2 de diciembre de 2014

12 Consejos para viajar utilizando sitios de alojamiento gratuito

Para quienes no conocen, existen sitios web como Couchsurfing destinados a la hospitalidad viajera, donde personas de distintos lugares del mundo ofrecen ayuda a quienes visiten su ciudad sin animo de lucro. Esta mayoritariamente es a través del alojamiento, pero también puede ser por medio de visitas por la ciudad, o simplemente tomar algo y conocer gente de otras partes del mundo. 

Couchsurfing es la más conocida actualmente, pero no la única. Existen otros sitios como Hospitality Club y Be Welcome.

Hospitality fue una de las pioneras, y Be Welcome, si bien fue creada en 2007, actualmente parecería estar ganando varios miembros nuevos producto distintas transformaciones de Couchsurfing.


Hasta el momento solo he utilizado Couchsurfing, por lo cual no tengo experiencia practica en las otras.

Si bien, es innegable la utilización de este recurso por muchas personas con el único objetivo de ahorrar dinero, el espíritu principal de las tres (y de sus miembros) es el intercambio cultural entre las personas. Tanto Couchsurfing como Be Welcome tienen sesiones dedicadas a foros, así como permiten crear grupos y eventos para realizar en cada ciudad.

A continuación dejo algunos consejos sobre como manejarse al utilizar estos sitios, y a la hora de ser hospedado por nuestro anfitrión (termino utilizado para designar a la persona que nos aloja)

1- No utilices este recurso solo para ahorrar dinero!

La mayoría de los miembros de la comunidad, tenemos en claro que el objetivo de los viajeros que piden de alojarse, lo hacen en mayor o menor medida para ahorrar en uno de los principales gastos que tenemos a la hora de viajar. Pero no tenemos que perder de vista los valores por los cuales se rige esta hospitalidad, la cual traspasa las fronteras de lo material.


2- Se creativo a la hora de enviar solicitudes.

Es probable que si envías textos genéricos a decenas, o cientos de miembros para conseguir que te alojen, o tenes perfiles poco llamativos, obtengas menos resultados que si dedicas tu tiempo a personalizar el mensaje. Con justa razón, muchos anfitriones descartan solicitudes de quienes no se toman siquiera un minuto para leer su perfil, o al menos saber el nombre de la persona a la que se le esta pidiendo alojamiento.

Aunque resulte extraño, en Milán conseguí alojamiento porque en mi foto de perfil, estoy disfrazado de Harry Potter, y la anfitriona era fanática de sus libros!


3- Sé criterioso a la hora de enviar una solicitud y aceptar una propuesta.

A veces, si no estamos atentos, puede suceder que aceptemos propuestas que no resulten convenientes, ya sea porque se encuentran a las afueras de la ciudad o en pueblos vecinos, porque no tenemos transporte para movernos de manera autónoma, o por algún otro motivo. No tiene sentido alojarnos en un lugar que nos traerá más complicaciones que soluciones, o comprometernos con un anfitrión y luego no cumplir. Incluso desde el lado material, puede llegar a costarnos más caro que si pagaríamos el alojamiento.

Caso contrario a veces puede ser una gran experiencia decidir cambiar los planes y aceptar estas propuestas. Piensa que podes conocer lugares que no esperabas, y que en general, los anfitriones de los lugares más alejados o menos visitados, al recibir menos propuestas, pueden estar más deseosos de tu visita. Pensá que quienes viven en los lugares más céntricos de las ciudades más turísticas del mundo, por más buena voluntad que tengan, pueden estar hartos de recibir cientos de peticiones semanales.

Por ejemplo, al buscar alojamiento en Téramo, Italia, me ofrecieron hospedarme en Montorio al Vomaro, un hermoso pueblito vecino a Téramo, ubicado a las puertas del parque nacional Gran Sasso, donde se encuentra la montaña homónima, la más alta de los Apeninos.

En el pequeño país de Gales, investigando distintos perfiles, me contacte con una familia que vive en Llangwyryfon, un pequeño pueblito campestre de 400 personas, ubicado en el centro del país, que de otra manera, nunca se me hubiese ocurrido visitar.


4- Presta atención a los perfiles de los miembros

Este punto es importante, ya que estos sitios suelen ser seguros debido a que en el perfil de los usuarios aparecen referencias de los huéspedes y anfitriones que tuvieron. A la vez, los usuarios pueden ser avalados por otros. Esto sumado a verificar que el perfil se encuentre completo (foto incluida) es importante a tener en cuenta para evitar encontrarnos con personas que puedan usar estas comunidades con malas intenciones.

