18 de mayo de 2019

Encuentra tu propio fósil en Jurassic Coast (Reino Unido)

A veces, para visitar un lugar extraño, de características irrepetibles y alejado de las grandes masas de turistas no hay que atravesar medio mundo y llegar al sitio más recóndito del planeta, sino basta con desplazarse un par de horas de la ciudad más visitada de Europa.

Sin dudas el Reino Unido es un lugar lleno de sitios a conocer: La cosmopolita Londres, las formaciones neolíticas de Stonehenge, los baños romanos de Bath, Edimburgo, etcétera. En cuanto a paisajes y sitios naturales no se queda atrás, aunque hay que reconocer que los primeros nombres que se nos vienen a la mente son de las obras creadas por el hombre y no la naturaleza. 

Lo curioso es que al sur oeste de Inglaterra, a solo cuatro horas de Londres, se encuentra un lugar casi sin igual en el mundo, y poco visitado a pesar de ser el único bien natural declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad de toda la isla. Se trata de la Costa Jurásica, o Jurassic Coast.

En un tramo de 150 kilómetros entre los condados ingleses de East Devon y Dorset se encuentran los restos de 185 millones de años de historia de nuestro planeta, abarcando los períodos Triásico, Jurásico y Cretácico, que en conjunto conforman la era mesozoica.

En este tramo de costa destacan los acantilados, playas y formaciones rocosas (que no faltan en el resto de la isla). En estos lugares, los ojos especializados (y los no tanto con un poco de ayuda) podrán ver las distintas capas del planeta. Pero lo asombroso es que aparte de esto, toda la zona se encuentra minada de fósiles, que van desde plantas y pequeños moluscos hasta grandes reptiles y mamíferos. Aún así, es cierto que al ser una zona costera priman las especies marinas, ya que con la constante erosión de los acantilados quedan expuestos continuamente. 






Fósiles

Antes que nada vale aclarar que un fósil es el resto o rastro de vida antigua que logró perdurar en el tiempo de modo natural. Esto significa que un fósil puede ser tanto un hueso, diente, caparazón o alguna parte de un ser vivo petrificado (en general suelen ser partes duras ya que las blandas se pudren con facilidad), como también una huella o la forma  del cuerpo estampada o moldeada en una roca u otro material. Es por ello que si al recorrer la zona no encontramos el fémur de un Brontosaurio, esto no significa que no hay fósiles o que el lugar no es lo que describen.

Por estos motivos también, es que cuando nos hablan de algún animal extinto (dinosaurios principalmente), al no haber tejidos blandos como por ejemplo piel, y los investigadores basarse solo en fósiles, el aspecto de estos animales puede no ser exactamente como estemos imaginando en estos momentos. Incluso hay teorías que afirman que los dinosaurios tenían plumas. Sin llegar al extremo, basta solo con escribir el nombre de cualquier especie de dinosaurio y veremos que nos pueden aparecer imágenes donde tiene la piel roja, otras verde, gris, marrón, etcétera.


Lyme Regis

Si bien en 150 kilómetros la cantidad de pueblos y ciudades a visitar es muy grande, en el caso que queramos conseguir fósiles el mejor lugar es Lyme Regis. Esta pequeña ciudad fue el hogar de Mary Anning (nacida en 1799), considerada la primer mujer paleontóloga y una revolucionaria en un campo que recién estaba comenzando a dar sus primeros pasos como ciencia. Aunque en su época las mujeres no eran reconocidas dentro de esta ciencia (y tantas otras), por lo que pasó casi toda su vida en el anonimato, adjudicándose otros (hombres) sus logros.

Ella y su hermano Joseph dedicaron gran parte de su vida a la recolección de fósiles (como ya hacía su padre). Pero a pesar de haber sido ellos los que le dieron impulso a la zona en este campo científico, la conexión de Lyme Regis con la búsqueda de fósiles no se limita solo a la época de Mary. Actualmente la vida diaria y el ambiente de la ciudad está íntimamente ligado a la recolección de restos del pasado. Ya que por ejemplo cuenta con un museo de fósiles, las farolas de la calle tienen forma de amonitas, el tipo más común de animal que es posible encontrar,  y una vez al año se realiza un festival de fósiles. A su vez, los turistas no abundan como en otras ciudades, y de los que llegan hasta allí, la mayoría lo hace por la misma razón: investigar la costa (ya se de manera profesional o amateur) para encontrar sus propios fósiles. 








Cabe aclarar que tanto en Lyme Regis como en casi toda la Costa Jurásica está permitido recolectar fósiles con mesura. Por la erosión y los desprendimientos de los acantilados de la costa, es constante que nuevos fósiles queden expuestos, y en caso de no tomarlos se los llevaría el agua al subir la marea. Aún así, no esperemos encontrarnos grandes ejemplares ya que tendríamos que tener muchísima suerte y anticiparnos tanto a geólogos y paleontólogos especializados como a los locales que los recolectan para venderlos.

