16 de agosto de 2019

15 datos sobre la Universidad de Oxford (Reino Unido)

La Universidad de Oxford es sin dudas una de las casas de estudio más conocidas del mundo. Esta es reconocida a nivel mundial por su prestigio, aunque también tiene algunas características que la hacen distinta a otras, y una historia particular. 

Por eso acá van quince datos para poder conocer un poco más sobre esta universidad.

10 de agosto de 2019

Como usar el transporte público en Londres (medios de transporte y tipos de boletos)

Si hay un problema, principalmente cuando viajamos a ciudades grandes, es el transporte público.  Y en algunas, como en el caso de Londres, por más intentemos evitarlo y caminar lo más posible, por su tamaño, esto se hace casi inevitable.

Y el mayor problema no suele ser tener que utilizarlo, sino no saber como se hace. Por eso, a continuación detallare los tipos de transporte, y boletos (o medios de pago) que podemos encontrarnos, y así saber cual puede ser la opción más conveniente para cada uno.

Tipos de transporte

Londres se encuentra conectada por casi todo tipo de vehículos. Los que más utilizaremos si estamos de viaje son:

Autobús 

Los clásicos rojos (aunque no es el único color ni tampoco son todos de dos pisos). Estos se encuentran por toda la ciudad, y casi no hay punto al que no podamos llegar con ellos.

Funcionan las 24 hs, aunque por la noche de forma reducida, con un servicio especial. Los nocturnos son aquellos que empiezan con la letra “N”, por ejemplo, N25.

El precio del viaje es de £1,50 y es válido por una hora. Dentro de ese tiempo podemos hacer los cambios que deseemos.


Underground o Tube

El metro o subterráneo de la ciudad. La mejor alternativa si queremos movernos rápido. También conecta casi todo Londres, pero mientras más nos alejamos del centro y del río támesis, menos estaciones hay.

El servicio es diurno, aunque de viernes a domingo algunas líneas funcionan toda la noche.

Las lineas nocturnas son (con sus respectivos colores): Central, Jubilee, Northern, Picadilly, Victoria.

El precio mínimo del boleto es de £2,40.


Overground 

El clásico servicio de trenes “de superficie”. Su extensión es mucho menor que el Underground, y suele encontrarse “a las afueras”. Por ende, puede servirnos si nos encontramos un poco alejados de los lugares turísticos, pero si tenemos que llegar a zonas como Westminster tendremos que combinar con autobús o Underground.

La estación que más útil puede resultarnos es Liverpool Street que se encuentra en “La City”.

De noche solo funciona el tramo de Highbury & Islington hasta New Cross gate, viernes, sábados y domingos.

Precio mínimo £2,40.


Taxi o Cab 

Como en cualquier país, el taxi no es la opción más económica, y Londres no está ni cerca de ser la excepción.

La tarifa mínima son £3, aunque para viajes de una distancia de hasta una milla (entre 6 y 13 minutos de viaje) el valor es de entre £6 y £9,40.

Por la noche y días festivos las tarifas son más altas.


Otros tipos de transporte menos utilizados son:


River bus 

Barcos que conectan distintos puntos del río Támesis. Los hay de turismo y normales. El precio de este servicio es más costoso, y suele empezar en £4,40.


Emirates Air Line 

Cable car o teleférico ubicado en la zona este de la ciudad. Su función es conectar la orilla norte y sur del Támesis, aunque se suele utilizar más para turismo que como transporte normal de pasajeros.

El valor mínimo es de £3,50.


DLR (Docklands Light Railway)

Figura en los mapas como parte del Underground, pero en realidad es una línea distinta. Circula por la parte este de la ciudad, cercana al río Támesis.

Estos son trenes que funcionan por computadora y que no cuentan con conductor. 

Por la noche se encuentra cerrada.

Precio es £2,40 igual que el Underground.


Boletos

Lo primero a aclarar es que en todos los casos cada tarjeta o boleto puede ser utilizado por solo una persona, ya que se debe tocar al iniciar y finalizar el recorrido. Por esto tendremos que tener una por cada uno.

