y el Palacio Arruabarrena, entre otros. Espero que algún día pueda restaurarse el interior, y así apreciar el mismo en todo su esplendor.