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¿Sabías que la estatua del Cristo Redentor no es tan alta ni tal blanca?


Contrariamente a lo que muchos pueden pensar, no es la estatua de Cristo más alta del mundo, sino que se lleva el tercer lugar, detrás de otras ubicadas en Polonia y Bolivia. Ni siquiera es la estatua más alta del continente y tampoco de Brasil. Sin embargo, posee el mérito de ser la estatua en estilo art déco más alta al mundo.

Contando la base, mide en total 38,1 metros de altura y pesa 1.145 toneladas. Sus brazos tienen una extensión de 28 metros de largo, aunque el brazo izquierdo es 40 cm más corto que el derecho para soportar mejor la fuerza del viento. Para comparar cifras, la estatua más alta del mundo, la estatua de la Unidad en India, mide 182 metros y el Cristo más alto del mundo mide 52,5 m y se ubica en Polonia.

Su color blanco se debe al uso de 6 millones de triángulos de esteatita o piedra “jabón de sastre” que la recubren. Esta fue elegida por el ingeniero que lo diseñó (Heitor da Silva Costa) y posee una tonalidad de blanco muy particular proveniente de una cantera brasileña, y que ya no se logra conseguir con el mismo tono. Ahora para los arreglos se está utilizando la misma piedra en tonalidades diferentes. Por esto que posiblemente la estatua se irá oscureciendo con los años debido al cambio y arreglo de partes de piedra original.

Un dato curioso es que durante los cinco años de trabajo, no se registró ningún accidente mortal, algo no menor para una obra tan grande y en una zona de difícil acceso. La cabeza y las manos se esculpieron en Francia y fueron trasladados a Brasil divididas en bloques.

Poco saben que tiene una corona de espinas que sirve de pararrayos para evitar accidentes como por ejemplo en 2014, cuando a poco tiempo del Mundial realizado en Brasil, un rayo le rompió un dedo.

En 2007 se la votó como una de las siete maravillas del mundo moderno y cada años miles de visitantes suben al cerro para admirarla de más cerca y gozar de la vista de la ciudad.