Por otro lado decir que en trenes y autobuses los menores de 11 años no pagan (ingresando con un adulto), y de 11 (incluido) a 15 tienen tarifa reducida del 50% (Realizando un trámite previo que implica pedir al personal de la estación de metro o tren que nos habilite el precio reducido).

Finalmente, es importante tener en cuenta que Londres se encuentra dividido en diferentes zonas. Haciendo turismo por las que nos solemos mover entre la 1 y 2, y es en estas donde nos interesará saber los precios aproximados.

Boleto común

El primero, cada vez menos usado y conveniente, es el boleto común por un viaje. Este se utiliza para el transporte en tren (sea Overground, Underground, DLR, etc). 

Tiene la “ventaja” que no necesitamos ningún tipo de tarjeta y podemos comprarlo directamente al momento de viajar. Como desventaja, el precio de este tipo de boletos puede ser más de un 100% más elevado que con las otras alternativas (precio del boleto mínimo £4,90). 

En algunos casos (principalmente para desplazarnos desde los aeropuertos) esta será la única opción disponible. Y también puede ser conveniente para quien en toda su estadía tiene que realizar un solo viaje, y considera mejor pagar más por un viaje pero evitar comprar alguna otra tarjeta. Aún así, con la posibilidad de utilizar tarjetas contactless esta opción cada vez es menos usada y conveniente.



Travelcard

La segunda forma es con las travelcard o tarjetas de viaje. Estas están diseñadas para quienes se encuentran de paseo en la ciudad. Su principal ventaja es que pueden contratarse diarias o semanales y ser usadas de manera ilimitada durante el tiempo de validez (también hay mensuales, e incluso hasta por un año, pero esto el viajero promedio no suele contratarlo). Una segunda ventaja es que presentando una travelcard nos hacen 2x1 en muchas de las principales atracciones de Londres. 

La desventaja es que su precio es más elevado que la Oystercard, de la cual hablaré luego. Una travelcard para viajar por zona 1 y 2 que es donde generalmente nos movemos quienes visitamos la ciudad, cuesta £12,70 por día. Esto es casi el doble del gasto máximo que tendríamos si viajamos con Oystercard. Solo si contratamos el plan semanal, se vuelve más conveniente siempre y cuando la utilicemos al menos para tres viajes por día en metro, durante una semana completa. Obviamente si solo la usamos una o dos veces al día sigue siendo mejor la Oyster.

Contactless

El otro método es pagando con una tarjeta de crédito/débito contactless (osea, las que podemos utilizar solo apoyándose) o con el teléfono a través de algunas aplicaciones. En este caso, los precios son igual de convenientes que la Oyster, pero si tenemos una tarjeta emitida fuera del Reino Unido nuestro banco puede cobrarnos por la transacción en el extranjero (como cualquiera otra compra). 

El riesgo de estas es que aún los lectores no detectan todas las tarjetas (por ejemplo algunas VISA no suelen ser aceptadas). En este caso lo que deberíamos hacer es probarla al realizar nuestro primer viaje, y si notamos que no funciona adquirir una oyster.



Oystercard

Finalmente, el último método de pago es con la tarjeta Oystercard. Muchos dirán que para un viajero no es recomendable ya que es más engorroso obtenerla y recargarla. En mi opinión, podemos llegar a tener alguna dificultad la primera vez que la utilizamos (como cualquier cosa que hagamos por primera vez), pero si llegamos con un poco de información previa, este es el método más conveniente.

El primer motivo es que sirve para la todos los transportes (a excepción de la mayoría de los aeropuertos). Por otro lado, el gasto máximo diario con esta tarjeta son £7. Por lo cual, al llegar a ese monto comenzamos a viajar “gratis”. Esto hace que sea mucho más conveniente que cualquier otra forma de pago (Salvo que queramos utilizar los 2x1 de la travelcard).