De todas formas, recordemos que en muchos casos, no tener referencias puede ser simplemente por ser nuevo, por lo cual, en algún momento alguien nos debe dar la oportunidad de participar por primera vez.

También aquí fue la primera vez que realicé Couchsurfing, y fue justamente con una pareja que también alojaba por primera vez. Ellos ni siquiera tenían foto de perfil. Sin dudas fue un riesgo (para ambos) la experiencia resulto muy buena.



5- Acepta reunirte con miembros de la comunidad aunque no te alojen.

Es habitual que muchas personas contesten que por algún motivo no pueden alojarnos, pero si compartir algún momento con nosotros, ya sea siendo nuestros guiás por la ciudad, o tomando un café. Salvo que tengas otros compromisos, acepta estas invitaciones. Siempre serán un experiencia positiva y gratificante. Recuerda que el espíritu de estos sitios no es solo conseguir alojamiento.


6- Estate atento a los eventos a desarrollarse en la ciudad que visitaras.

En muchas ciudades hay comunidades de Couchsurfing muy activas, que están realizando continuamente actividades, incluso manteniendo encuentros semanales. Estos pueden ser muy útiles para poder conseguir información de la ciudad, o disfrutar de una noche y algunas cervezas con personas siempre abiertas al dialogo.

En Lecce, Italia, me encontré con una comunidad Couchsurfing muy activa, donde sus miembros realizan actividades continuamente, y siempre están comunicados. Cuando uno de los miembros nos hospeda, probablemente terminemos reuniéndonos con el resto, y realizando salidas grupales.


7- No trates a tu anfitrión como un empleado.

Ser huésped de una persona que de corazón abre las puertas de su morada, implica comprender que éste no es tu empleado del hotel, ni que esta a tu servicio, y sera tu mucama durante la estadía.

8- La casa de tu anfitrión no es un hotel!

Relacionado con la anterior. Comportate como si estarías en tu casa, o en la de una persona cercana. No te tomes atrevimientos salvo que tu anfitrión así lo quiera. Mantén el orden, respeta horarios, y las reglas de la casa.


9- Comparte momentos con tu anfitrión.

Trata de buscar el acercamiento con tu anfitrión y generar dialogo. Resulta descortés llegar a la casa de alguien, dejar tus bolsos y aislarte completamente, o salir a recorrer utilizando la casa solo como deposito y para dormir, sin intercambiar palabras con tu anfitrión. Hay casos de personas que brindan alojamiento por el simple hecho de solidarizarse con otros ahorrándole el gasto de un hotel. Pero estos son ínfimos. Quien hospeda, en general busca el intercambio cultural con esa persona. Poder conocer a alguien que viene de otra ciudad, sus historias, un poco de su vida, compartir una comida, o mostrarle los encantos de su ciudad. Aunque tu anfitrión trabaje todo el día, y llegue cansado a ultimas horas de la noche, probablemente haya pensado todo el día como agasajarte o compartir una charla contigo.


10- Ayuda en las tareas domesticas.

Ofrecete a colaborar lavando los platos, o ayudando a tu anfitrión en sus quehaceres diarios. Muchos no lo permitirán, ya que sos su invitado, pero siempre es bueno mostrar predisposición, ya que no esta bueno recargar de tareas a alguien por tu presencia.

11- No abuses del tiempo que te hospeden.

Si pactaste quedarte por determinada cantidad de días, no te abuses quedando más tiempo, sin consultar a tu anfitrión, o sin su visto bueno.

12- Si no hay buena relación con quien te aloja, no fuerces situaciones incomodas.

Por distintos motivos puede que no generemos un clima agradable con la persona que nos aloja, o con otros integrantes de la casa donde él vive. Debemos ser atentos a esto, y saber cuando es preferible retirarse por más que no hayamos cumplido el tiempo que le pedimos quedarnos.

Un caso no grato es el sucedido en Swords, ciudad periférica a Dublín, donde fui alojado por una joven Italiana y su novio Checo. Ambos me recibieron muy bien, pero convivían con una pareja Israelí, a los cuales no consultaron para hospedarme, y no estaban contentos con mi presencia. Por este motivo, al día siguiente, visite la ciudad con ellos, y almorzamos juntos, pero decidí no pasar la noche nuevamente. Si bien mis anfitriones insistieron en cumplir su compromiso de alojarme los días que solicite, y alegando que se mudaban en pocas semanas, preferí que era mejor evitar estar incomodo, y que lo estén también los integrantes de la casa.

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