15 de noviembre de 2017

Baños: Un día en la selva.

Aprovechando que nos encontrábamos en Baños, decidimos realizar la tan promocionada excursión a la selva amazónica ecuatoriana. Este tour no se encontraba en nuestros planes pero decidimos hacerlo ya que sabíamos que  en todo nuestro viaje sería el lugar donde más cerca estaríamos de ver el Amazonas. Optamos por realizar el recorrido de un día, por lo tanto, en rigor de verdad no nos adentramos en el corazón de la selva sino que el recorrido se realiza por lo alrededores de Puyo, ciudad considerada como la puerta de entrada al Amazonas Ecuatoriano.

Partimos de la agencia, donde nos brindaron unas botas, y la primer parada que realizamos fue para observar el río Pastaza. Este es parte de la red fluvial del Amazonas, siendo un afluente del río Marañón, que posteriormente desemboca en el río Amazonas. A su vez, se presentó ante nosotros nuestro guía principal, quien tenía un sentido del humor bastante particular, difícil de comprender principalmente para los que no eran hispanohablantes.


Continuamos viaje hasta las afueras de Puyo, donde visitamos el zoo-refugio Tarqui, un sitio donde se protege a distintas especies animales rescatadas del tráfico ilegal u otra situación que tornan difícil (o imposible) su reinserción en la naturaleza. Aunque sea fuera de un hábitat natural, tuvimos la posibilidad de ver gran variedad de animales oriundos de la selva amazónica como caimanes, monos, jaguares, tapires, etc.







Finalizada la visita al refugio, subimos a la camioneta y viajamos hasta la orilla de un río (creo que el río Puyo), donde nos brindaron chalecos salvavidas y subimos a unas canoas de madera para dar un paseo de aproximadamente media hora.








Al bajar de la canoa, la camioneta estaba esperándonos para que tomemos las botas y comencemos a caminar por la selva. Bastó solo con pisar el primer charco de agua para notar que las mías estaban rotas. Imaginé que no tendrían un par de repuesto, y como estábamos realizando una actividad de contacto con la naturaleza, decidí no hacerme problema y seguir caminando.  Mientras caminábamos los guías comienzan a contarnos sobre propiedades de elementos de la naturaleza. Por ejemplo, las hojas de un árbol que estampan la tela al apoyarlas, o la arcilla del río con propiedades rejuvenecedoras de la piel, habitualmente utilizada en spas, acá la tienen al alcance de sus manos.





Llegamos a hasta un árbol gigante para lanzarnos de una liana al estilo Tarzán. Aunque hay que aclarar que la liana era de acero y poseía un fierro atravesado para trabar las piernas. De todas formas, no hay que tomar a la ligera columpiarnos en ella, ya que opino que al no poseer ninguna medida de seguridad, cualquier mínimo error prácticamente acabaría con nuestras vidas.

Continuamos caminando hasta la cascada “Hola Vida”, donde ingresamos al agua de la pequeña laguna formada por la caída.  Comenzamos el retorno y empieza a llover intensamente. No duro mucho, solo lo suficiente para comprobar el clima cambiante de la selva.







Finalmente llegamos a la comunidad Kichwa de turismo comunitario “Sacha Wasi” , en la cual almorzamos una sopa y carne con arroz y garbanzos. Posteriormente conocimos a los habitantes de la comunidad, que algunos lucían un particular atuendo compuesto por prendas típicas de su cultura, con modernos pantalones de fútbol. Nos enseñaron a lanzar con la cerbatana, luego nos hicieron beber chicha y finalmente unas niñas vestidas con prendas tradicionales ofrecían pintarnos la cara a cambio de unas monedas. Esta parte del recorrido es la que previamente más expectativas me generaba, por la posibilidad de interactuar con los miembros de la comunidad, y fue la que más me decepcionó. Luego de tomarnos unos minutos destinados a comprar artesanías, subimos a la camioneta y finalizamos nuestro recorrido en el centro de Baños.







Algunas consideraciones sobre la visita a la comunidad.