Tal vez la mayor dificultad de la Oyster es que debemos comprarla (cuesta cinco libras) y hacer recargas cada vez que nos quedamos sin dinero. Esto hace que algunos recurran a la travelcard por temor a no saber utilizar las máquinas. 

Pero la ventaja es que las máquinas de recarga pueden configurarse en español (y otros muchos idiomas), y una vez utilizada ya se vuelve sencillo. A la vez, la gran ventaja de esta tarjeta es que al abandonar Londres las podemos regresar y nos devuelven las cinco libras, y si tenemos menos de £10 de saldo, también nos reintegran ese dinero (con las Travelcard no).




Comparativa de precios (Underground)

Precio mínimo viaje sencillo sin ninguna tarjeta: £4,90
Precio mínimo viaje sencillo con Oystercard: £2,40

Precio de Travelcard diaria para usarla de modo ilimitado: £12,70 (hasta zona 4)
Gasto máximo diario con Oystercard (equivalente a usarla de modo ilimitado): £7 libras (zona 1 y 2), £10,10 (hasta zona 4).

6 de julio de 2019

Blemheim, el único palacio británico que no pertenece a la monarquía.

Muy cerca de Oxford, ciudad reconocida por su prestigiosa universidad, se encuentra uno de los palacios más lujosos del Reino Unido. Se trata de Blenheim, el cual es el único palacio que no pertenece a la monarquía. Esto se debe a que en el Reino Unido solo se denomina “Palacio” a los lugares pertenecientes a la corona Británica. Pero en el caso de este lugar hicieron una excepción. Tal es su importancia que aparte de poseer ese título, fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Habiendo viajado hasta Oxford con nuestras bicicletas plegables, decidimos aprovechar nuestro transporte para unir los 15 kilómetros que separan la ciudad del palacio. Una ruta muy recomendable para hacer con este medio de transporte, pero si no también es posible llegar sin demasiadas complicaciones en autobús y en tren. En caso de utilizar el transporte público, presentando los tickets en la entrada nos realizan un 30% de descuento.

Este gran lugar se inició a construir en 1705 como regalo de la reina Ana de Gran Bretaña al primer duque de Marlborough, John Churchill. Este fue quien encabezó las tropas inglesas en la Guerra de Sucesión Española, siendo la ciudad alemana de Blindheim la batalla decisiva para dar la victoria a la alianza de la cual formaban parte los ingleses (la ciudad se llama Blindheim, pero los ingleses la denominan Blenheim). Tal vez el dato curioso de esta guerra es que culminó con la firma del Tratado de Utrecht, en el cual por ejemplo España cede Gibraltar a Inglaterra. 




Mambrú

Con respecto al Conde de Marlborough, si bien de nombre no lo conozcamos, puedo asegurar que los hispanohablantes más de una vez escuchamos sobre él. Esto es por la canción “Mambrú se fue a la guerra”, que nació como una burla francesa a Marlborough cuando lo creyeron muerto durante la guerra de Sucesión. Esta canción se llamaba Marlborough s'en va-t-en guerre y se originó luego de la batalla de Malplaquet (1709) en la cual el Conde resultó herido y los franceses pensaron que había muerto. A pesar de haber sido equivocado el motivo por el cual se inventó, la canción se volvió cada vez más popular. En contraposición, los ingleses realizaron su propia canción con el mismo ritmo de la francesa que actualmente conocemos como “por que es un buen compañero” (o “Es un muchacho excelente” en España)

El palacio se encuentra muy cerca al poblado de Woodstock, y tiene un total de 9km2, siendo por lejos mucho más grande que el Palacio de Buckingham y el castillo de Windsor, otra de las residencias de la familia real británica. A modo comparativo, es tres veces y medio más grande que Mónaco y Ciudad del Vaticano juntos. 

