15 de junio de 2015

Cusco: Ombligo del mundo, Meca mochilera, y capital arquitectónica Americana

"Por algún motivo, tengo la particularidad de que cuando viajo, trato de esquivar las ciudades grandes, y las más turísticas. Es así como aún del Noroeste Argentino no conozco Salta, ya que solo la "usé" para dormir. Estuve casi dos meses viviendo en Londres (Alejado del centro) y ante la fascinación de aquellos a quienes se lo cuento, mi respuesta suele ser poco emotiva. Pasé meses en Italia, y a la eterna Roma solo la visite brevemente cuando acompañe a mi tia al aeropuerto, y el día que fui a una movilización. Por Florencia ni pasé, y muchos se irritan cuando explico que si bien estaba a dos horas de distancia en tren, nunca visite Venecia. Ojo, de estas tres ciudades lo que me molesta es el excesivo turismo, pero no dudo en que merecen ser visitadas (aunque quizá más de viejo) y reconozco que casi se me cae una lagrima de emoción al encontrarme frente al majestuoso Coliseo.

Pero admito que el corazón del Imperio Inca, desde hace un largo tiempo venia siendo mi debilidad. Por eso, es que estando en la Isla del Sol, en Bolivia, mi supuesto último destino del viaje, decidí gastar poco más de diez dolares, y comprar un pasaje a Cusco, la Capital histórica de Perú.




La historia de Cusco no nace con la conquista española de América, sino que esta ciudad fue durante varios siglos, la capital del Tawantinsuyo, nombre del antiguo imperio Inca, que domino parte de los territorios de los países que hoy conocemos como Perú, Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia. Siendo así, el imperio que logro mayor expansión territorial de América prehispánica.

Desde Cusco, hacia los cuatro puntos cardinales, el Tawantinsuyo se dividia en cuatro regiones: el Chinchaysuyo (Chinchay Suyu) al norte, el Collasuyo (Qulla Suyu) al sur, el Antisuyo (Anti Suyu) al este y Contisuyo (Kunti Suyu) al oeste.



El punto central del imperio, la Plaza de armas, frente a la cual se encuentra la catedral de la ciudad, es uno de los lugares más interesantes. Ya que es el “punto cero” de todo camino Inca, y centro de su poder, luego reconvertido en la plaza central de la colonia y de la actual ciudad, Aquí también fue ejecutado Tupac Amaru II, descendiente del ultimo rey Inca, quien en 1780 inicio una de las más grandes rebeliones contra el colonialismo español. A modo de castigo ejemplificador, para asesinarlo, ataron cuatro caballos de sus piernas y brazos, con intenciones de descuartizarlo, pero a pesar de los intentos, Tupac Amaru resistió, por lo que optaron por decapitarlo. Con el paso del tiempo, este hecho se volverá legendario, fortaleciendo el espíritu de esta rebelión y generando que hasta hoy día se busquen explicaciones medicas y científicas sobre esta fortaleza.

Sin dudas, la plaza sigue cumpliendo un rol central en la actualidad, incluso para el turismo. Considero posible afirmar que todo visitante al menos se acerca una vez a ella, y aún es el punto cero para aquellos que deciden realizar el camino por el valle sagrado y Machu Picchu.






Tal es la magnificencia de Cusco, que en épocas Incaicas, el objetivo fue que la traza original, vista desde arriba (por ejemplo desde una montaña), tenga la forma de un puma.

Tal es, que hasta el día de hoy, esa magnifica ciudad es posible de observar, ya que los españoles utilizaron parte de sus construcciones para levantar sus edificios. Es por eso que al visitar la ciudad, nos encontramos con muros de piedra pertenecientes a épocas precoloniales, y estos, la gran mayoría se combinan con los españoles, formando una interesante fusión arquitectónica.

La historia nos habla de la superioridad europea, tecnológica, militar, cultural, etc, pero los españoles no fueron tontos, y sabían que esas bases solidas, era lo suficientemente avanzadas para sus edificaciones.




Hablar de la arquitectura cusqueña, sin dudas es algo que no puedo evitar, ya que considero es lo que más me impresiono de esta impresionante ciudad. Si analizamos un poco, la historia y la cultura de esta ciudad andina, se reflejan en ella.

Y ese reflejo es claro, ya que al comenzar a construir sus ciudades, los españoles buscaron trasladar los estilos europeos al “Nuevo continente”, pero los resultados terminaron siendo estilos prácticamente propios de América, donde por ejemplo el Plateresco característico del país peninsular, se termino convirtiendo prácticamente en un barroco Americano, y así los edificios coloniales tomarían su propio estilo.

Esto se refleja muy bien en algunos edificios: El convento de Santo Domingo, fue construido sobre el templo de Coricancha, que fue uno de los principales edificios Incas, y posiblemente el centro religioso más importante del imperio. Si bien Santo Domingo tapó a Coricancha, se utilizo la construcción anterior como base, por lo que aún hoy es posible observar y distinguir partes de los dos edificios.




Otras construcciones importantes son la Catedral de Cusco y la Iglesia de la Compañía, como fieles exponentes del estilo arquitectónico surgido en tierras americanas.






No solo iglesias o edificios importantes se destacan en la ciudad, pocas cosas más lindas vi que los balcones de madera que se encuentran por todo el centro histórico de la ciudad. Y también, si te alojas en un hostel u hotel, es muy probable que te encuentres con facilidad con alguna casa colonial, con un patio central generalmente descubierto, reconvertido para el turismo.












Pero si salimos de la arquitectura, en el arte en general la influencia Andina produjo un raro mestizaje. Esto en parte se puede atribuir a artistas indios o mestizos que quisieron dejar su marca cultural, y también a intentos de dominación tratando de armonizar el traslado cultural y religioso de una forma más armoniosa. Es así, que más allá de la finalidad utilizada en cada caso, hay bastos ejemplos de ello, por ejemplo en pintura, en los cuadros realizados por Marcos Zapata en el siglo XVIII. Entre ellos se destaca “La última cena”, donde el “Da Vinci” americano retrata a Jesús y sus apóstoles alrededor de una mesa en la cual el plato principal es cuy, acompañado de otros alimentos andinos como el maíz.





Finalmente, si realmente queremos conocer Cusco, y la cultura Peruana Andina utilizando nuestros cinco sentidos, no puede faltar una visita al mercado de San Pedro. Allí podemos comprar tanto frutas, verduras, como artesanías y recuerdos, hasta incluso, San Pedro, un cactus alusinogeno típico de Los Andes. Por ejemplo, por tres soles o menos (1u$s), podemos desayunar un te o café, con algún sándwich de queso, huevo, pollo, palta, o para los más tradicionalistas de lo dulce, con mermelada. Por un valor similar, también conseguimos almorzar platos típicos. Y si decidimos ampliar el menú, también existe la posibilidad de incluir sopa y bebida, esta última en general es algún jugo o té.





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