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PIAMONTE: 15 lugares imprescindibles [Italia]

¿Qué tienen en común la Nutella, los automóviles Fiat, el café Lavazza, las computadoras Olivetti, el vino Barolo a parte ser conocidos en todo el mundo? Así como muchos otros orgullos italianos, nacieron y crecieron en la región italiana de Piamontecon algunos paisajes naturales entre lo más lindos de Italia (y del mundo), rica no solo en historia y sino también lugar de innovación, industrias y tecnologías que difunden el Made in Italy alrededor de todo el mundo.


Piamonte es una región rica para visitar, y pasar solo por su capital, Torino, no es suficiente para para apreciar las bellezas de toda la región. A continuación 15 de las mejores cosas que hacer en Piamonte durante tu primera visita a estas tierras ricas en castillos, templos, chocolate, y buen vino. Y si decimos “de las mejores”, es porque aseguramos que hay más aún (y prometemos una segunda parte).

Si bien Torino es la capital de la región de Piamonte y su ciudad más importante tanto histórica como económicamente, la ciudad de por sí cuenta con muchas cosas para visitar y hacer, tanto que le dedicamos una nota aparte que puedes encontrar acá (en un futuro próximo). Solo decimos que en su cielo svetta la Mole Antonelliana, símbolo de la ciudad y de Italia, tanto de ser representado en la moneda italiana de 2 centavos de euro.


1. Isole Borromee

Las Islas Borromeas son un grupo de 3 islas grandes más 2 pequeñas que se encuentran en el Lago Maggiore, uno de los lagos más grandes (y lindos) de Italia. Su nombre deriva del apellido de la familia que aún hoy posee dos de las islas, los Borromeo. Estos son una rica e influyente familia de la nobleza que tuvo mucha influencia en el norte de Italia por muchos siglos. Las 3 islas mayores son la Isla bella, la Isla Grande y la isla de los Pescadores, y son las que se suelen visitar. Justo para que no pienses que agrandamos las cosas, el New York Times las incluyó en 2019 entre los 100 lugares más fascinates del mundo.


        Isola Bella. Tu primer destino en el Lago Maggiore, casi la mitad de la isla está ocupada por el palacio Borromeo y sobre todo por sus jardines divididos en 10 niveles. Si, los Borromeos hacían bien las cosas. En la otra mitad de la isla surge un pueblo de pescadores. El palacio que se encuentra en la primera mitad de la isla, fue construido por Carlo III Borromeo. En la primera mitad de 1600, empezó la construcción de un palacio para su mujer, Isabella d’Adda mientras que los imponentes jardines fueron completados en 1671. Numerosos huéspedes ilustres pernoctaron en el palacio, entre los cuales el más famoso es seguramente Napoleón (en 1797), tanto que la habitación donde durmió tomó su nombre.

Entre las salas más famosas, se encuentra el Salón de los Tapices (Salone degli Arazzi) que cuenta con seis tapices flamencos del siglo XVI; la sala da Ballo, la del Trono, y la Sala delle Regine. Pero no se pierdan también la Sala delle colonne, delle Medaglie, della Musica, Great Hall (en italiano).

En el jardín, además de pasear por las flores y setos ordenadamente organizados, se puede entrar en unas grutas decoradas con conchas cuya construcción requirió más de un siglo, y que dan la idea de pasear en verdaderas grutas naturales. En las grutas se exponen diversos objetos de rara finesa. Hay diferentes estatuas de mármol junto a restos protohistóricos, armaduras de samurai, un modelo del Bucintoro de Venecia así como una Piragua de la Edad del Hierro (que remonta a hace 3.000 años) encontrada en la riveras del lago y muchos objetos y regalos más provenientes de todo el mundo. Tan famosas se hicieron estas grutas que eran la meta de los viajeros del Gran Tour de Europa.

El jardín es también famoso por sus raros pavos reales blancos que lo habitan. Si tienen suerte, estos pueden regalarle el espectáculo de abrir sus colas.