Esta gran mansión fue construida por el arquitecto John Vanbrugh siguiendo el estilo arquitectónico barroco inglés. Si bien, como fue dicho, la monarquía regaló el palacio al conde, y por lo tanto pagó por su construcción, al morir la reina Ana, no había ningún documento firmado que comprometa al Reino Unido a finalizar el palacio, por lo cual la corona dejó de subvencionar la construcción y la familia tuvo que hacerse cargo de terminar su gran residencia.

Al ser una obra barroca, dentro prima el glamour, y cada habitación  se encuentra decorada casi por completo. En estas es posible ver destacadas obras de arte, a pesar que en el siglo XIX la familia Marlborough tuvo que vender varias obras importantes ya que estaban pasando una mala situación económica, entre ellas un cuadro de Rafaello que actualmente se encuentra en la National Gallery. 






En la actualidad, para poder acarrear los costes que implica mantener un lugar así, decidieron abrirlo al turismo. De todos modos, la familia sigue viviendo en Blenheim, por lo tanto muchas habitaciones se encuentran cerradas ya que son las que utilizan ellos. Incluso, cuando estos se encuentran en el Palacio, el mismo se suele cerrar y solo es posible visitar los jardines.

En el interior también hay una sala completa dedicada a porcelana china y una biblioteca con más de 10000 libros construida por Christopher Wren, arquitecto de la Catedral de Saint Paul de Londres, entre otros tantos edificios. Si bien el mobiliario interior probablemente no llegue al nivel de otros palacios reales de Gran Bretaña y Europa, para ser una propiedad privada y no bienes del estado, es muy impresionante.


Jardines

Si el interior del palacio es espectacular, el exterior no se queda atrás. Empezando por sus “Jardines formales” (como el acuático, el italiano, el jardín secreto, etcétera) que fueron creados por diferentes paisajistas a lo largo de los tres siglos de historia del lugar. Y también cuenta con bosques, un río con su propia cascada, e incluso un laberinto que visto desde el aire, con su forma cuenta de modo simbólico la historia del palacio. 

El recorrido exterior puede llevarnos incluso más tiempo que ver el palacio por dentro, no solo por su extensión, sino que es un paseo tan ameno que incluso en días nublados se disfruta. Eso sí, hay priorizar que ver ya que se nos pueden ir varias horas recorriendo y no terminar de verlo todo.








Churchill

También este palacio se va a destacar por ser el lugar de nacimiento de Winston Churchill, quien fue Primer Ministro del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial, y posiblemente la figura política más importante de la historia británica fuera de la monarquia.

Varias habitaciones son dedicadas a él y su historia, donde se puede ver videos de su vida, fragmentos de discursos, trajes, etcétera. Incluso se conserva la habitación donde nació, la cual cuenta con objetos personales como un mechón de pelo de cuando tenía cinco años.

En el exterior también se puede seguir los pasos del ex Primer Ministro en el jardín que sirve de memorial, así como visitar el Templo de Diana, donde Churchill le propuso casamiento a su futura esposa Clementine Hozier.

Cabe decir que por pedido propio Churchill fue enterrado en Blaston, muy cerca de Woodstock y de su lugar de nacimiento.







Si bien la visita al palacio no será el paseo más económico de nuestras vidas, ya que la entrada general para adultos cuesta 27 libras, si estamos de visita por Oxford y queremos realizar una actividad distinta, vale la pena acercarse a recorrerlo. 

Sin dudas no lo ubicaría en el primer lugar en la lista prioridades de sitios a visitar en el Reino Unido, pero sin contar el precio de la entrada, es una experiencia interesante para pasar un día relajados y fuera de la ciudad.

Toda la información sobre cómo y cuando visitar el palacio en: https://www.blenheimpalace.com/

13 de junio de 2019

7 curiosidades de Trafalgar Square, Londres.

Trafalgar Square es sin dudas la plaza más importante de Londres. Es el mayor punto neurálgico, ya que en ella se realizan la mayoría de los actos públicos, ya sean festejos, manifestaciones o protestas.

La plaza lleva su nombre desde 1830 en homenaje a la victoria inglesa contra las tropas francesas y españolas que tuvo lugar el 21 de octubre de 1805 en la costa de Cabo Trafalgar, en el sur de España.