Reconozco que finalice el día (y volví del viaje) disconforme, ya que sentí que la experiencia vivida no fue completamente auténtica. Deseaba escribir un artículo exclusivo sobre los motivos de estos sentimientos, pero al averiguar que veinte familias viven gracias a esta comunidad turística en particular, y muchas más por otras que se encuentran en los alrededores, desistí de hacerlo. Me resulta extremadamente difícil criticar sabiendo cuántas personas subsisten de esta forma mientras yo escribo quejas desde la comodidad de mi departamento. Pero aún así, de manera respetuosa considero necesario expresar algunas opiniones:

Es una obviedad decir que creo que la visita es completamente armada para el turismo. Ya que somos todos turistas quienes llegamos allí. Pero lo que se mostraba sentí que era aquello que el turista quiere ver y no necesariamente la realidad. Por ejemplo: nunca terminé de comprender la vestimenta. Algunos vestían ropa tradicional, otros no se diferenciaban de nuestro atuendo, y un par lucían un “collage” de ambos. ¿Acaso todo el dia visten así? ¿Solo lo hacen en el horario de visitas de turistas? ¿Se visten así solo como parte de su trabajo ya que los turistas esperan ver a alguien en taparrabos, vincha y plumas? ¿O es una forma de mostrar su cultura, más allá que el resto del dia usen o no la misma ropa? Me hubiese gustado que cuenten un poco de esto para comprenderlo.

Por otro lado, no contaron sobre sus costumbres, como logran hacer interactuar sus tradiciones ancestrales con la cultura moderna, el motivo por el cual se abren a trabajar con el turismo ¿Es para transmitir su cultura?¿como medio de subsistencia?¿o ambas?, etc.

Yo fui buscando escuchar un poco sobre la comunidad y su forma de vida, costumbres, tradiciones, etc, y así aprender. Por eso intente hacer preguntas básicas, como por ejemplo si ellos vivían ahí o en otro sitio, o si más allá de la comunidad turística, en el día a día logran mantener sus costumbres y formas de vida , pero todas sus respuestas fueron cortas y evasivas, e incluso en algunas ocasiones me dio la sensación que el guía intentó evitar que hable demasiado con las personas de la comunidad. 

Tal vez la mayoría de quienes los visitan buscan solo la experiencia de ver a alguien en taparrabos que le enseñe a lanzar su cerbatana, o en algunos casos  viajan a la selva solo para probar ayahuasca. Tal vez los miembros de la comunidad se encuentran conformes transmitiendo eso y ven que es la mejor forma de preservar su cultura y mostrarla al resto. Yo particularmente esperaba algo distinto. Considero que una interacción como la que realizan con los turistas es riesgosa, pudiendo convertirse la visita a la comunidad en un “safari humano” donde vamos a fotografiar “personas distintas o exóticas”, donde se “actúa” para conformar al consumidor, y los niños te pintan la cara por una propina. 

Es un debate difícil, ya que muchas familias recurren a ingresar al ámbito del turismo como método de subsistencia. Pero creo que si se pierde demasiado el eje, y se vuelve solo en una actividad mercantil, a largo plazo esto puede ser perjudicial para la comunidad, el ambiente (naturaleza incluida), e incluso denigrante hacia quienes lamentablemente terminan siendo marionetas del turista o de una agencia de turismo a cambio de subsistir.

8 de noviembre de 2017

Breve guía para visitar Baños, Ecuador.

Baños de Agua Santa es una pequeña ciudad de aproximadamente 13000 habitantes, ubicada en el centro de Ecuador. Se encuentra en una zona que cuenta con varias fuentes de aguas termales (de allí el nombre) producto de su cercanía al volcán Tungurahua, y es una de las puertas de entrada a la selva amazónica. Al emplazarse en una zona de abundante vegetación, donde el contacto con la naturaleza es constante, es una de las ciudades más visitadas de Ecuador. Es el lugar ideal para quien desee realizar deportes de aventura, observar y/o escalar uno de los volcanes activos del país y adentrarse en la selva amazónica ecuatoriana.

¿Cómo llegar?

El acceso por vía terrestre es sencillo, ya que la ciudad se encuentra próxima a las carreteras que conectan Quito con Guayaquil y Cuenca (las tres principales ciudades del país). El servicio de autobuses es constante, ya que de no conseguir servicio directo, podemos viajar hasta Ambato (ciudad que se encuentra en el cruce de la rutas que conectan las ciudades antes mencionadas) y de allí otro bus para realizar los 40 kilómetros restantes hasta Baños.