         Isola Madre. Fue la primera isla en ser parte de las posesiones de los Borromeos en el lago. Por muchos años el nombre original de la isla fue Isla de San Vittore en cuanto se dice que el Santo vivió y predicó allí. Pero desde principios del 1500, los Borromeo la transformaron en su lugar de veraneo. Durante el siglo XIX, todos los soberanos de Europa visitaron o pasaron por la isla, bajo invitación de los Borromeos o por otros motivos.


    
    Isla de los Pescadores (Isola dei Pescatori). Con las redes colgadas a secar, las plantas y flores de las casas, la isla es un lugar lleno de paz y silencio no obstante el duro trabajo de los pescadores. Sus callecitas y los barcos al muelle atrapan la inspiración de los pintores y las cámaras fotográficas de los turistas que llegan, aunque en medida mucho más menor que en las otras dos islas. Si bien en esta isla no hay palacios y lujo para visitar, aconsejamos pasear un par de horas por la isla y gozar de las pintorescas calles y casas de piedra y disfrutar por poco tiempo de la maravillosa vista que los habitantes tienen cada día desde los balcones de sus casas.


2. Il castello di Racconigi

Construido en el siglo XI, fue muchas veces modificado en el curso de los siglos hasta tomar su forma y mobiliario actual, los cuales reflejan estos 400 años de cambios. El palacio terminó siendo por mucho tiempo de la antigua familia real de Italia, quien lo transformó en lugar de vacaciones para el rey Vittorio Emanuele III. Los interiores están ricamente decorados. Entre las salas más famosas, se encuentran el Salón Grande, con muchas estatuas y decoraciones en oro, el Apartamento Chino con tejidos orientales de gran valor y el Salón de Diana, con decoraciones en mármol del 1700.

Los jardines y el parque de 170 hectáreas,  mantienen el estilo romántico del siglo XVII, con paseos, estatuas, fuentes y monumentos. Siendo el más joven de los palacios construidos por la familia real, es también tal vez el mejor conservado y esto se puede apreciar al entrar, donde parece que el tiempo se detuvo.


3. El Pabellón de caza de Stupinigi

Construido en la primera mitad del 1700 sobre el proyecto del arquitecto Filippo Juvarra, para la familia real italiana, para, como dice su nombre, ser la residencia de un coto de caza. Si bien se usaba por muy cortas estancias (una o dos noches al máximo), numerosas celebridades de la época pasaron por sus magníficas habitaciones: reyes y reinas, emperadores, un futuro sar, y también Napoleón. Si bien fue usado por poco tiempo, el palacio estaba dotado con todo tipo de lujo para la familia. Había las habitaciones de la reina y del rey, más muchas otras que se iban desde un Salón central, un suntuoso ambiente, ricamente decorado con frescos y materiales nobles.

El parque alrededor cuenta con 1.700 hectáreas de bosque. Si bien no hay más ciervos, es aún un importante lugar por lo que concierne a la fauna. En este parque se pueden encontrar zorros, liebres, martas de haya, comadrejas y otros animales más. De hecho nos equivocamos cuando decimos que no hay más ciervos, un ciervo aún se puede observar y no podría ser más prestigioso. Es el de oro que se encuentra arriba de la cúpula central del palacio.


4. Arona

Fue ciudad de origen de San Carlo Borromeo, un muy famoso arzobispo, muy conocido por su caridad, ya que construyó hospitales y seminarios, y usó su riqueza en favor de los pobres. Su ciudad lo homenajea con una estatua de 23,40 metros de alto, que arriba de un pedestal de 11 metros, llega a tener una altura total de más de 35 metros (el equivalente a un edificio de 10 plantas), hecha en cobre y bronce. La estatua es llamada “San Carlón” debido a su gran dimensión. Se puede ingresar al interior de la estatua y subir a través de dos escaleras (la última bastante escarpada) para entrar en la cabeza y gozar de la vista de los alrededores desde los ojos y las orejas de la estatua. Se dice que el escultor Auguste Bartholdi visitó a la estatua para tomar inspiración para su Estatua de la Libertad.