Prácticamente no hay quien visite la ciudad y no pase al menos una vez por ella. Ya sea por la plaza en sí, o porque actúa de antesala para la pinacoteca más grande del Reino Unido, y una de las más importantes del mundo: La National Gallery.

Pero, Trafalgar tiene varios detalles que a veces pueden pasarnos desapercibidos y que no muchos saben.

1. Punto cero

Como fue dicho, Trafalgar es posiblemente el principal punto de referencia de Londres. Pero también es literalmente el punto “cero” de la ciudad. Esto se debe a que frente a la plaza se encuentra Charing Cross, el lugar oficial de donde parten todas las mediciones de distancias. A la vez, hasta la actualidad siguen habiendo algunas legislaciones que toman este lugar como referencia para indicar la distancia hasta donde tienen vigor determinadas leyes.

Este lugar lleva su nombre en honor a la reina Isabel de Castilla, que estaba casada con el rey inglés Eduardo I. En 1290, ante la muerte de la reina en Lincolnshire, al norte de Londres, Eduardo decidió realizar un cortejo fúnebre colocando una cruz en cada lugar que se detengan. Fueron un total de doce las que se colocaron, siendo la última la de Charing Cross.

La cruz original se destruyó, y una copia se encuentra muy cerca, en la estación de ferrocarril de Charing Cross. En cambio, en el sitio actualmente hay una estatua de Carlos I que actúa de “mojón cero”, y junto a él una pequeña placa que recuerda ese sitio como el lugar donde estaba la cruz.




2. Los leones de la estatua de Nelson

En el centro de la plaza, un monumento constituido por una columna de 52 metros homenajea al vicealmirante Horatio Nelson, quien comandó la batalla de Trafalgar.

Rodeándola hay cuatro leones hechos con el metal fundido de los cañones tomados de los barcos de la armada Francesa-española. Los leones fueron encargados de diseñar al pintor Edwin Landseer quien era especialista en retratar animales. Pero el pequeño detalle es que Landseer no era escultor, ni tampoco había visto un león en su vida. Es por eso que, como le resultaba muy difícil el encargo escultórico, aprovechó la muerte de uno de los leones del zoológico de Londres para copiarlo. El problema es que el cuerpo del león se descompuso antes de terminar el diseño y Landseer debió finalizar su obra improvisando un poco. Se dice que si uno lo mira en detalle, los leones tienen un cuerpo más similar a un perro o un gato, ya que estos habrían sido sus modelos.




3. Las fuentes

Aparte de Nelson y sus leones, la otra decoración que llama la atención son las dos fuentes en el centro de la plaza. Estas son muy bonitas por las estatuas de sirenas, tritones y delfines que tiran agua, pero en realidad cumplen una doble función: Decorativas por un lado, y por el otro reducen la superficie total de la plaza. 

Como Trafalgar es el lugar donde se realizaban y aún hoy se realizan la mayoría de las manifestaciones y protestas de la ciudad, buscaron con las fuentes reducir la superficie por donde caminar para intentar que no entren tantas personas.

A su vez, las fuentes tienen que vigilarse continuamente, principalmente para días de festejo como “año nuevo”, ya que son muchos los que intentan desafiar a la ley metiéndose al agua. Esos días las fuentes pueden llegar a encontrarse rodeadas de vallas y policías.   



4. Estatua de George Washington

Junto a la National Gallery hay diferentes estatuas. una de estas, en particular está dedicada al primer presidente de Estados Unidos y padre de la patria George Washington. 

Esta fue un regalo del estado de Virginia, donde nació y murió Washington. Por lo cual, ante el buen gesto decidieron colocarla en un lugar relevante.

El problema es que el presidente norteamericano luchó justamente contra el Reino Unido, consiguiendo independizarse de ellos, y prometió que nunca iba a poner un pie en suelo Británico. Por ende, al colocarla en Londres estarían incumpliendo con su deseo. 