Baños no cuenta con aeropuerto. La opción más conveniente es llegar en avión a Quito (ubicada a 170 km) y de allí autobús.



¿Qué hacer y visitar?

Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Agua Santa.

Esta iglesia ubicada frente a la plaza central cuenta con un estilo neogótico y destaca por el color negro de la piedra volcánica con la que fue construida. En su interior es posible observar distintos cuadros y textos referidos a erupciones del Tungurahua y su relación con milagros ocurridos por acción de la virgen patrona de la ciudad.


Deportes aventura.

Al ser uno de los motivos que más atrae visitantes, Baños cuenta con amplia variedad de actividades. Entre ellas rafting, canopy, bungee jumping, puenting, canyoning, etc.

Es una región propicia para realizar senderismo, excursionismo y actividades en bicicleta (pueden ser rentadas en la ciudad).


Volcán Tungurahua.

En proporción a la superficie de su territorio, Ecuador cuenta con una alta densidad de volcanes, la mayoría de ellos activos. Uno de los más destacados es el Tungurahua, el cual se eleva 5016 msnm. y desde el año 2000 se encuentra en constante actividad. Desde 2006, este volcán entra en fases eruptivas que generan “alerta roja” cada uno o dos años. 

Se considera fácil de escalar, pudiendo realizarse en un día el ascenso y descenso hasta el refugio más cercano a la cima sin necesidad de demasiada preparación física ni experiencia previa. Es necesario tener en cuenta que el refugio se ubica a 3800 msnm, por esto es posible sufrir problemas de mal de altura.

También es posible observarlo desde varios puntos cercanos a Baños. Entre ellos, podemos ubicarnos “frente a él” en La Casa del Árbol. Aunque por la nubosidad generada por el clima y la actividad del volcán, no hay garantías de lograr verlo.


Columpio al cielo o del fin del mundo en La Casa del Árbol.

Más que “al cielo” nombres apropiados para este columpio serían “al vacío”, “al infierno”, “al fondo del río”. Este columpio se ubica en un árbol con una casa de madera, al borde de un precipicio de 300 metros.

Dentro del predio de “La casa del árbol” también podemos leer información sobre el volcán Tungurahua e incluso presenciar charlas. El lugar cuenta con una cuerda de aproximadamente 100 metros donde realizar canopy (en este caso sin precipicios bajo nuestro) y unas hamacas secundarias.




Precio entrada a la Casa del árbol: 1 dolar (incluye acceso ilimitado al columpio, canopy y demás actividades).

Transporte: Es posible llegar en bicicleta, en taxi por 15 dólares o en un servicio limitado de bus que nos lleva por 1 dólar. El bus lo podemos tomar a unas cuadras de la plaza central de Baños y tarda 30 minutos en llegar a destino. Es aconsejable dirigirse a la parada con bastante anticipación, ya que suele llenarse y a los últimos les toca viajar parados.



Ruta de las cascadas: El manto de la novia y Pailón del diablo.

Bordeando el río Pastaza en dirección al este por la ruta que conecta Baños con Puyo, es posible observar una serie de cascadas entre las que se destacan el Manto de la novia y el Pailón del diablo (esta última de mayor caudal). Es posible realizar este recorrido en bicicleta, con un tour en una chiva acondicionada para el turismo, o a pie si estamos dispuestos a caminar 15 kilómetros pegados a la ruta. En el trayecto hay varios lugares donde realizar canopy, atravesar el río en tarabita (teleférico) y otras actividades. Una vez en el Pailón del diablo es posible seguir camino hasta los poblados cercanos.

El tour en chiva realiza algunas paradas para quienes deseen realizar canopy o Tarabita por un precio que ronda entre 1 y 2 dólares cada uno.

La excursión dura unas tres horas, y en caso de realizarla durante la mañana, nos da tiempo para llegar a tomar el autobús de la tarde a La Casa del Árbol.




Excursión a la selva.

