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El "Tren Bala" de África: Viajamos a más de 200 km/h [Marruecos Ep. 7]

Volvemos a las vías! En este séptimo episodio en Marruecos, decidimos darle una segunda oportunidad al sistema ferroviario del país, pero esta vez subiendo la apuesta. Nos despedimos de Salé con una misión clara: llegar a Tánger, la mítica ciudad fronteriza que mira de frente a España.

Un trayecto que normalmente toma entre 4 y 5 horas en micro, nosotros lo liquidamos en la mitad de tiempo. ¿Cómo? Subiéndonos al orgullo ferroviario del país: el tren de alta velocidad.

El drama del boleto de última hora y la billetera vacía 💸🚂

Como buenos viajeros espontáneos, perdimos el tren económico anterior y no nos quedó otra opción que comprar boletos para el servicio rápido de última hora. Pasamos de calcular unos 8 dólares en micro a pagar 171 dírhams por pasaje (unos 17 dólares cada uno).

El verdadero momento de suspenso llegó en la ventanilla: ¡nos dimos cuenta de que nos estábamos quedando sin efectivo! Logramos rascar los últimos billetes de la billetera justo a tiempo, quedando literalmente en cero de cara a nuestra llegada a Tánger.

Escalada a primera clase y el trasbordo en Kenitra

El viaje arrancó con blooper incluido. Al subir a nuestro primer tren (un interurbano bastante rápido que iba a 150 km/h), nos confundimos de vagón y terminamos parados en los pasillos de primera clase, filmando los detalles a escondidas para que no nos cobraran un extra.

Pero la verdadera magia de alta velocidad empezó en la enorme estación de Kenitra. Ahí hicimos el trasbordo para subirnos al Al Boraq, el verdadero tren bala marroquí. Intentamos colarnos sin éxito en el lounge VIP para conseguir café gratis (Laura, con total sensatez, le arruinó el plan a Ale), pero la verdadera aventura nos esperaba a bordo.

A bordo del "Al Boraq": Testeo nerd de segunda clase

Aunque compramos segunda clase, el nivel de confort nos dejó mudos. Vivimos un pequeño caos de asientos porque un grupo de señoras se había adueñado de nuestros lugares y tuvimos que resolverlo a puro compañerismo con otros pasajeros).

¿A qué velocidad viajamos? Aunque el velocímetro digital del vagón estaba un poco bugeado y marcaba números raros, les damos garantías de que el tren vuela: superó los 220 km/h e incluso nos enteramos de que llega a tocar los 300 km/h en algunos tramos. Es, literalmente, el equivalente al famoso AVE español.

Llegada a Tánger y un descanso necesario

La infraestructura ferroviaria de Marruecos es verdaderamente sorprendente. 

Para cerrar con nuestra clásica honestidad brutal: las primeras 48 horas en Tánger las pasamos un poco mal. Esta vez le tocó a Ale sufrir la clásica descompostura del estómago marroquí. Decidimos tomarnos esos días para descansar, recorrer el mercado local sin cámaras y recargar energías para lo que se viene.

Mira el video completo en YouTube haciendo click a este enlance 🎬⚡🇲🇦

¿Te imaginabas un tren bala cruzando Marruecos? ¡Dejanos tu opinión en los comentarios! 


 Escrito por la Tana Laura


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