10 de diciembre de 2014

Carpooling: Viajar en vehículos particulares compartiendo gastos

Hace unos días, para poder llegar a la ciudad de Miramar (Ubicada a aproximadamente 470 kilómetros de Buenos Aires) probé una nueva forma de viajar: Compartiendo gastos en un vehículo particular.

¿Como es esto? Gracias a Internet, y las redes sociales existen diversos sitios web, así como grupos y aplicaciones de Facebook, donde una persona que tiene que realizar un viaje, publica su ruta, la fecha de salida, y los lugares disponibles que tiene en su vehículo, para ofrecer a otras personas que deseen sumarse a su viaje. Hay distintas metodologías sobre el monto a pagar. En algunos casos, es compartiendo el total de los gastos entre todos los que viajan en el auto, otras veces, el conductor fija la tarifa que desea le abonen, e incluso, algunos llevan pasajeros gratis.

La otra forma de utilizar estos sitios es de la manera inversa. Alguien tiene que realizar un viaje lo detalla en el sitio, ofreciéndose como pasajero, y conductores que realicen esta ruta se contactan él/ella.

Entre los sitios más conocidos, algunos de ellos son Blablacar, Carpooling, conmicoche.com, vayamosjuntos.com.ar, etc. En Facebook existe una aplicación para viajes en Argentina, llamada Carpoolear, y grupos como “Gratisviajes - Adonde vas?... te llevo!!”.




Esta forma de viajar se ha vuelto común y popular en Estados Unidos y Europa, y de a poco se va extendiendo al resto del mundo.

Si bien hace rato me enteré de ella, nunca se me había dado la oportunidad de viajar de esta manera. En este viaje a Miramar, decidí probar en el vehículo de Diego, quien viajaba con su pareja Florencia, y un amigo llamado Eduardo, a un festival de tango que se realizó en Mar del Plata. Viajamos en una camioneta Daewoo T-2 con capacidad para 12 personas. Aparte de nosotros cuatro, compartimos la camioneta con Victor y Vanesa, una pareja Marplatense que volvía a su ciudad, Antonella y Agustina, quienes viven en buenos Aires, y viajaron a su ciudad natal a ver a su familia, y Catalina, una mochilera que salió de Bariloche rumbo a Corrientes, y ahora se encontraba de regreso al sur. Al dividir los gastos, pagamos $160 cada uno ida y vuelta (Si bien, finalmente se gasto un poco más, Diego quiso respetarnos el precio que nos había dicho antes de salir). Viajando en ómnibus el costo mínimo ida y vuelta hubiese sido $650 o $340 en tren, aunque no se conseguían pasajes. Si Diego, Florencia y Eduardo no decidían compartir en espacio de su transporte, en lugar de $160, tenían que pagar $500 cada uno.

Pero lo que más interesante me resultó de esta forma de viaje, no es el ahorro de dinero, sino que como sucede en Couchsurfing, u otros sitios de alojamiento gratuito, viajar de esta manera permite compartir momentos, e interesantes conversaciones con las personas que nos acompañan. Por ejemplo, en mi viaje, encantadoras charlas de tango, experiencias de los viajes a dedo de Catalina, o descubrir que soy “viento blanco auto-exigente en la tormenta” en la astrología Maya, gracias a los conocimientos de Agustina.




A su vez, esta forma de viajes nació con otros objetivos que también comparto. Suele suceder, que al utilizar un vehículo particular, no se aprovecha toda su capacidad, sino que gran cantidad de veces, solo lo utiliza el conductor, o quedan espacios libres. Compartir automóvil es una gran idea para poder reducir las consecuencias ambientales de la emisión de dióxido de carbono, y aligerar el transito utilizando menos vehículos.

Si bien estos sitios están destinados a viajes largos, ¿cuantas veces vemos grandes congestiones en los ingresos a las ciudades y en la mayoría de los automóviles viaja una sola persona? Si por ejemplo, quienes se trasladan a trabajar se organizarían para compartir vehículo, de cada cuatro autos, solo seria necesario uno para transportar la misma cantidad de gente.

En conclusión: Si compartís tu vehículo, vas a ahorrar dinero, compartir charlas y experiencias de vida con personas físicas, y no solo con una radio. Y a la vez, colaboras cuidando el medio ambiente y ayudas a agilizar el transito. Y si sos pasajero, quien sabe, ¡quizás terminas atraído por una ruta o destino, y terminas improvisando un viaje!

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