Es por eso que para solucionar el problema se decidió traer varias toneladas de tierra estadounidense y montar la estatua arriba. De esta forma Washington sigue sin pisar suelo Británico.



5. El cuarto pedestal

Al momento de diseñar la plaza, crearon cuatro pedestales en para colocar en cada una de las esquinas diferentes estatuas. Tres de estos van a ser completados con figuras importantes para la Nación. Pero según se dice, se quedaron sin fondos para la cuarta, quedando un pedestal vacío. Lo curioso es que durante 150 años no apareció el dinero y a nadie pareció importarle tener incompleta la plaza principal de la ciudad.

Finalmente, en 1999 la Real Sociedad de las Artes creó el proyecto “El cuarto pedestal”, decidiendo ocupar ese lugar con diferentes obras de arte contemporáneo. Estas cambiadas cada determinado tiempo, y pueden ser de lo más inesperadas. En ese lugar hubo un gallo de color azul, el barco de Nelson dentro de una botella, un chico sobre un caballo de madera, e incluso una estatua de David Beckham



6. la oficina de policía más pequeña del mundo

Si se presta atención, se notará que uno de los faroles de la plaza es distinto. El bloque que sirve de base a la farola está hueco, y tiene una puerta. Este lugar fue construido en 1926 para permitir a la policía metropolitana tener un puesto desde donde controlar las manifestaciones que tenían lugar en la plaza.

Esta tiene pequeñas ventanas que antiguamente eran espejadas para mirar que ocurría en la plaza y poseía un teléfono con línea directa a Scotland Yard para pedir refuerzos en caso de emergencia. Aparte de esto, el oficial que se encontraba de guardia podía hacer que la luz de la farola parpadee para alertar a los demás policías que se encuentren por la zona.

Hoy en día, la farola no es más usada para esto. Y desde los años 70 solo la utilizan los empleados de limpieza para guardar sus materiales. Pero mientras se encontró en funcionamiento ostentó el récord de ser la oficina de policía más pequeña del mundo.



7. Semáforos LGBT

En el año 2016, como Trafalgar Square es el punto de finalización del “Pride”, la marcha del orgullo gay en Londres, decidieron cambiar las señalizaciones de peatones de los semáforos que rodean la plaza. En reemplazo de los clásicos símbolos colocaron otros con por ejemplo, dos hombres o dos mujeres de la manos, símbolos del género masculino, femenino y transexual, u otras referencias a la comunidad LGBT.





18 de mayo de 2019

Encuentra tu propio fósil en Jurassic Coast (Reino Unido)

A veces, para visitar un lugar extraño, de características irrepetibles y alejado de las grandes masas de turistas no hay que atravesar medio mundo y llegar al sitio más recóndito del planeta, sino basta con desplazarse un par de horas de la ciudad más visitada de Europa.

Sin dudas el Reino Unido es un lugar lleno de sitios a conocer: La cosmopolita Londres, las formaciones neolíticas de Stonehenge, los baños romanos de Bath, Edimburgo, etcétera. En cuanto a paisajes y sitios naturales no se queda atrás, aunque hay que reconocer que los primeros nombres que se nos vienen a la mente son de las obras creadas por el hombre y no la naturaleza. 

Lo curioso es que al sur oeste de Inglaterra, a solo cuatro horas de Londres, se encuentra un lugar casi sin igual en el mundo, y poco visitado a pesar de ser el único bien natural declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad de toda la isla. Se trata de la Costa Jurásica, o Jurassic Coast.

En un tramo de 150 kilómetros entre los condados ingleses de East Devon y Dorset se encuentran los restos de 185 millones de años de historia de nuestro planeta, abarcando los períodos Triásico, Jurásico y Cretácico, que en conjunto conforman la era mesozoica.

