4 de octubre de 2019

Historia de Oxford, y su universidad.

Sin dudas, el nombre Oxford les sonará a más de uno. Aunque posiblemente sea como una universidad, y no tanto así como ciudad. Y si esto es así, no esta tan mal pensarlo de tal modo, ya que Oxford es literalmente una ciudad universitaria.

Más de un visitante, al llegar a Oxford sin demasiada información, se pregunta ¿Dónde está la universidad? Y la respuesta es tan sencilla como decir: En todos lados. Pero para poder entender esto, es mejor empezar por la historia de la ciudad.

Oxford se va empezar a desarrollar a partir del año 900, aprovechando una zona baja del río Támesis que era posible atravesar vadeándola con bueyes. Por eso, este animal ocupa un lugar central escudo de la ciudad y en el nombre, que significa “Vado de buey”.

En los primeros tiempos se va a formar un  pueblo amurallado, que incluso contaba con un castillo, pero sin demasiado crecimiento demográfico. Aunque si va a ser estratégica su ubicación por ser un cruce obligado para quien navegaba el río Támesis.

De esos primeros siglos aún hoy se conservan partes de la vieja muralla, y la Torre Carfax, la cual formaba parte de la ya derribada iglesia de Saint Martin's. También el castillo, pero no el original de madera, sino uno de piedra construido a fines del siglo XII.



Pero el auge de la ciudad va a comenzar a partir del año 1096, cuando se considera que comenzó a realizarse algún tipo de enseñanza académica. Esta era bastante distinta al modelo universitario que conocemos actualmente, pero muy común en la Europa medieval. Consistía en uno o más profesores que conseguían lugares donde realizar conferencias o reuniones. Y estudiantes que se apuntaban para recibir una formación de estudios generales o “studium generale” donde aprendían siete asignaturas llamadas artes liberales: gramática, lógica, retórica, aritmética, geometría, astronomía y música.

Será en 1167 que por las tensiones existentes entre Inglaterra y Francia, el rey Enrique II prohibió a los estudiantes ingleses ir a la universidad en París. Es por ello que sabiendo que en Oxford podían recibir una educación, van a empezar a trasladarse a aquella ciudad.

Oxford, que aún no era demasiado grande, va a comenzar a crecer con los estudiantes que arribaban. Es así que va a ir formándose el sistema universitario. Aunque no hay una fecha exacta de fundación, se sabe que para 1201 ya contaba con un rector, y que en 1231 le darían el estatus de Universidad, convirtiéndose en la primera en el mundo de habla inglesa.

Por este modo espontaneo de desarrollo, es que al llegar cada vez más estudiantes, van a tener que crear residencias donde alojarlos. Estas van a ser impulsadas por la iglesia y benefactores privados. Pero van a ir convirtiéndose en entidades académicas independientes encabezadas por un “master” o maestro, a las cuales llamarán Colleges. En estos, los estudiantes realizaban (y realizan) todas sus actividades, desde dormir y comer, hasta recibir sus lecciones académicas, e incluso cada colegio poseía su propia capilla donde ir a rezar.



Esto va a hacer que Oxford sea impulsor de un tipo de estructura universitaria distinta al que estamos acostumbrados. Ya que no se divide por facultades con asignaturas o ramas académicas diversas, ni posee un campus central. Sino que a su modelo se lo llama “colegiado”, y la división está marcada justamente por los colleges, donde en cada uno se brindan casi todas las carreras, y a la vez, los estudiantes viven en el mismo predio.

Aunque a la vez, el rápido crecimiento y la invasión de tantos estudiantes, y los privilegios de tener leyes más flexibles que el resto de los ciudadanos, va a hacer que durante siglos la convivencia con los pobladores no sea buena, llegando a puntos muy altos de hostilidad.

Por ejemplo, en 1209, un grupo huyó de la violencia de la ciudad, y fundaron otra universidad junto al río Cam, llamada Cambridge. Siendo ambas, desde ese momento eternas rivales universitarias, aunque compartiendo un modelo académico muy similar.