Tal vez uno de los atractivos principales de Baños es la posibilidad de adentrarse en la selva Amazónica. Esta resulta ser una buena opción si tenemos en cuenta que generalmente las ciudades más visitadas de Ecuador se encuentran sobre la costa del Océano Pacífico o en Los Andes (Cuenca, Quito). La duración de los tours generalmente es de uno a siete días. En el caso de optar por la primer opción, se realiza un breve recorrido adentrándose muy poco en el Amazonas. 

La excursión de un día suele incluir la visita a alguna reserva animal, paseo en canoa, caminata por la selva, explicación de plantas con diversas propiedades utilizadas por los habitantes locales, cubrirnos la cara con barro reparador de la piel, columpiarnos con una liana (de acero) al estilo Tarzán, visita a una comunidad, etc.




Alojamiento y comida

Apenas lleguemos a la terminal comenzaran a ofrecernos alojamiento. La oferta es variada, partiendo de un precio de 15 dólares los hostels, en adelante. La ciudad es relativamente pequeña, esto hace que aunque consigamos lugar en los alojamientos más alejados de la plaza central, no estaremos demasiado lejos. En el corto trayecto de la terminal al centro es posible encontrar muchos lugares.

En cuanto a la comida, hay mucha oferta de restaurantes donde podemos encontrar prácticamente lo que deseemos, comida ecuatoriana, Italiana, asado estilo argentino, etc.

También hay al menos un supermercado grande y varios almacenes más pequeños donde comprar alimentos.




Consejos y opiniones personales

●Por más que no realicemos actividades de contacto con la naturaleza y deportes aventura, vale la pena visitar al menos un día la ciudad, ya que los paisajes y el ambiente general, son distintos al resto de las ciudades y pueblos más turísticos de Ecuador.

●La actividad turística es muy alta. Por lo tanto, si deseamos evitar el ruido, visitantes caminando por doquier y agencias de turismo cada diez metros, es preferible buscar alojamiento lejos del centro. O directamente puede que Baños no sea la ciudad indicada si queremos alejarnos del turismo masivo.

●Si realizamos la visita a la selva, debemos tener en cuenta que en el recorrido de un día no veremos verdaderamente la selva amazónica en su aspecto más salvaje y puro, sino que realizaremos un recorrido por áreas limítrofes donde da inicio la geografía, flora y fauna amazónica. Los senderos y lugares se encuentran armados para el turismo. De la excursión que realicé yo, me llevé recuerdos positivos, y momentos agradables, así como otros negativos, sobre los cuales pronto realizare un artículo.

●En caso de realizar una excursión como por ejemplo la de las cascadas, tener en cuenta que no es obligatorio realizar las actividades de turismo aventura que deben pagarse aparte, aunque posiblemente nuestro guía nos insista con realizarlas (incluso en demasía a mi gusto). Si nuestras paradas incluyen realizar canopy y tarabita, tener en cuenta que el recorrido en tarabita cuesta alrededor de un dolar, no dura más de un minuto y que luego de realizar canopy, para regresar al punto de salida volvemos en una. Por ende, con solo realizar el canopy podemos disfrutar de ambas actividades.

●Si bien su aspecto es rudimentario y las medidas de seguridad bajas, el columpio del fin del mundo no representa un peligro extremo, más que el vértigo generado por el precipicio debajo nuestro.

●Por las noches hay varias discotecas y bares donde ir a tomar algo.

●Más allá que a nosotros no nos sucedió nada, si esperamos el autobús para irnos de la ciudad cerca o luego de la medianoche, el lugar donde se detiene suele encontrarse poco concurrido y es relativamente oscuro. No creo que abunden los robos, pero aconsejo tener precaución, sobre todo por la cantidad de gente en estado de alcoholemia que hay por las calles.

●No creo que el volcán Tungurahua deba ser una preocupación a la hora de visitar Baños. Sus erupciones rara vez producen víctimas. De todas formas no debemos olvidar que nos encontramos a los pies del volcán, y aconsejo estar atentos a las noticias antes de viajar a la ciudad. En el caso de mi visita, esto ni siquiera lo tuve en cuenta, y posteriormente (luego de regresar del viaje) me enteré que una de las erupciones fuertes se produjo trece días después que nos retiramos de la ciudad.