5. Reggia di Venaria

Tal vez el más lindo de toda la colección de palacios en los que la familia real italiana vivió, y tuvo una historia bastante difícil. El palacio, construido en estilo Barroco, se empezó a realizar en la segunda mitad del 1600, y en las décadas siguientes se fue expandiendo para celebrar el hecho que el duque de Savoia asumió como Rey de Italia. Los jardines, hasta entonces en estilo clásico italiano, fueron modificados siguiendo la moda que los jardines franceses, sobre todo Versalles, estaban imponiendo en las cortes de Europa.

Con la llegada de Napoleón a Italia, la Reggia, fue usada con fines militares por casi 200 años y despojado de sus riquezas. Sus jardines dejaron de acoger a los huéspedes del rey y a su corte sino que se nivelaron para permitir los ejercicios militares.

Finalmente, se decidió darle su antiguo esplendor con la más grande obra de conservación de un bien cultural realizada en Europa. En 2007 la reggia reabrió sus puertas nuevamente a los visitantes. La Reggia cuenta con 80.000 m de palacio y a su alrededor un jardín de 60 hectáreas, más 3.000 hectáreas del parque llamado La Mandria.


6. Orta San Giulio

Nombrado entre los burgos más lindos de Italia, este burgo medieval se extiende en parte por encima de una pequeña isla, el isolino de San Giulio, en el Lago di Orta.

Es suficiente con pasear por sus callecitas para respirar la atmósfera y la historia de sus edificios que van desde el siglo 16. En la isla se encuentra el convento de monjas de clausura, que surgió en 1800 por encima de los restos de un castillo, un tiempo allí presente. Pero la joya que esconde esta isla se encuentra en el Sacro Monte de Orta, un grupo de 20 capillas que representan la vida y los milagros de San Francisco de Asís. Las  capillas varían mucho una de otra, algunas muy decoradas y otras de modo más austero. En estas, se pueden ver representados los acontecimientos de la vida del santo con magníficos frescos y grupos de estatuas de terracota pintadas de modo muy realista y de tamaño natural. En total hay 376 estatuas entre las diferentes capillas. La más importante a resaltar es la Piedad (Madre del Redentor), una escultura en madera tallada del siglo X-XI.


7. Castillo Ducal de Agliè

Si alguna vez miraste series televisivas italianas como Elisa di Rivombrosa o la miniserie María José o la Bella y la Bestia, posiblemente viste el castillo de Agliè, protagonista indiscutible en muchas escenas. Sin embargo, desde hace 700 años, el castillo es también testigo de la historia y de los cambios en la arquitectura italiana y europea. 

Cuando nació solo era una mera fortificación medieval y presentaba un aspecto bastante diferente a lo que tiene hoy. Fue durante el siglo XVII que el Duque de Aglié (canciller de la princesa regente Cristina de Francia, y la cual se murmuraba tenía una simpatía hacia el Duque), empezó a transformar la fortaleza en una elegante residencia.

Fue comprado por la familia real en el 700 y en el 800 se construyeron los lagos y las islas, dando al jardín su maravilloso aspecto actual. El palacio fue la residencia favorita del rey Carlos Félix de Savoia y su familia, y al visitarlo se puede entender el porqué. Las 300 habitaciones y salones (no todas abiertas al público) están ricamente decorados con frescos, y muchas de ellas con el efecto de trompe-l'oeil, o trampantojo. Este es un efecto pictórico que engaña a los visitantes con falsas escenas arquitectónicas. El más impresionante de estos efectos se puede admirar en el Salón de Baile. Parece que el techo se abra hacia al cielo y que las paredes contienen estatuas, columnas y otras decoraciones que aparentan ser verdaderas pero solo están pintadas con inmenso efecto realista. En los jardines, merece una visita la Sierra Verde y la Sierra Blanca. La primera, como sugiere el nombre, tiene las paredes completamente verdes por ser cubiertas de hojas de Ficus Repens.