En este tramo de costa destacan los acantilados, playas y formaciones rocosas (que no faltan en el resto de la isla). En estos lugares, los ojos especializados (y los no tanto con un poco de ayuda) podrán ver las distintas capas del planeta. Pero lo asombroso es que aparte de esto, toda la zona se encuentra minada de fósiles, que van desde plantas y pequeños moluscos hasta grandes reptiles y mamíferos. Aún así, es cierto que al ser una zona costera priman las especies marinas, ya que con la constante erosión de los acantilados quedan expuestos continuamente. 






Fósiles

Antes que nada vale aclarar que un fósil es el resto o rastro de vida antigua que logró perdurar en el tiempo de modo natural. Esto significa que un fósil puede ser tanto un hueso, diente, caparazón o alguna parte de un ser vivo petrificado (en general suelen ser partes duras ya que las blandas se pudren con facilidad), como también una huella o la forma  del cuerpo estampada o moldeada en una roca u otro material. Es por ello que si al recorrer la zona no encontramos el fémur de un Brontosaurio, esto no significa que no hay fósiles o que el lugar no es lo que describen.

Por estos motivos también, es que cuando nos hablan de algún animal extinto (dinosaurios principalmente), al no haber tejidos blandos como por ejemplo piel, y los investigadores basarse solo en fósiles, el aspecto de estos animales puede no ser exactamente como estemos imaginando en estos momentos. Incluso hay teorías que afirman que los dinosaurios tenían plumas. Sin llegar al extremo, basta solo con escribir el nombre de cualquier especie de dinosaurio y veremos que nos pueden aparecer imágenes donde tiene la piel roja, otras verde, gris, marrón, etcétera.


Lyme Regis

Si bien en 150 kilómetros la cantidad de pueblos y ciudades a visitar es muy grande, en el caso que queramos conseguir fósiles el mejor lugar es Lyme Regis. Esta pequeña ciudad fue el hogar de Mary Anning (nacida en 1799), considerada la primer mujer paleontóloga y una revolucionaria en un campo que recién estaba comenzando a dar sus primeros pasos como ciencia. Aunque en su época las mujeres no eran reconocidas dentro de esta ciencia (y tantas otras), por lo que pasó casi toda su vida en el anonimato, adjudicándose otros (hombres) sus logros.

Ella y su hermano Joseph dedicaron gran parte de su vida a la recolección de fósiles (como ya hacía su padre). Pero a pesar de haber sido ellos los que le dieron impulso a la zona en este campo científico, la conexión de Lyme Regis con la búsqueda de fósiles no se limita solo a la época de Mary. Actualmente la vida diaria y el ambiente de la ciudad está íntimamente ligado a la recolección de restos del pasado. Ya que por ejemplo cuenta con un museo de fósiles, las farolas de la calle tienen forma de amonitas, el tipo más común de animal que es posible encontrar,  y una vez al año se realiza un festival de fósiles. A su vez, los turistas no abundan como en otras ciudades, y de los que llegan hasta allí, la mayoría lo hace por la misma razón: investigar la costa (ya se de manera profesional o amateur) para encontrar sus propios fósiles. 








Cabe aclarar que tanto en Lyme Regis como en casi toda la Costa Jurásica está permitido recolectar fósiles con mesura. Por la erosión y los desprendimientos de los acantilados de la costa, es constante que nuevos fósiles queden expuestos, y en caso de no tomarlos se los llevaría el agua al subir la marea. Aún así, no esperemos encontrarnos grandes ejemplares ya que tendríamos que tener muchísima suerte y anticiparnos tanto a geólogos y paleontólogos especializados como a los locales que los recolectan para venderlos.

Probablemente el primer lugar que nos encontremos al salir a recorrer la zona sea el museo de fósiles, que se encuentra muy cerca de la costa, en el lugar donde se ubicaba la casa de Mary Anning. Este también organiza caminatas por la playa con geólogos especializados.

Es verdad que un paleontólogo/geólogo experto podría ser una gran compañia, no obstante no es necesario su presencia si lo que queremos es solo caminar por las playas buscando algún que otro fósil. Es tan sencillo que solo basta con tener paciencia y mirar continuamente entre las piedras.