Probablemente el primer lugar que nos encontremos al salir a recorrer la zona sea el museo de fósiles, que se encuentra muy cerca de la costa, en el lugar donde se ubicaba la casa de Mary Anning. Este también organiza caminatas por la playa con geólogos especializados.

Es verdad que un paleontólogo/geólogo experto podría ser una gran compañia, no obstante no es necesario su presencia si lo que queremos es solo caminar por las playas buscando algún que otro fósil. Es tan sencillo que solo basta con tener paciencia y mirar continuamente entre las piedras.

En Lyme Regis en particular priman los animales acuáticos ya que en la era Mesozoica la zona se encontraba cubierta por el mar. Lo más fácil de encontrar son amonitas (ya quye se reconocen muy fácilmente por su forma), una especie extinta de cefalópodo, similar a un calamar pero con una concha parecida a la de un caracol. Estos animales podían tener hasta un metro de diámetro, pero por las razones ya explicadas, posiblemente los que encontremos no tengan más de unos pocos centímetros y tengamos que acercarnos al museo para ver ejemplares más grandes.



Por su cercanía al pueblo, el lugar habitual para empezar la recolección es en la playa llamada literalmente “Lyme Regis Fossil Beach”, ubicada al oeste del puerto. Este es un gran sitio para empezar la exploración y ver las marcas de las amonitas en las piedras.

Alejándonos un poco hasta el pueblo vecino de Charmouth, nos encontraremos con más cantidad aún. Es prácticamente imposible abandonar este lugar sin haber encontrado al menos un fósil. Incluso allí se puede visitar el cementerio de amonitas, una zona donde quedaron grabadas en las rocas cientos de esta especie. 









Si tenemos poco tiempo, y queremos ir a lo seguro, Charmouth es el mejor lugar. Pero también, si ya nos hicimos el viaje hasta este lugar, merece restar al menos dos días explorando la zona.

Si no confían completamente en las palabras de quien escribe, vale destacar que por las características particulares que aporta la longevidad geológica de la zona y sus fósiles, en el año 2017 National Geographic se animó a incluir al tramo de playa de Lyme Regis y Charmouth entre las mejores 21 playas de mundo.

Si bien Lyme Regis puede ser el sitio ideal para “frikis”, es un lugar ideal para conocer otra cara del Reino Unido, alejados de la bulliciosa Londres, relajarse en un lugar tranquilo cerca del mar, ¿y por qué no? hacer algo distinto y difícilmente comparable con otros lugares del mundo.


Algunos de los fósiles recolectados.

Precauciones 

Buscar fósiles no es una actividad peligrosa en sí misma, pero hay que tener cuidado con el entorno. Esto implica estar atentos a las subidas de las mareas y tener atención a posibles desprendimientos de tierra y rocas de los acantilados. 

Esto es normal, y son procesos de la naturaleza. Lo que tenemos tratar de evitar es una intervención que genere daños a la región, e incluso a nosotros mismos. Por lo tanto, lo mejor es tomar fósiles que se encuentren sueltos. Y, no es aconsejable, pero en caso que usemos un cincel y un martillo, se debe realizar con cautela. Tal vez podamos tener la irrepetible fortuna de encontrarnos con una amonita gigante y en el afán de quitarla, generar un desprendimiento de tierra que termine encima nuestro. Como dije, no es una actividad peligrosa, pero si mejor advertir.


¿Cuando ir?

No hay una mejor o peor fecha para ir a recolectar fósiles. Esto se puede hacer durante todo el año. Solo tenemos que ser precavidos de intentar evitar ir días que está anunciado lluvia. ¡Si, lo sé, parece una obviedad para cualquier lugar que viajemos! Pero aquí en particular, por las precauciones que tenemos que tener, mencionadas justo arriba, por nuestra seguridad mejor si evitamos caminar por la costa con mal tiempo.

Si queremos sentir la importancia de la recolección de fósiles en la ciudad, la mejor fecha para ir es la primer semana de mayo, cuando se realiza el festival de fósiles de Lyme Regis.

¿Cómo llegar? 

Desde Londres.

Tiempo aproximado de viaje: 4 horas.

La mejor opción es viajar hasta la ciudad de Axminster en tren (desde Waterloo) y de allí el autobús X31.

En el caso que optemos por ir en autobús, tenemos que viajar hasta Exeter y de allí el X53

Ambas ciudades son válidas, dependerá de la mejor combinación que encontremos para el horario que deseamos viajar.



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