Y el 10 de septiembre de 1355 se produjeron los disturbios de Santa Escolástica, que finalizaron con 63 estudiantes y unos 30 pobladores muertos.

La ciudad volverá a cobrar importancia en 1642, durante la Guerra Civil Inglesa, cuando el rey Carlos I se marchó de Londres exiliado e instaló su corte en Oxford.  El lugar preciso será el colegio Christ Church, el cual, si bien ya era importante, se pasaría a convertir en el más aristocrático de la universidad.


Si hay algo que destaca al Christ Church, es que en su interior se encuentra la catedral de la ciudad. Siendo así la única catedral del mundo ubicada dentro de una universidad.

Aunque, este college últimamente es cada vez más conocido por poseer un hermoso comedor que sirvió para realizar el de Harry Potter.

En la actualidad, el crecimiento académico de manera “espontánea” en distintos puntos de la ciudad, hace que Oxford cuente con 39 colleges y muchísimos edificios vinculados a la universidad. Siendo casi todo el centro histórico dominado por la entidad educativa. Es aquí donde se pierde el límite entre ciudad y universidad, ya que básicamente son lo mismo.

Es tan así que parte del patrimonio que podríamos denominar público en cualquier ciudad, acá pertenece a la universidad.

Un ejemplo es la iglesia de Saint Mary’s, ubicada en el centro de la ciudad. El nombre completo de esta es “University Church of St Mary the Virgin”, la cual se considera el primer edificio de la universidad y fue la primer sede del gobierno universitario.

Muy cerca de esta se encuentra el teatro Sheldonian, centro de ceremonias universitarias, y espacio artístico de Oxford. Este lo inició a construir en 1664 Christopher Wren, un profesor de astronomía que luego se convertirá en el gran arquitecto que reconstruyó la ciudad de Londres luego del trágico incendio que consumió la City en 1666, conocido como “El Gran Incendio”. Destacando como su obra principal la actual catedral de Saint Paul.



Incluso hay que destacar que la biblioteca y los museos más importantes de Oxford pertenecen a la universidad.

Por ejemplo, la biblioteca Bodleiana, la más importante de Oxford, y la segunda más grande del país. Esta cuenta con una impresionante sala de lectura llamada cámara Radcliffe, que es sin dudas el edificio más pintoresco y fotografiado de la ciudad.



Entre los museos destacan el Ashmolean, dedicado a la historia y al arte en general, y considerado el museo universitario más antiguo del mundo. 

También el de Ciencias Naturales, donde aparte de una increíble colección, destaca por haberse producido en él, el debate más importante respecto a la teoría de la evolución de Charles Darwin, a solo seis meses de la publicación de su libro “El origen de las especies”.



Por último, vale la pena mencionar el museo de la Historia de la Ciencia, donde es posible ver una pizarra en la cual escribió Albert Einstein durante una ponencia que realizó en la ciudad.

Todo esto hace que el centro de la ciudad se haya convertido en un gran campus universitario, donde el rol central no parecen tenerlo los pobladores, sino los estudiantes y quienes se acercan a Oxford para conocer una de las universidades más prestigiosas del mundo. 

Y las cifras lo avalan, ya que la Universidad de Oxford es considerada una de las diez mejores del mundo, y cuenta con alrededor de 24.000 alumnos en una ciudad de 152.000 habitantes.

Aparte las personalidades importantes que pasarán por ella, donde es posible incluir a 28 primer ministro británicos, científicos como Stephen Hawking y Edmund Halley, descubridor del cometa que lleva su nombre, y literarios como Lewis Carroll, autor de Alicia en el país de las maravillas, C.S. Lewis de Las Crónicas de Narnia y J.R.R. Tolkien de El Señor de los anillos.

Aunque decir que quien se acerca a Oxford lo hace para conocer la universidad, es relativo. Ya que como fue dicho, universidad y ciudad son una sola. Y pensar en Oxford sin sus casas de estudio se vuelve algo imposible.



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