8. Fuertes de Exilles y de Fenestrelle

Siendo el área donde se encuentran estos fuertes tan cercana a la frontera con Francia, era el área favorita para el comercio. Pero en tiempos de guerra, esto significaba también ser foco de ataques. Por esto se construyeron numerosos fuertes para proteger el valle de las posibles invasiones del vecino. El Fuerte de Fenestrelle es una gran muralla, aunque mucho más chica de la china, que se extiende por 5 kilómetros, construida entre el siglo 18 y 19. Como en la famosa muralla china, se puede pasear sobre los muros, y también bajar a los túneles subterráneos.

El fuerte de Exilles es menos famoso pero intrigante también. Hay una interesante exhibición que explica en detalle la vida de los soldados dentro del fuerte y su historia, que a lo largo de esta fue alternando de estar bajo el dominio italiano al dominio francés.


9. Val di Susa

Este valle que también se encuentra muy cerca a la frontera francesa, vio a todo tipo de viajeros pasar por ella. Ejércitos, legiones romanas pero sobre todo peregrinos que desde Francia viajaban hasta Roma y Tierra Santa recorriendo la Via Francigena. El valle de Susa está repleto de burgos, iglesias, senderos, castillos, y lugares para visitar. Nombrarlos todos sería imposible así que nos limitamos a nominar unos cuantos destinos que son imprescindibles.

Lugar de honor tiene la ciudad de Susa. Nombrada la “llave de Italia”, salvo breves períodos de tiempo, la ciudad siempre perteneció a la familia Savoia. Beatrice de Savoia fundó en 1213 la iglesia de San Francisco donde se conservó por mucho tiempo una manga del atuendo del santo. La catedral de la ciudad es hermosa y se remonta al siglo XI. En su interior se pueden admirar un tríptico del Bergognone, una estatua de madera de una mujer rezando del 1500 y un tríptico flamenco del 1358, este último visible solo el 5 de agosto durante la fiesta de la Virgen de la Nieve. La catedral está apoyada contra la Puerta Savoia, el resto de la muralla romana que circundaba la ciudad. Otros restos romanos se pueden admirar en la ciudad: el Arco de Augusto, que  fue construido alrededor de los años 9-8 a.C. y su friso nos explica el porqué: la alianza de Cozio I con el emperador Augusto. Además se puede notar un bajorrelieve con un sacrificio animal. En fin, otro resto roman de la ciudad, las Dos Puertas, dos grandes arcos de piedra y mármol, posiblemente parte de la muralla, y un castillo que remonta al año Mil. 

Siempre en el Valle de Susa se encuentra posiblemente el símbolo del valle: La Sacra di San Michele, que casi roza los 1.000 metros, en la cima del monte Pirchiriano. La basílica se construyó en el siglo X aunque posiblemente ya los Longobardos habían erecto una construcción religiosa en honor a San Miguel en este lugar. El monasterio está aferrado a la cima del monte y es una de las vistas más hermosas de toda la región. A la iglesia se llega por la escalera de los muertos (scalone dei morti), llamada así porque estaba circundada de tumbas. En la iglesia se encuentran las tumbas de algunos principes de la casa real. La Sacra es un lugar muy sagrado también para todos apasionados del esoterismo en cuanto es uno de los tres puntos de la línea energética.


10. Ivrea

Famosa sobre todo por su carnaval y su famosa batalla de naranjas. Cada año alrededor de 4.000 personas, divididas en equipos, se tiran naranjas. No solo folklore y tradición sino historia es lo que hizo nacer a este carnaval ya que tiene estrechos vínculos con el Medioevo. No hay una confirmación cierta sobre el origen de la batalla de las naranjas que es la parte más típica de todo el carnaval y que dura tres días. Se vuelve a recrear una revuelta popular, que tuvo lugar durante el Medioevo cuando la población insurgió contra los privilegios que tenían los propietarios feudales como por ejemplo el derecho de pernada, o del ius primae noctis en latín, o sea el derecho que tenía el señor local de tener relaciones sexuales con cualquier mujer de su feudo que iba a casarse.

Si les sucede de estar paseando por la ciudad durante el carnaval y no quieren ser golpeados, les aconsejamos invertir en un gorro rojo, símbolo de quien no quiere terminar con algún buen moretón.

