Nos quisieron estafar en las curtiembres de Fez y terminamos con la policía [Marruecos Ep. 10]
Se tenía que decir y se dijo! En el capítulo anterior les adelantamos que nuestro paso por Fez terminó de forma abrupta por un momento de muchísima tensión. Ya con la mente fría y habiendo dejado atrás la ciudad para refugiarnos en Mequinez, decidimos prender la cámara para contarles con lujo de detalles la realidad de lo que nos pasó en las famosas curtiduas de Chouara.
Porque viajar no es solo sacar fotos lindas para las redes; también es cruzarse con situaciones incómodas que, lamentablemente, son moneda corriente para muchos turistas en este rincón de Marruecos.
La estafa del "falso guardián" de las curtiembres
Llegamos a la zona de las curtiembres con la idea de ver el trabajo artesanal del cuero desde adentro. Casi de inmediato, un hombre se nos plantó adelante bloqueándonos físicamente el paso. De forma muy agresiva, nos empezó a exigir que pagáramos una "entry fee" (tasa de entrada) de 20 dírhams por persona. Al ver que nos resistíamos, sacó una supuesta tarjetita oficial que lo acreditaba como el "guardián de las tintorerías".
Como nosotros habíamos leído en internet y en páginas oficiales del gobierno que el acceso a esa zona pública es 100% gratuito, decidimos dar la vuelta e intentar subir a una de las terrazas comerciales de los alrededores. Estas terrazas técnicamente no te cobran entrada (aunque la presión de los vendedores para que les compres carteras o camperas de cuero una vez que estás arriba es asfixiante). El ambiente era tan denso e insistente que decidimos bajarnos a los pocos segundos.
El giro inesperado: Escoltados por la policía
Al salir a la calle, nos cruzamos con dos mujeres policías. Decidimos sacarnos la duda y preguntarles si realmente existía un cobro oficial o un guardián en la puerta. La respuesta de las oficiales fue tajante: "Absolutamente no, es gratis". Cuando les explicamos que el tipo nos había cortado el paso de forma violenta, se ofrecieron a acompañarnos.
Imagínense la escena cinematográfica: entramos a las curtiembres escoltados por la policía. Obviamente, el falso guardián ya se había esfumado. Pero la tensión no terminó ahí. Al intentar sacar una foto en la zona de trabajo, los obreros nos gritaron molestos que estaba prohibido. La policía se plantó a defendernos diciendo que sí podíamos filmar, generando un tenso cruce cara a cara entre las autoridades y los locales.
Nuestra conclusión y consejos para tu viaje
Aunque un trabajador se ofreció de buena onda a guiarnos para calmar las aguas, la atmósfera era tan incómoda que decidimos dar marcha atrás. Estábamos metidos en el medio de una fábrica ajena, rodeados de miradas pesadas y sintiendo que éramos un estorbo para la gente que trabaja allí bajo un olor penetrante y condiciones durísimas. Entendemos perfectamente que los obreros se cansen de los turistas que van solo a quejarse del olor o a molestar.
Respetamos profundamente la cultura marroquí, el regateo y que la gente intente ganarse la vida ofreciendo servicios de guía o venta callejera. Pero lo que vivimos en Fez no fue comercio: fue una estafa e intimidación en toda regla. Investigando más a fondo, descubrimos que es una mafia recurrente que arruina la experiencia de miles de viajeros. Al final, nos fuimos de Marruecos sin poder ver las curtiembres, pero ganamos una lección.
Si vas a visitar Fez, andá preparado: la Medina es hermosa, pero el acoso al turista puede ser agobiante. Llevá siempre un presupuesto extra para propinas "obligadas" de los guías espontáneos que se te pegan como abrojos, o simplemente hacé como nosotros y pasá de largo si la situación se pone agresiva.
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