En Lyme Regis en particular priman los animales acuáticos ya que en la era Mesozoica la zona se encontraba cubierta por el mar. Lo más fácil de encontrar son amonitas (ya quye se reconocen muy fácilmente por su forma), una especie extinta de cefalópodo, similar a un calamar pero con una concha parecida a la de un caracol. Estos animales podían tener hasta un metro de diámetro, pero por las razones ya explicadas, posiblemente los que encontremos no tengan más de unos pocos centímetros y tengamos que acercarnos al museo para ver ejemplares más grandes.



Por su cercanía al pueblo, el lugar habitual para empezar la recolección es en la playa llamada literalmente “Lyme Regis Fossil Beach”, ubicada al oeste del puerto. Este es un gran sitio para empezar la exploración y ver las marcas de las amonitas en las piedras.

Alejándonos un poco hasta el pueblo vecino de Charmouth, nos encontraremos con más cantidad aún. Es prácticamente imposible abandonar este lugar sin haber encontrado al menos un fósil. Incluso allí se puede visitar el cementerio de amonitas, una zona donde quedaron grabadas en las rocas cientos de esta especie. 









Si tenemos poco tiempo, y queremos ir a lo seguro, Charmouth es el mejor lugar. Pero también, si ya nos hicimos el viaje hasta este lugar, merece restar al menos dos días explorando la zona.

Si no confían completamente en las palabras de quien escribe, vale destacar que por las características particulares que aporta la longevidad geológica de la zona y sus fósiles, en el año 2017 National Geographic se animó a incluir al tramo de playa de Lyme Regis y Charmouth entre las mejores 21 playas de mundo.

Si bien Lyme Regis puede ser el sitio ideal para “frikis”, es un lugar ideal para conocer otra cara del Reino Unido, alejados de la bulliciosa Londres, relajarse en un lugar tranquilo cerca del mar, ¿y por qué no? hacer algo distinto y difícilmente comparable con otros lugares del mundo.


Algunos de los fósiles recolectados.

Precauciones 

Buscar fósiles no es una actividad peligrosa en sí misma, pero hay que tener cuidado con el entorno. Esto implica estar atentos a las subidas de las mareas y tener atención a posibles desprendimientos de tierra y rocas de los acantilados. 

Esto es normal, y son procesos de la naturaleza. Lo que tenemos tratar de evitar es una intervención que genere daños a la región, e incluso a nosotros mismos. Por lo tanto, lo mejor es tomar fósiles que se encuentren sueltos. Y, no es aconsejable, pero en caso que usemos un cincel y un martillo, se debe realizar con cautela. Tal vez podamos tener la irrepetible fortuna de encontrarnos con una amonita gigante y en el afán de quitarla, generar un desprendimiento de tierra que termine encima nuestro. Como dije, no es una actividad peligrosa, pero si mejor advertir.


¿Cuando ir?

No hay una mejor o peor fecha para ir a recolectar fósiles. Esto se puede hacer durante todo el año. Solo tenemos que ser precavidos de intentar evitar ir días que está anunciado lluvia. ¡Si, lo sé, parece una obviedad para cualquier lugar que viajemos! Pero aquí en particular, por las precauciones que tenemos que tener, mencionadas justo arriba, por nuestra seguridad mejor si evitamos caminar por la costa con mal tiempo.

Si queremos sentir la importancia de la recolección de fósiles en la ciudad, la mejor fecha para ir es la primer semana de mayo, cuando se realiza el festival de fósiles de Lyme Regis.

¿Cómo llegar? 

Desde Londres.

Tiempo aproximado de viaje: 4 horas.

La mejor opción es viajar hasta la ciudad de Axminster en tren (desde Waterloo) y de allí el autobús X31.

En el caso que optemos por ir en autobús, tenemos que viajar hasta Exeter y de allí el X53

Ambas ciudades son válidas, dependerá de la mejor combinación que encontremos para el horario que deseamos viajar.