(Hay que destacar que las naranjas NO son aptas para consumirse.)


11. I Sacri Monti

Estos son un grupo de lugares importantes desde el punto de vista de la religión, que se han agrupado bajo el nombre de los montes sagrados. Son un total de nueve entre santuarios y capillas llenas de frescos y decoradas con estatuas. Son lugares donde la religión y el arte se fusionaron de manera increíble. 

Se encuentran protegidos por la UNESCO y se construyeron en sustitución de los lugares santos de Palestina los cuales eran difíciles de alcanzar para muchos peregrinos.

El primero en construirse fue el de Sacro Monte o Nuova Gerusalemme en Varallo Sesia y después siguieron más como el de Domodossola y Belmonte.

El más famoso de estos, el santuario de Oropa, está dedicado a la Virgen Negra, una estatua gótica que remonta al 1300. El complejo es imponente y se compone de dos Basílicas, una Vieja y una Nueva, el Apartamento Real, el Museo de los Tesoros, un Observatorio Meteorológico y Sísmico, y una Biblioteca. La leyenda cuenta que la construcción de este santuario, que se encuentra a 1.159 metros de altura, fue solicitada por San Eusebio en el siglo IV. De visitar también son las 19 capillas que componen la ruta espiritual al santuario.


12. Las colinas de Langhe, Roero y Monferrato

Patrimonio UNESCO, las Langhe son un territorio que se define por sus crestas sutiles y tierras erosionadas. No obstante esto, los productos de estas tierras, Barolo, Barbera, Moscato, Barbaresco, Dolcetto son notables. Meta ideal para los apasionados del vino e interesantes también para quien es más inexperto. Las inmensas extensiones verdes cultivadas de diversas cepas de uva hacen de este lugar uno de los paisajes más típicos de la región y de Italia toda.


13. Villa Taranto

Una de los jardines más lindos de Italia y de todo el mundo (por algunos considerado EL jardín más lindo del mundo), tiene una colección de flores y árboles provenientes de todo el mundo. En los meses de floración, es un espectáculo único para todos apasionados de la naturaleza. 

Los Jardines botánicos incluyen también un laberinto y una sierra tropical y muchas especies raras de flores. Un nivel del jardín está todo dedicado a las plantas que producen flores azules, mientras que otras áreas del jardín se dedican a diferentes tipos y proveniencias de plantas.


14. Orridi di Uriezzo

l denominado “Gran Cañón de Italia” se debió producir por el derretimiento de un antiguo glaciar que retrocedió, e hizo lo mismo con los ríos que se nacían en él. El resultado fueron estos cañones por los que hoy en día se puede pasear. Una vez en ellos, se puede ver como la roca ha sido modelada por miles de años de erosión producto de la corriente del agua y de las violentas acciones de cataratas. En algunos lugares el cañón es tan estrecho que mirando hacia arriba no se puede ver el cielo. El más espectacular de estos, la Tumba de Uriezzo, es largo 200 metros y llega a una profundidad máxima de 30 metros.


15. La ruta de Francia/la via francigena.

La ruta que cruza Europa de norte a sur, pasa también por Piamonte. Los romanos se encargaron de empedrarla para que sea más comoda de recorrer y conecta Canterbury, Reino Unido a Roma, Italia, o mejor dicho Plaza San Pedro en Ciudad del Vaticano. Alrededor del año 1000 los peregrinos la recorrían para ir hasta Roma y la Tierra Santa o del otro sentido para ir hasta Santiago de Compostela. Los Savoia, en vez, la consideraban la ruta de caza y de las delicias. La vía Francigena hoy en día comprende cuatros itinerarios en más de 600 kilómetros y cruzan a cincos provincias de Piamonte.

Muchos otros lugares merecen la pena visitar en Piamonte, ¿cuáles visitaron o cúales quisieran visitar? Nosotros tenemos una lista de al menos otros 40 (!!!) para visitar. Déjanos saber tus metas piamontesas favoritas en los comentarios.

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Recursos fotográficos: https://pastebin.com/KgeuwSEa





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